Despliega el menú
Aragón

Calatorao: siete kilos y pico a dieciocho metros

El redescubrimiento popular del tiro de barra aragonesa a finales de los setenta tuvo un nombre por encima del resto; Félix Serrano, de Calatorao, el gigante que ganaba (casi) siempre.

Félix Serrano lanza la barra en la placeta del parque situado en el barrio de Pilar de Calatorao.
Félix Serrano lanza la barra en la placeta del parque situado en el barrio de Pilar de Calatorao.
Laura Uranga

El nombre de Félix Serrano es santo y seña del tiro de barra en Aragón desde finales de los setenta a la actualidad. Su talla (1,90) y envergadura le confería un potencial tremendo para esta especialidad, que supo aprovechar. Junto a otros grandes lanzadores como Fernando Maestro o el polivalente Pascual Banzo, Félix hizo valer su impresionante fuerza y afán de superación, para elevarse por encima de todos durante una carrera deportiva que comenzó en la adolescencia y se extendió a lo largo y ancho de dos décadas largas. Lanzó como nadie la barra picuda de siete kilos y doscientos cincuenta y siete gramos... y sin carrerilla, como mandan los cánones, con el único apoyo de la torsión del cuerpo y la flexión de las rodillas. Si se atiende a los expertos y sus compañeros de quinta, sigue siendo el rey de la barra; en Calatorao, en Calatoradico (el antiguo barrio de oficios, ya integrado en el casco urbano de la localidad) y en todas las plazas de Aragón.

Desde su retirada, Félix ha llevado una vida tranquila en su pueblo, dedicándose a las labores del campo como encargado de finca y guarda de aguas; también se ha involucrado como concejal en el servicio público, y nunca quiso moverse del pueblo. Sus hijos Carlos y Pilar también han echado raíces allá. A día de hoy, Félix sigue impartiendo clases de tiro a los chavales y reclama un poco más de atención para el deporte tradicional aragonés, que no vive exactamente momentos de gloria en comparación a décadas pasadas.

Calatorao: siete kilos y pico a dieciocho metros

"Si tengo historia en el lanzamiento de barra aragonesa es gracias al que fue mi entrenador, Daniel Tabernas. Me dijo que tenía la constitución física adecuada, y que probase; estuvimos una semana entrenando a prueba. Cuando acabamos me dijo que no iba a ser posible, que tenía las condiciones pero no la actitud necesaria, y no creía que fuese capaz de aprender bien la técnica. Me picó el billete ?ríe Félix? y me puse a entrenar por mi cuenta con los amigos, yo no tenía ni dieciocho años aún. Pasado un tiempo lo llamé para enseñarle lo que había progresado, y dijo que sí sería mi entrenador. Lo fue hasta que me retiré, a los cuarenta años. Ahora tengo sesenta".

Vocación pura y dura

Félix nunca pudo vivir del deporte. Su máximo premio, en un campeonato de Aragón, fue de 15.000 pesetas, 250 euros al cambio actual. "Competí por todos los pueblos de Aragón, pero de perras, muy poco. Era vocación. Me ilusionaba llevar el nombre de Calatorao por todas partes. Luego de mí siguió la tradición en Calatorao; Ángel Fernández de Heredia y Sergio Aguarón fueron campeones. Sergio llegó a lanzar 18,45, que tuvo como récord de Aragón durante un tiempo, y su hermana Rebeca ganó el regional femenino. Hoy en día, el récord aragonés lo tiene Antonio Morón, de Utebo, con 19,40: llegó a ser subcampeón de España de peso".

La mejor marca de Félix fue de 18,29, tope duradero en su momento, aunque llegó a lanzar 18,78 en una tirada oficiosa. Batió la plusmarca aragonesa siete veces, y ganó el título regional en diecisiete ocasiones. "Bazán tenía 16.80 desde 1943; yo hice 16.99 el 31 de diciembre de 1977 en Boquiñeni, y allí estaban dos periodistas de HERALDO para dar fe, Mariano Faci y Alfonso Zapater. A partir de ahí llegó la revolución, y tengo que decir que HERALDO tuvo mucho que ver, porque organizó su primer trofeo de barra en 1978 y dio a nuestro deporte una dimensión tremenda".

El ojo clínico de Faci

Félix debutó en Calatorao en 1975 con un lanzamiento de 13.36, en una tirada válida para el título aragonés que ganó Eliseo Ansón. "Mariano Faci sacó un buen reportaje en HERALDO, con algunos errores de tipo técnico. Vinimos a Zaragoza a hablar con él para agradecerle el gesto y explicarle esas cosillas, y se debió asustar cuando le dijeron que venían los de Calatorao, porque tenía la cara más blanca que una sábana cuando bajó. Charlamos, subió a hablar con el director, concertamos una cita en Calatorao y allí se decidió hacer el primer trofeo, que llegó el 20 de noviembre de 1978 en la plaza de toros. Él movió todo: lamenté mucho su muerte. Otros periodistas nos trataron también con mucho cariño, como Chema Turmo, Ricardo Gil o Alejandro Lucea".

Con Maestro, de La Almunia, tuvo una sana rivalidad que se convertía en amistad y respeto fuera de la competición; lo mismo ocurrió con el zufariense Pascual Banzo que, por cierto, es padre de Pepín, artista polifacético. "Pascual venía del atletismo y tenía técnica, el lanzamiento del disco es lo que más se parece a lo nuestro. Y Fernando era muy bueno. También estaba Ramón Tierra, que lanzaba martillo y tenía el récord mundial de lanzamiento de salvavidas… fueron buenos tiempos. Ahora sigo como entrenador, aquí en casa y en Calatayud. Hay que aclarar los conceptos desde el principio, como el error de darle mucha velocidad hacia atrás en la preparación del lanzamiento; el latigazo cuesta más luego. Todo despacio, suave y luego, fuerza explosiva".?

No quiso boxear

No hubo camino inverso para Serrano; el atletismo estaba fuera de sus planes. Sin embargo, le llegaron cantos de sirena desde otra especialidad. "Martín Miranda, el entrenador de Perico, estaba empeñado en que probase en el boxeo. Ojo, desde aquella primera tirada en Calatorao. Me prometió el oro y el moro, pero no era mi mundo. Insistió otra vez más adelante, y nada".

Félix cree que para ver resurgir la barra hace falta un líder, una nueva figura. "En mi época estábamos siempre tres o cuatro tíos por encima de diecisiete metros, y ahora eso no ocurre. Además de los que te he comentado, tuvimos un momento de gloria en los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuando acudimos como deporte de exhibición con otros deportistas tradicionales, como Iñaki Perurena el aizkolari, un gran tipo, o los Saralegui, con los que aún tengo contacto. El apoyo de los medios ayudó mucho en su día; ojalá que volvamos a ser noticia".

Una mezquita y un castillo como exponentes del influjo islámico en la localidad

La villa de Calatorao cuenta con un notable patrimonio histórico y artístico. Conserva su topónimo árabe de ‘Qalat al-Turab’, que podría traducirse como castillo de tierra, y tiene el escudo pintado precisamente frente el Castillo de los Priores, del siglo XVI, construido sobre una fortaleza de origen islámico; fue declarado Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España, y es una de los atractivos más populares en el municipio. Sirvió además de residencia para doña Urraca, consorte de Alfonso I el Batallador; durante mucho tiempo se fantaseó con la idea de que allí se escondía un gran tesoro. La iglesia de San Bartolomé y la capilla del Santo Cristo están justo al lado. Por otro lado, el descubrimiento de la mezquita aljama mudéjar en el local de la Asociación Cultural Barbacana (en la calle Murillo del barrio de la morería: antes fue Hospital de Peregrinos) fue sin duda un acontecimiento. Se construyó principalmente en ladrillo y adobe, y se accede a ella a través de una portada, actualmente arquitrabada. Fernando Carnicero, amante de la historia local y colaborador social de Calatorao, aclara que los motivos hallados en las paredes indican que en el edificio (fechado en 1440, y que ha sido objetivo de un exhaustivo estudio en la Universidad de Zaragoza) se encontraba la escuela donde los pequeños estudiaban el Corán. El elemento más interesante e importante del muro corresponde al mihrab, que huy en día está rehundido y cegado en su parte baja.

LOS IMPRESCINDIBLES

El Santo Cristo

La leyenda popular dice que lo talló un ángel disfrazado de peregrino. En los cuarenta se fletaba desde Zaragoza un tren con gente de vida licenciosa para visitar a este ‘Cristo de los Endemoniados’, por su poder sanador.

Rosquillas y pastas

En la repostería local, la referencia principal siguen siendo las deliciosas rosquillas de anís, pastas y magdalenas, muy populares en la comarca. El mejor guirlache, por cierto, se hace sobre piedra negra de Calatorao.

La piedra negra

La piedra de Calatorao es una maravilla caliza de color gris en corte fresco, y negro intenso en sección pulida, un acabado infrecuente entre las calizas; esto ocurre por el elevado grado de cristalinidad de la piedra.

-Ir al especial 'Aragón, pueblo a pueblo'.

Etiquetas
Comentarios