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Aragón

Urrea de Gaén: Del trabajo, Ifni y las rondallas: la voz de Jesús Tena

Su libro ‘La huella de una vida’ (2011) compila historias y anécdotas del pueblo que vio nacer al ensayista Pedro Laín Entralgo y en el que vivió de niño el narrador y poeta Alfonso Zapater.

Jesús Tena, en la antigua entrada de la casa (ahora remodelada) en la que nació.
Jesús Tena, en la antigua entrada de la casa (ahora remodelada) en la que nació.
Laura Uranga

Recoger la tradición oral de un pueblo es un deporte de riesgo que pocas villas soslayan, en el convencimiento de que perpetuar esas señas de identidad es una tarea de obligado cumplimiento. Urrea de Gaén tiene entre sus ilustres a uno de los grandes hombres de las letras y la ciencia en España, Pedro Laín Entralgo; en un plano puramente vocacional, y hablando desde la tribuna de sus recuerdos, Jesús Tena viene ejerciendo en los últimos años de heraldo de pequeñas grandes historias locales. Agricultor, ganadero y minero, pasó muchos años anotándolo todo. Hace un lustro, con la ayuda de su nuera Silvia Blasco y su hijo Abel, editó un libro: ‘La huella de una vida. Historias de mi pueblo’, editado por el Centro de Estudios del Bajo Martín. El prólogo de Antón Castro y la introducción, de Ángel Gonzalvo.

"Nunca había pensado en escribir, aunque en casa –apunta Jesús– había tradición: mi padre ya lo hacía. Yo trabajé en el campo desde pequeño y luego, cuando hice la mili en Zaragoza, acabaron destinándome a la guerra del Ifni. Mi vida ha ido pasando entre el trabajo agrícola, una pequeña explotación ganadera y, al final, dieciséis años de picador en la mina de carbón en Andorra, me prejubilé a los 55. Siempre fui inquieto: fíjate que empecé a plantar en Urrea antes que nadie el melocotón tardío de Calanda, por ejemplo".

Urrea de Gaén: Del trabajo y las rondallas: la voz de Jesús Tena

Lo de escribir fue un afán que creció pronto en intensidad. La idea inicial era documentar la saga de los Tena, las tribulaciones de tres generaciones en las guerras (el abuelo, en Cuba; el padre, también en África) y repasar las pequeñas historias familiares. Después, Jesús se animó a extender el marco de sus reflexiones. Su nuera Silvia abrazó la tarea de ordenar y finalizar la redacción, además de seleccionar el material de mayor interés general. "Aún tengo muchos apuntes por aquí –señala Jesús, con una voluminosa carpeta en la mano– pero no sé si podré ponerme a hacer otro libro... ya veremos".

Como a tantos otros, la guerra pilló a Jesús Tena fuera de juego. Tenía 21 años y acababa de empezar el servicio militar en el cuartel de Hernán Cortés en Zaragoza, después de hacer la instrucción en Valdespartera. "Nos dijeron que había guerra en África y que quizá nos tocaría ir, pero no era nada seguro... y sí, lo fue. Un 26 de diciembre, por la mañana, nos subieron al tren; Madrid, Córdoba, Sevilla, luego barco hasta Cádiz, otro hasta Puerto de la Luz en Canarias y allí subimos a unos aviones Junkers de la guerra civil que aterrizaron en Ifni sobre una explanada de tierra. Íbamos bastante asustados".

Carmen Sevilla y Gila

El viaje completo del contingente duró cinco días, justo hasta Nochevieja. Por la noche, en la tienda más grande, los soldados cantaban. De pronto, la sorpresa. "Nos quedamos de piedra cuando vimos aparecer a Carmen Sevilla: resulta que era madrina de una bandera de paracaidistas y había ido a animar a las tropas. Se armó una buena fiesta en la que también estaba Gila, el humorista, no sé si te acuerdas de que siempre hacía bromas con la guerra... y mira, en medio de una estaba. Aquella noche fue bien, pero los días siguientes ya no: pasamos calamidades, mucho miedo, nuestra contraseña para no recibir un tiro de fuego amigo por la noche era “Zaragoza”. Seis meses estuve, hasta que me licencié".

El Pastor de Andorra en Urrea

Urrea era un pueblo de acogida, que abrazó gentes de muchos lugares. Sus fiestas eran famosas en toda la zona; cuando las visitaba José Iranzo, el Pastor de Andorra, buen amigo de la familia Tena, la cosa mejoraba aún más. Jesús se emociona al recordar la figura del gran jotero turolense: incluso le escribió un panegírico en la revista local ‘El Adarve’ cuando murió. "Estuvo varias veces en mi casa cuando yo era adolescente, venía a cantar en el cierre de las fiestas e hizo buenas migas con mi padre, que tocaba la bandurria y organizaba las rondallas en el pueblo. Se reunía en casa con los otros tañedores, entre los cuales estaba Alfonso Zapater padre, que tocaba muy bien bandurria y guitarra".

A Iranzo le encantaba aprender jotas nuevas, incluyendo las de otras tierras, pero disfrutaba especialmente de las tradicionales en cada localidad. Y se cuidaba la voz con mimo. "Recuerdo un año que venía de cantar en varios pueblos seguidos y había forzado mucho la voz. Tenía miedo de no poder acabar la ronda y le dijo a mi madre: “Julia, consígueme un par de huevos, puede que los necesite cuando demos la vuelta al pueblo. Dáselos al chico y que venga con nosotros, que cuando siento la voz cansada, se los pediré y me los tomaré crudos”. Estaba inmunizado contra la salmonela –ríe–, porque a mitad de ronda vino donde mí, me pidió uno, lo cascó y se lo bebió". Jesús y José no se volvieron a ver hasta 2005 en una calle de Albalate del Arzobispo. "Cuando le dije que era Jesús, el hijo de Bautista de Urrea, me dio un fuerte abrazo y me dijo que mi padre había sido un gran hombre. Aún me emociona recordar sus palabras".

El Museo de juguetes de Urrea: vocación artesana en una mirada a otros tiempos

El pasado mes de mayo se cumplieron dos años desde que el Museo de Juguetes de Urrea de Gaén abrió sus puertas en plena calle San Roque. Al frente de la iniciativa está Ignacio Martínez, y junto a él su madre, Adelaida Ramírez. La idea surgió del entorno familiar, y además de nutrirse de la colección privada de la familia, tiene como gran atractivo las tres grandes casas de muñecas construidas por Adelaida. El espacio hábil es de 150 metros cuadrados. La mayoría de las piezas en exposición pertenecen al período comprendido entre 1900, aunque hay una de finales del XIX, un soldadito de plomo. La avidez coleccionista de Martínez le ha llevado a recorrer ferias y tiendas especializadas por los lugares más diversos durante años para enriquecer su colección. Los días de apertura del museo en este mes de agosto son los siguientes: sábado 12 (de 18.00 a 20.30) y domingo 13 (de 11.00 a 14.00). Con motivo de las fiestas patronales, se abrirá también el martes 15 y el miércoles 16 (de 11.00 a 13.30 y de 20.00 a 22.00). Los niños menores de 6 años entran gratis, los que superen esa edad pagan un euro y los adultos, dos.

Pedro Laín Entralgo, urreano y ensayista, un ilustre de las letras españolas

Ensayista y médico, Pedro Laín Entralgo nació en Urrea de Gaén (su padre ejercía la medicina en el pueblo) en 1908. Él también fue médico, y se especializó en psiquiatría. Al término de la Guerra Civil fundó con D. Ridruejo la revista ‘Escorial’. Tras publicar su primer volumen de ensayos, ‘Medicina e historia’ (1941), accedió a la cátedra de Historia de la Medicina en la Universidad de Madrid, en la que permaneció hasta 1978; también fue rector de esta institución académica entre los años 1950 y 1954.

Su esfuerzo más conocido es la ‘Historia universal de la medicina’ (1969-1975), obra colectiva publicada bajo su dirección. Sin embargo, su afán conocedor inagotable le llevó a realizar un análisis histórico de la cultura española, con obras como ‘Menéndez Pelayo, historia de los problemas intelectuales’ (1944), ‘La Generación del 98’ (1945) y ‘España como problema’ (1957). Ingresó en la Real Academia Española en 1954, con un discurso que ya avanzaba una posterior incursión en la filosofía. En 1982 sucedió a Dámaso Alonso en la presidencia de la Real Academia de la Lengua, al obtener veinticuatro votos sobre veintisiete posibles, y permaneció cinco años en el cargo. Siguió trabajando sin desmayo hasta poco antes de su muerte, acaecida en 2001.

LOS IMPRESCINDIBLES

Iglesia de San Pedro

Este edificio barroco-neoclásico fue concebido por el arquitecto Agustín Sanz en 1782. Tuvo un retablo mayor de Bayeu y un cuadro de Goya, ‘Aparición de la Virgen a Santiago’. El actual retablo mayor es del pintor Alejandro Cañada.

Alfonso Zapater

Aunque nació en Albalate del Arzobispo, el periodista, narrador y poeta se trasladó a los ocho meses a Urrea. Consideraba a ambos pueblos como propios. Fue uno de los mayores conocedores de la obra y vida de Joaquín Costa.

Manuela Gil Sesé

Como recuerda Jesús Tena en su libro, murió en 2001, a los 103 años. "Es la persona que más ha vivido de los nacidos en este pueblo". Lo más significativo (nació en 1897) es que vivió en dos milenios y tres siglos diferentes.

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