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Aragón

El viaje clandestino de Wael: de Grecia a Utebo

Wael Horkos, sirio, viajó de un campo de refugiados en las Termópilas a Utebo, ayudado por una periodista zaragozana.

Wael viajó en barco de Grecia a Italia, y de ahí a Barcelona.
Wael viajó en barco de Grecia a Italia, y de ahí a Barcelona.
Yolanda Gómez

Más de 200 refugiados han llegado este año 2016 a Aragón, la mayoría huyendo de la guerra de Siria. Muchos vienen de campos de refugiados en Grecia, trasladados en avión por la Unión Europea gracias a acuerdos internacionales. El viaje de Wael Horkos, sirio de 33 años, ha sido muy diferente. Hace dos meses llegó a Utebo, tras un complicado viaje clandestino desde el campo de refugiados de las Termópilas (Grecia), acompañado por una periodista zaragozana.

La vida de Wael está llena de viajes y de compromiso. Nació en Arabia Saudí (su padre estaba trabajando allí) y a los 5 años se trasladó con su familia a Siria. Huyó de su país a los 18 años para no hacer el servicio militar, y se refugió en Libia. Allí estudió Informática e Inglés en la universidad y trabajó en una empresa de estructuras metálicas, hasta que estalló la guerra en este país. En 2015 decidió reunirse con su madre y su hermano, refugiados en Alemania. Viajó a Turquía, y de ahí a Grecia en una barca. Tras pasar por varios campos de refugiados en Atenas, en marzo de este año llegó al campo de las Termópilas, en el Peloponeso.

Ahí Wael era muy querido: hacía de intérprete, de mediador con el gobierno y las ONG, ayudaba a todos, organizó una escuela y un sistema de reparto de alimentos. En este campo de refugiados conoció a Yolanda Gómez, periodista leonesa afincada en Zaragoza desde hace años. Yolanda acudió en verano como voluntaria con otro grupo de aragoneses. "Su labor es admirable. Ha sido nominado a unos premios europeos de cooperación. No se siente una víctima, su objetivo es ayudar a los demás", destaca Yolanda.

Tras el verano, ella volvió a su trabajo en Zaragoza (en Aragón TV) y él siguió en el campo de refugiados, esperando a que la Unión Europea decidiera qué hacer con ellos. "No me aseguraban poder ir a Alemania con mi familia. No sabía qué iba a ser de mí, y decidí venir a España para trabajar desde aquí por los refugiados. Muchos amigos me ayudaron. Uno me dejó su DNI para hacerme pasar por español y Yolanda hizo lo más difícil, acompañarme", asegura.

El viaje duró cuatro días: de Termópilas a Atenas, Italia, Barcelona, Zaragoza y, finalmente, el 23 de octubre llegaron a Utebo, a casa de Yolanda. "Fue un viaje complicado, pasamos muchos nervios en los controles policiales", recuerda Wael. No quiere dar muchos detalles, porque es una ruta que siguen usando otros refugiados para salir de Grecia.Su vida ahora en Zaragoza

Wael se empadronó en Utebo y ha solicitado el asilo en la Oficina de Extranjería de Zaragoza. Pero ha rechazado entrar en el Programa de acogida e integración para solicitantes de protección internacional, porque perdería la libertad de elegir dónde vivir. Por lo tanto no tiene ninguna ayuda económica ni de alojamiento como sí tienen otros demandantes de asilo. Dentro de seis meses, sí podría recibir el permiso de trabajo.

Estas primeras semanas en España vive a caballo entre Zaragoza y Valencia. Está contactando con asociaciones de ayuda a refugiados y otras entidades sociales. Quiere aprender español. Tiene planes a largo plazo para ayudar a otros refugiados y organizar alguna cooperativa de trabajo. "Yo le ayudo en las gestiones y colaboro con él, así siento que ayudamos a mucha gente", apunta Yolanda.

Wael sostiene que España y otros países europeos deberían acoger a más refugiados de lo que han hecho hasta ahora. Él sueña con poder volver algún día a su país en paz. Amigos suyos han muerto en la guerra y dos familiares llevan varios años desaparecidos. "El gran drama no somos los refugiados, sino la gente que sigue en Siria. Cada día mueren por la guerra, por el hambre, por el frío. Debemos presionar a la comunidad internacional para terminar con la guerra en Siria", subraya.

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