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Aragón

Urriés: cien años (o casi) no son nada

Diversas iniciativas socioculturales pergeñadas con ingenio han puesto a Urriés en el mapa; un pueblo idílico mira al pasado con cariño y al futuro con esperanza.

Conchita Alegre, Máxima Remón, Armando Soria y Asunción García Remón, en Urriés.
Conchita Alegre, Máxima Remón, Armando Soria y Asunción García Remón, en Urriés.
Laura Uranga

El pasado 1 de julio, la productora zaragozana Cinemasens estrenaba el documental ‘Aragón a principios del siglo XX, Urriés’, en el que se abundaba sobre un intervalo temporal especialmente significativo para esta pequeña localidad cincovillesa, cercana a Sos y a apenas 15 kilómetros de Sangüesa (Navarra). Este mismo verano se ha cortado la cinta para el museo etnográfico local; poco antes, en la primavera, el pueblo entero (38 habitantes censados) se involucró en la recreación de una fotografía de 1923, con algunos rostros presentes en ambas instantáneas: uno de ellos, el de Asunción García Remón (95 años), quien junto a su prima Máxima Remón (confiesa, muy orgullosa, sus 93) protagonizaba el referido documental, en cuyo equipo técnico figura la nieta de Máxima, Noelia Revilla.

No se vayan todavía, aún hay más. Mucho más. "Cuando éramos pequeñas, este pueblo tenía tres escuelas –apunta Máxima– y en el recodico de mi casa nos juntábamos dieciocho niños, seis que éramos nosotros y otros doce más. En invierno nevaba mucho y para ir a la escuela había que palear. Yo me fui a los 18 a Zaragoza, luego, Alicante, Jaca, Lérida, Zaragoza y los veranos, aquí, que me casé con un militar".

Urriés: cien años (o casi) no son nada

Asunción ha vivido en el pueblo toda la vida. "En esa foto de 1923 yo era muy pequeña, mi padre era el secretario del Ayuntamiento. Creo que soy la única que vive en el pueblo y salía en esa foto, el otro que quedaba falleció este año. Yo he vivido aquí toda mi vida, quiero y adoro a mi pueblo y para mí es el mejor del mundo. Aunque en invierno sí es un poco triste. Mi familia regentaba el baile y el café del pueblo, la guardia civil de Sos venía andando o a caballo, y se hospedaba en casa; allí se jugaba al guiñote, al tute, al subastao y a la liada, que estaba prohibida porque se jugaban muchas perras, hasta empresarios de Zaragoza venían y más de una vez tuvimos que avisarles para que cambiaran el juego y no los encontrara la autoridad en plena liada o jugando a la banca".

Asunción sigue prestando servicios al pueblo, como voluntaria al cuidado de la iglesia. "Me deja la llave para enseñarla a los turistas, pero viene enseguida a pedírmela otra vez", asegura el alcalde, Armando Soria.

Gestión ilusionante

Soria cree que Urriés tiene futuro. "No es un pueblo cualquiera de cuarenta habitantes. Tiene una iglesia del siglo XII, un bonito casco medieval, está a 15 minutos de Sangüesa y con mejor carretera podríamos haber sido pueblo dormitorio. Hay puntos a favor para creer en el futuro del pueblo, aunque también tengamos cosas en contra".

Un programa de jornadas culturales temáticas supuso el primer punto de inflexión en su gestión. "El primer año montamos unos días medievales –revela Soria– con casi 150 personas caracterizadas: no está mal para un pueblo de 38 habitantes. Este año quería dejar constancia de la memoria oral de los más mayores del pueblo, y el documental de Cinemasens lo hizo posible. Ya estamos preparando la siguiente aventura".

El alcalde (de la quinta del 71) está contento con la acogida del pueblo, y cree que el sentimiento es recíproco. "Aquí estás de gestor y de currante, pero el cariño de la gente es inmenso. Agradecen los esfuerzos, y te lo dejan saber. Llevo siete años aquí, y me encantaría echar raíces, aunque ahora siga trabajando en Zaragoza. ¿Sabes que a este pueblo le llamaban Zaragoza La Chica hace cien años? Era el más importante de la zona, tenía escuela, tres bares... pero hubo emigración, sobre todo a Argentina, y en una segunda oleada se marcharon a las ciudades. Recientemente han venido dos familias jóvenes, hace poco nació un niño en el pueblo después de muchísimos años sin que ocurriera, los gestores del bar y el albergue llevan cinco años y la media de aguante era de dos... son buenas señales".

LOS IMPRESCINDIBLES

Murales rescatados

En 2015, tras un lapso de más de medio siglo, la iglesia de San Esteban recuperó sus antiguas pinturas murales (datan del siglo XIV) gracias a una reproducción de las originales cedida por el Museo Diocesano de Jaca.

Museo etnológico

Se ha inaugurado este mismo verano y dispone de casi 300 piezas de labranza, material médico y enseres del hogar, procedentes de cesiones vecinales, además de una cuidada selección de fotografías de época.

El alcalde, Armando Soria

Natural de Zaragoza, lleva siete años viviendo a caballo entre la capital de la provincia y Urriés. En los dos años que lleva al frente del ayuntamiento local ha dinamizado la imagen del pueblo dentro y fuera de la comarca.

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