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Un juez vuelve a condenar al estafador que vende publicidad y nunca anuncia nada

Víctor Sarrato acepta un año y nueve meses de prisión tras reconocer que engañó a numerosos hosteleros que pagaron por patrocinar un mapa turístico que nunca vio la luz.

El estafador, Víctor Sarrato, en primer plano, en una de sus últimas comparecencias en los Juzgados de Zaragoza.
El estafador, Víctor Sarrato, en primer plano, en una de sus últimas comparecencias en los Juzgados de Zaragoza.
Heraldo.es

Ni una, ni dos, ni tres. El zaragozano Víctor Sarrato Morillas arrastra ya numerosas condenas por estafar a comerciantes ofreciéndoles publicidad de sus negocios en revistas o publicaciones que ni siquiera existen. Pero a esta larga lista de antecedentes habrá que sumar uno más, puesto que el falso comercial ha regresado este martes al banquillo de los acusados por otra de sus fraudulentas campañas de captación. Como él mismo ha reconocido ante el juez, sus víctimas fueron esta vez 25 hosteleros de la capital aragonesa, a los que sacó algo más de 7.000 euros por el procedimiento habitual: vendiéndoles anuncios imaginarios.

El delincuente, que actualmente cumple condena en Zuera, se enfrentaba a una pena de cinco años de prisión por un delito de estafa continuada. Sin embargo, su abogada, Patricia Rodrigo, ha llegado a un acuerdo con la Fiscalía y la acusación particular que ha permitido reducir la condena a un año y nueve meses. Para ello, el encausado ha tenido que admitir antes que se aprovechó tanto de los dueños de los bares como de una serie de personas a las que usó para vender la falsa publicidad y a las que tampoco pagó.

En esta ocasión, lo que ofrecía Víctor Sarrato a los hosteleros era insertar sus anuncios en el mapa turístico que supuestamente iba a editar. Como las cantidades que pedía no eran importantes –entre 78 y 272 euros–, en muchos de estos locales aceptaron la propuesta. Para dar apariencia de realidad, el ahora condenado enviaba a una persona para que hiciera fotos de los negocios. Sin embargo, ninguna vio nunca la luz, puesto que el citado mapa turístico no era más que una burda excusa.

A la hora de cerrar el acuerdo, las acusaciones han exigido que el estafador se comprometiera a indemnizar a todos y cada uno de los perjudicados. Porque aunque en la mayoría de los casos la sumas eran pequeñas, alguno llegó a desembolsar 2.000 euros.

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