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Aragón

Aragón, un país de montañas

Los pilares del reino: cinco catedrales del Alto Aragón

En Jaca, Huesca, Barbastro, Roda de Isábena y Monzón se ubican las cinco catedrales del Alto Aragón y sus tres museos diocesanos. Centros religiosos y artísticos de primer orden en los que se gestó y cimentó un reino.

Claustro románico de la catedral de San Vicente de Roda.
Claustro románico de la catedral de San Vicente de Roda.
Javier Romeo

De los diez templos aragoneses que tienen, o han tenido a lo largo de la historia, el rango de catedral o concatedral, cinco se encuentran en la provincia de Huesca. Son centros religiosos y artísticos de primer orden, testigos de nuestra historia. Están ubicados en algunas de las principales poblaciones oscenses como son Jaca, Barbastro, Monzón y Huesca, además de en un bello conjunto histórico medieval, Roda de Isábena.

La diócesis de Jaca y su catedral nacieron a partir de 1076, cuando Sancho Ramírez otorgó los fueros a la ciudad, convertida en capital del naciente reino de Aragón. Dedicada a san Pedro, es un hito principal del Camino de Santiago y un ejemplo señero del románico español.

Los peregrinos jacobeos ingresaban en el templo atravesando el pórtico penitencial presidido por un crismón trinitario, reproducido luego, junto a otros elementos decorativos como el ajedrezado, en muchas iglesias del Camino y de Aragón. Los capiteles de este pórtico y el de la plaza del Mercado muestran una talla de inusual finura. En el ábside meridional, único original conservado, resalta el repertorio ornamental del románico jaqués.

Asombra la amplitud del templo de tres naves, cubiertas por bóvedas de crucería añadidas en el siglo XVI. El altar fue reformado en el siglo XVIII y decorado con frescos de fray Manuel Bayeu, acogiendo en fecha posterior el coro, la sillería y el órgano. De las capillas destacan por la calidad del trabajo escultórico las de san Miguel y la Trinidad.

En el claustro y otras dependencias anexas de la catedral, se ubica el Museo Diocesano de Jaca, referente europeo de la pintura mural románica, completamente remodelado en 2010. Es de visita obligada, como el paseo por las animadas calles de Jaca o por su recinto de la Ciudadela.

Huesca, la joya del gótico

La catedral de Jesús Nazareno de Huesca, antes de la Transfiguración del Señor o de Santa María, es el principal exponente de la arquitectura gótica en Aragón. Fue levantada sobre un templo románico que ocupó el solar de la antigua mezquita aljama. Impulsada por Jaime I el Conquistador, sus cinco ábsides fueron terminados a principios del siglo XIII, mientras que buena parte de las naves, la portada y la torre lo harían sobre 1337. En el siglo XVI se sustituyeron las cubiertas por bóvedas de crucería estrellada.

El retablo mayor de alabastro es una obra maestra de Damián Forment, que labró otros dos en las capillas de Santa Ana y de los Santos Reyes. El ábside del extremo norte, convertido en capilla del Santo Cristo de los Milagros, con talla del siglo XIV, luce yeserías barrocas de tradición mudéjar. Es aconsejable detenerse también para admirar las figuras de la bella portada esculpida por Guillem Inglés. Podemos finalizar la visita en el Museo Diocesano de Huesca, anejo a la catedral donde encontraremos magníficas muestras de orfebrería, escultura y pintura medieval, junto a piezas de otras épocas.

La catedral de Barbastro fue edificada en el primer tercio del siglo XVI, en el solar que habían ocupado la mezquita mayor y la seo medieval. Es uno de los principales ejemplos de arquitectura gótico renacentista en Aragón. En el exterior destacan sus dos portadas de inspiración clásica y la torre campanario octogonal, erigida en época medieval sobre el antiguo minarete de la mezquita y reformada en 1610. Dentro, el templo sorprende como deslumbrante y magnífico salón, dividido por estilizados haces de columnas que separan tres naves de cabeceras poligonales. Las bóvedas de crucería estrellada y dorados florones en sus claves parecen emular las estrellas del firmamento. Entre su obras artísticas sobresale el retablo mayor, de basamento de alabastro tallado por Damián Forment y su discípulo Juan de Liceyre, y terminando en madera por otros artistas. Junto a la entrada de los pies hay dos capillas barrocas de profusa decoración, la de San Carlos Borromeo y la del Santo Cristo de los Milagros, cuya imagen suscita gran devoción.

El Museo Diocesano de Barbastro-Monzón atesora una importante colección de piezas del románico al barroco. Está ubicado en el Palacio Episcopal, edificio renacentista del siglo XVI reformado en el XIX, que guarda espacio para acoger las obras de arte religioso emigradas de la Franja, todavía depositadas en el Museo de Lérida.

Catedral de La Ribagorza

La antigua catedral ribagorzana de Roda de Isábena fue consagrada en honor a san Vicente en el año 956 por el obispo Odesindo, hijo de los condes de Ribagorza. En sus muros perviven las huellas de los maestros lombardos, visibles en las lesenas y arquillos ciegos de sus ábsides, junto a las de otros canteros y pintores románicos. Sus criptas guardan las reliquias de los muy venerados san Ramón y san Valero.

Del siglo XII son el claustro, salpicado de inscripciones laudatorias, y la capilla de san Agustín, magníficamente ornada con pinturas murales. Uno de los atractivos turísticos del lugar es el restaurante ubicado en el refectorio de los canónigos, al que se accede desde el mismo claustro. La portada y las puertas mudéjares de la catedral y los frescos de la cripta norte son del siglo XIII.

La construcción culminó en el siglo XVIII con el pórtico y la torre levantada sobre la original románica, además del coro y su sillería. En el siglo XX, el fallecido párroco José María Leminyana realizó también distintas obras en la catedral. El templo, declarado Monumento Histórico Nacional en 1924, conserva importantes piezas de arte sacro y arte mueble medieval, como los restos recuperados de la famosa silla de San Ramón. El núcleo de Roda de Isábena está declarado Conjunto Histórico y en su urbanismo de sinuosas calles medievales destaca el palacio prioral (siglo XVI), hoy alojamiento integrado en la red de Hospederías de Aragón.

La más joven y más sobria

De la más primitiva viajamos ahora a la más joven y, también, la de mayor sobriedad, la de Santa María del Romeral, en Monzón. La antigua iglesia colegial comparte desde 1994 con la de Barbastro el rango de concatedral, al aprobarse una nueva demarcación de las diócesis de Huesca y Lérida. El templo, que mantiene la elegante limpieza del románico tardío, fue construido a finales del siglo XII sobre una iglesia consagrada en 1098. El mismo solar lo había ocupado la antigua mezquita y, probablemente, una iglesia mozárabe.

Tiene tres naves cubiertas con bóvedas de cañón apuntado y ábsides semicirculares. De época posterior es el crucero con bóveda de crucería sobre la que se erigió la torre campanario de estilo mudéjar. La iglesia perdió el claustro, incorporó el pórtico de entrada y las capillas a los pies, una de ellas, la Parroquieta, cubierta con yeserías barrocas de tradición mudéjar. Santa María del Romeral fue también sede de las Cortes de Aragón, celebradas en numerosas ocasiones en Monzón entre los siglos XIII y XVII.

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