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Siete subcuencas del río Ebro terminan el año hidrológico en situación de alerta o emergencia

Los regantes admiten su preocupación y temen empezar la próxima campaña con restricciones si no hay precipitaciones.

Situación actual del embalse de La Tranquera.
Situación actual del embalse de La Tranquera.
Macipe

Siete subcuencas del Ebro han terminado el año hidrológico en situación de alerta o emergencia. Aunque no todas están en Aragón, la totalidad afectan a la Comunidad. La del Najerilla-Tirón, en La Rioja, es especialmente crítica, ya que los embalses riojanos no han podido aportar reservas. También destaca por su importancia la de la cabecera y el eje del Ebro hasta Mequinenza, de la que cuelga, por ejemplo, el Canal Imperial de Aragón. Aunque cerró el año hidrológico en alerta, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) recuerda que meses atrás ha estado"en emergencia".

También es significativo el estado de la subcuenca del Jalón (en emergencia) y de las del Huerva, el Aguas Vivas, el Martín, el Guadalope y el Matarraña, todas en alerta. El problema, cuyo origen se remonta a mediados de 2016, se ha agravado en los últimos meses por la falta de grandes lluvias, que han hecho que no se haya producido un cambio de tendencia. Aunque la temporada ha terminado con normalidad en el Canal de Aragón y Cataluña, al tener que tirar de embalses, habrá zonas que empezarán el año hidrológico en unos niveles más bajos que en otras campañas.

Peor están las cosas en la subcuenca del Jalón, donde ya ha habido restricciones (la CHE dio por concluida la campaña de riesgos desde el embalse de La Tranquera el 22 de agosto para garantizar el abastecimiento a la población de Calatayud y el caudal ecológico del río Piedra). Embalses como los de La Loteta, Las Torcas o Caspe comenzarán con menos reservas que en 2016, de ahí que la pluviometría del próximo ejercicio vaya a ser clave.

Las entradas de agua en los embalses tampoco invitan al optimismo. Los 15 puntos que analiza la CHE presentan una situación de prealerta, alerta o emergencia. Especialmente grave parece la situación en el embalse de Las Torcas, del de Yesa y del de Mediano, todos en emergencia.

El último parte semanal de embalses de la cuenca del Ebro revela que actualmente hay 3.374 hectómetros cúbicos de agua embalsada, cifra que representa el 44,2% de la capacidad máxima (7.639). El de La Tranquera, al 15%, pierde dos puntos respecto a agosto y 35 en comparación con junio.

Mayor ha sido la caída en el embalse de Moneva, que ha pasado del 13% de agosto a un pobre 8,1%. El de La Estanca de Alcañiz no pasa del 48,7% (-8,4%) y el de Caspe, del 28,7% (-9,3%). Los hay, como el de La Loteta, que se mantienen (6%) y otros, como el de Cueva Forada, que suben ligeramente (ahora está al 25,7% de su capacidad, dos puntos más que en agosto).

Una situación complicada

Para el presidente de los Regantes del Ebro, César Trillo, la situación es"preocupante", ya que, si bien la campaña ha terminado este año"sin problemas" en los sistemas situados bajo los Pirineos, la próxima, que empezará a principios de marzo, podría estar marcada por las dificultades.

En los últimos meses ha habido que recurrir a los maltrechos embalses para asegurar el agua."Este mes no se esperan grandes precipitaciones y apenas hay entradas. Si en Navidad no están llenos los embalses habrá que empezar con cupos", vaticina.

Confirma, por otra, parte, que los regantes del eje del Ebro, la margen derecha y la zona del Jalón "lo han pasado fatal" en los últimos meses, ya que la incidencia de la sequía ha sido mayor que en otros ejercicios. "Si la situación no mejora en invierno, es probable que no puedan empezar la campaña", manifiesta Trillo.

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