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Aragón

Tardienta: Una charanga en lo alto del pódium

En Tardienta, la música callejera gana premios nacionales. El prestigioso festival de Poza de la Sal (Burgos) tuvo este año acento monegrino... y el reto volverá a plantearse la próxima primavera.

Sergio Ballesteros, Alfonso Juan Oliva y Diego Bailo, miembros de la Charanga de Tardienta.
Tardienta: Una charanga en lo alto del pódium
Laura Uranga

Si la charanga de tu pueblo despierta pasiones en la comarca, es un orgullo. Cuando van a un certamen regional y se lo llevan, ganan el derecho a andar henchidos de satisfacción. Si además mides tu arte con grupos de toda España y te llevas el premio del público... el acabóse. Es la historia reciente de la Charanga de Tardienta, fiesteros con talento que, además de animar cualquier cotarro, cuidan los detalles; consiguen que ‘Despacito’ suene calimochero e inspirado a un mismo tiempo... por no hablar de ‘Mi gran noche’, el éxito de Raphael que cobra nueva vida (igual de intensa, pero más divertida) en sus manos.

Diego Bailo (trompeta) es uno de los portavoces de la agrupación; en la reflexión histórica le acompaña Óscar Barluenga (bombo y platillo), fundador. "Empezamos con esto en 1984 –apunta Diego– y la nuestra es una de las charangas más antiguas de Aragón en activo de manera ininterrumpida. Al año siguiente, de hecho, se fundo la banda con buena parte de los miembros de la charanga: la asociación musical El Guante Blanco". El Ayuntamiento de Tardienta cede un espacio de ensayo y almacén a la banda (con cuarenta miembros) y a la charanga en la escuela de música municipal.

Video:Tardienta Una charanga en lo alto del pdium
 

"Al principio no éramos muchos –recuerda Óscar– pero ahora somos alguno más. Empezamos Pedro José Barrachina, José María Ayuda, Alfonso Lobato, José Antonio Barluenga, Paco Peleato... Paco estaba haciendo la mili y tenía un capitán valenciano que era músico, y le sugirió montar una banda. Así empezó todo. Empezaron a llegar hermanos de los fundadores, amigos... y la cosa tomó forma. El primer director fue Sixto Carrión Lara; luego siguió Beatriz Pueyo y ahora nos lleva Gerardo López, director de la escuela de música".

Sergio Ballesteros (trombón) tiene 21 años y lleva en la banda desde los 8. "Entré al conservatorio y fui cogiendo experiencia con la banda;con los años, poco a poco, fui entrando también en la charanga. Bastante más de media vida, y hasta ahora lo he disfrutado mucho". Alfonso Juan (saxo) es el otro representante de la nueva generación en la cita, y ninguno de los cuatro presentes deja de recordar que esta tarde (algo plomiza: la alegría de la charanga hubiera sido un bálsamo para la atmósfera monegrina) solamente puede verse una muestra de lo que hacen. "Las armonías y los juegos sonoros son más complicados –puntualiza Alfonso– porque cada cual tiene asignadas sus partes, los giros... vamos, que hoy no debéis llevaros la idea de que esto es lo que solemos hacer".

En el podio charanguero

El festival nacional de Poza de la Sal (Burgos), celebrado el 30 de abril de este año, marca un punto de inflexión para la Charanga de Tardienta. Diego la desmenuza. "No es un campeonato de España, sino uno de los principales certámenes nacionales de charangas y fanfarrias. No habíamos ido nunca, y ya nos tocaba probar. Ganamos en 2016 en el encuentro ‘Charangueando’ de Barbastro y era clasificatorio para Poza de la Sal. Preparamos un tema y coreografía, tuvimos que pelear con agua, nieve y frío, pero a la gente le gustó. Este año había adaptar canciones de la última década, y nos marcamos una mezcla entre jota y electrolatino que funcionó bien. De hecho, otras charangas han ido invitando a tocar en su tierra: Galicia, Asturias... te intercambias partituras, haces buenos amigos; fue fantástico".

Los monegrinos se llevaron el mentado premio del público, y el impacto mediático del logro fue notable; su agenda de celebraciones, que va desde patronales a despedidas de solteros o actos institucionales, engordó considerablemente: los miembros se van apañando para garantizar una formación mínima de ocho músicos por festejo. A Burgos fueron dieciséis. "Nos siguió un autobús entero –señala Diego– con gente de Tardienta que quería acompañarnos, además de gente de peñas de otros pueblos cercanos... hubo mucho arropo. De hecho, como hemos vuelto a ganar el Charangueando, volveremos en primavera a Poza de la Sal... aunque ya será la última vez, porque no se puede participar una tercera".

Espectáculo

Óscar, como miembro más veterano de la charanga, valora la evolución de esta actividad en los últimos tiempos. "Sin perder la gracia del pasacalles, yo creo que ahora hay un componente de espectáculo mucho mayor. Hay muy buen nivel en Aragón. Al principio no había arreglos, todo de oído; con internet es más fácil preparar y montar las canciones; ahora llevamos bajo, que no era habitual, por ejemplo".

Desde su óptica de miembros más veteranos, Óscar y Diego recalcan a modo de conclusión que Tardienta es tierra de música. "Tanto la banda como la charanga siguen recibiendo a gente muy joven en su formación; la afición no baja y, por lo tanto, hay futuro para una y otra".

El maestro Pablo Santolaria erradicó el analfabetismo en el pueblo hace más de un siglo  (P. Puértolas)

En Tardienta se recuerda con cariño la figura del maestro Pablo Santolaria Ducóns (1851-1911), homenajeado en enero de este año. Su nieto, el tenor lírico Miguel Ángel Santolaria, recordo en el acto la especial idiosincrasia de don Pablo, a quien calificó de hombre polifacético, de carácter liberal, al que sus alumnos adoraban. Sus clases se salían de lo convencional: era común habitual que recorriese la sierra con sus alumnos, para explicarles sobre el terreno las características de la flora y la fauna de la zona, así como diversos episodios históricos. Además, fue pionero en el campo de la fotografía; a finales del siglo XIX, poseía su propio laboratorio. También se adelantó a su tiempo en la introducción de la papiroflexia en las aulas, y durante los primeros años del siglo XX, obtuvo una mención honorífica de la Casa Real al conseguir que el municipio monegrino fuera el único pueblo de Aragón sin analfabetos. En la calle de Tardienta que lleva su nombre hay igualmente ahora una placa conmemorativa de su legado, donada por la Asociación de Amigos de la Música de Zaragoza.

El tardientano Luis Montestruc fue el primer director de HERALDO DE ARAGÓN

Nacido en 1868 en Tardienta, Luis Montestruc Rubio fue el primer director de HERALDO  DE ARAGÓN, que editó su primer ejemplar el 20 de septiembre de 1895. Montestruc demostró pasión por las letras desde muy joven: de hecho, a los 15 años ya trabajó como redactor en el ‘Diario de Avisos’ de Zaragoza. Allí siguió durante una década hasta que en 1894 fundó ‘La República’, medio de comunicación de cinco ejemplares mensuales, donde ejerció como director. Esta aventura no tuvo continuidad y al año siguiente ya asumió el reto de dirigir HERALDO. Por desgracia, Montestruc no pudo estar mucho tiempo al frente de la nave: la tuberculosis acabó con su vida en 1897, en Biescas. El año anterior había vendido el periódico a su amigo Antonio Motos. Montestruc también dirigió ‘La Ilustración Aragonesa’ (1888), publicación que gozó del apoyo de importantísimas firmas como Luis Ram de Viu, Royo o Leopoldo Alas ‘Clarín’. Montestruc también colaboró con ‘La Defensa Regional’ (1893) junto a Leopoldo Romeo y Juan Pedro Barcelona. A sus inquietudes periodísticas unía las de orador, poeta y dramaturgo; de hecho, estrenó con éxito en Zaragoza el drama ‘Blanca’.

LOS IMPRESCINDIBLES

La huella de Haritasa

La mole de la Harinera de Tardienta SA preside desde su mismo centro la silueta del pueblo. Fundada en 1925 como Harinera del Carmen por Mariano Gavín Pradel, se dedica a la producción de harinas y sémolas de alta calidad.

José Barluenga

Catedrático de química orgánica de la Universidad de Oviedo, docente en Zaragoza y Mulheim (Alemania) y Premio Nacional de Investigación en 2001, el docente y científico tardientano José Barluenga (abajo) murió hace un año.

José Alcubierre

José, natural de Tardienta, falleció en enero de este año en Angulema (Francia); el país galo le concedió en 2016 la Legión de Honor. Sobrevivió al campo de concentración nazi de Mauthausen, donde pasó cinco años.

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