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Tercer Milenio

Conseguir un contrato predoctoral: un objetivo casi imposible, a pesar del aumento de plazas

Cada vez hay más jóvenes aragoneses que deciden estudiar un doctorado y que están interesados en este tipo de contrato.

Laboratorio de la Universidad de Zaragoza
Laboratorio de la Universidad de Zaragoza
H.A.

A pesar de los duros momentos que ha vivido la investigación en Aragón en los últimos años (debido a la falta de financiación), cada vez hay más jóvenes interesados en dedicarse a este campo. Así se desprende de los últimos datos facilitados por el Gobierno de Aragón referidos al número de solicitudes para obtener un contrato predoctoral. La convocatoria de 2016, que se publicó en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) a principios de 2017, ha superado todas las expectativas, al marcar un nuevo récord de interesados. Un total de 247 jóvenes se han presentado con el objetivo de obtener un contrato de cuatro años de duración; una cuestión que no es baladí en los tiempos que corren. Esto supone que hay 5,5 interesados para cada una de las 45 vacantes que se han convocado.

Teniendo en cuenta los datos recopilados de años anteriores, las solicitudes se han duplicado con respecto a 2015, cuando se habían presentado alrededor de 120 personas. Una cifra que ya era bastante importante, teniendo en cuenta que durante los años previos solo había habido unos 80 interesados. Desde la Consejería de Innovación, Investigación y Universidad recalcan que es una tendencia general que se está percibiendo en las últimas convocatorias de contratos y becas y que una de las razones puede ser la mejora de las condiciones.

Los doctorandos que terminen firmando estos contratos tendrán un mayor sueldo que sus antecesores, puesto que el Gobierno de Aragón ha decidido equiparar las cuantías que reciben sus subvencionados a las del Ministerio de Educación y Economía, que eran ligeramente más altas. De este modo, cobrarán unos 200 euros más, hasta llegar a los 1.400 euros mensuales. Además de este incremento salarial, la edición de 2016 también incluye un aumento de las plazas ofertadas, pasando de 40 a 45.

Por su parte, desde el colectivo Estudiantes en Defensa de la Universidad (EDU) también señalan otras cuestiones. "Por un lado, esta convocatoria ha llegado con bastante retraso (corresponde al año 2016 y se suele publicar antes de verano), por lo que hay más gente que cumple los requisitos y presenta la solicitud. Por otro lado, la situación laboral provoca que haya más jóvenes interesados en tener un doctorado y cuatro años de contrato laboral", especifica David Navarrete, coordinador del área de doctorado de EDU.

Los interesados tuvieron que presentar la solicitud antes de que finalizara enero y, según especifican desde el departamento de Innovación, Investigación y Universidad, en estos momentos se están agilizando el trabajo para que la resolución se pueda conocer antes de que termine el mes de mayo. A pesar de que antes de publicar la convocatoria, el director general de Universidades, José Antonio Beltrán, explicó que los contratos estarían firmados en abril; el proceso y la gran cantidad de interesados ha provocado que hasta el mes de junio no vayan a ser contratados.

"Además de que ha habido muchas más solicitudes, el hecho de que se haya pedido más documentación que en otras ocasiones también ha contribuído a ralentizar la decisión", reconoce Navarrete. Este año se había pedido que se presentara mayor documentación respecto al tutor del doctorado: "Algunos estudiantes no lo entendieron y desde el Departamento han tenido que ir llamándoles uno a uno para que adjuntaran la información".

Con esta edición todavía sin terminar, la consejera Pilar Alegría, ya anunció que el objetivo era seguir incrementando la dotación de la partida dirigida a contratos predoctoctorales. De hecho, la idea (si finalmente se aprueban los presupuestos) es que cuente con 2,57 millones de euros más, lo que traducirá en un total de 60 plazas.

Ciencias expermientales, la rama más demandada

La solicitud y concesión de los contratos predoctorales se realiza de acuerdo a las seis ramas del conocimiento marcadas por el Gobierno de Aragón: ciencias biomédicas, ciencias sociales, ciencias humanas, tecnología, ciencias agrarias y veterinaria y ciencias experimentales y matemáticas. La relación de áreas y de solicitudes no es proporcional, ya que en cada una de ellas hay un número diferente de interesados, que varía dependiendo de la convocatoria.

Por ejemplo, en la se se resolverá en el próximo mes, las ciencias experimentales son las que han recibido un mayor volumen de solicitudes, en concreto, 61 de las casi 250 que se han presentado. Por detrás se encuentran los de ciencias sociales (46) y tecnología (42). Por el contrario, las menos demandas en esta ocasión han sido ciencias humanas (38), ciencias agrarias y veterinaria (33) y ciencias biomédicas (25).

Los contratos postdoctorales realizados por la Fundación ARAID también despiertan un gran interés: en la convocatoria de 2015, hubo un total de 120 solicitudes para ocho puestos de trabajo indefinido. Según especifican desde el Gobierno de Aragón, esto supuso unas cifras récord, "seguramente porque se retomaba la convocatoria después de haber estado paralizada durante la anterior legislatura". De hecho, este efecto se diluyó en la edición de 2016 (que terminó de recibir solicitudes hace dos meses), cuando se contabilizaron 64 peticiones. En esta ocasión se han vuelto a sacar ocho contratos, “aunque si se aprueban los presupuestos se podría ampliar el número”.

Casi 600 investigadores en Aragón

Según los datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, las universidades aragonesa cuentan con 583 investigadores. Esta es la primera vez que se ofrecen estos datos, que se desgranan por el tipo de contratación.

La Universidad de Zaragoza aglutina a 571 de estos investigadores. Unos 280 tienen un contrato predoctoral, obtenido a través de las becas del Ministerio de Educación, del de Economía o del Gobierno de Aragón y una veintena han logrado un contrato postdoctoral (las becas Ramón y Cajal, Juan de la Cierva o las correspondientes a ARAID son algunas de las más comunes). Por su parte, 240 tienen un contrato ligado a un grupo o proyecto de investigación (a través del artículo 83 de la Lomlou) y 18 que se encuentran en el grupo de “otros investigadores”.

En el caso de la Universidad San Jorge, en el curso 2015-2016 (único del que se tienen resultados) solo hay 12 investigadores: tres de ellos pertenecientes a grupos y proyectos de investigación y nueve ubicados en la categoría “otros grupos”.

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