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Aragón

La Operación Tormenta en Bardenas

Una veintena de cazas del Ejército del Aire ensayaron ayer el lanzamiento de misiles Maverick y de bombas guiadas por láser en el único ejercicio con armamento real.

Un avión Hércules C-130 despliega la manguera para suministrar combustible a un Eurofighter y un F-18 (a la izquierda).
Un avión Hércules C-130 despliega la manguera para suministrar combustible a un Eurofighter y un F-18 (a la izquierda).
Raquel Labodía

Una veintena de cazabombarderos de varias unidades del Ejército del Aire participaron durante tres días en el polígono de Bardenas en la Operación Tormenta, que concluyó ayer. Es el ejercicio estrella del Ministerio de Defensa porque es el único en el que se utiliza armamento real. De hecho, se ensayó el uso del misil Maverick de ataque aire-tierra para alcanzar carros de combate y bombas guiadas de láser, que pueden ser dirigidas por el mismo caza u otro.

El ejercicio Tormenta implica a todas las unidades del Ejército del Aire porque además de los 17 F-18 y los 7 Eurofighter de las bases de Zaragoza, Torrejón, Morón (Sevilla), Albacete y Canarias colaboraron los aviones de transporte Hércules C-130 para reabastecer de combustible a los cazas, los T-21 del Ala 35 y los helicópteros Superpuma del Ala 48.

Se integraron también el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo, así como equipos de control aéreo avanzado del Escuadrón de Zapadores de Paracaidistas, que han realizado varios lanzamientos en la base de Ablitas (Navarra) para ayudar en la búsqueda de objetivos a los aviones.

Al ejercicio asistió toda la cúpula del Ejército del Aire, como el teniente general Francisco Javier García y, entre otros, el general jefe de Movilidad Aérea, general Alfonso Otero. Antes de presenciar el ataque en Bardenas, acudieron a la Base de Zaragoza, sede del ejercicio, para que les explicaran en un ‘breafing’ los objetivos del mismo.

Los ataques se realizan a 500 metros de altura, aunque alguna unidad quería intentarlo a baja cota. Este ejercicio sirve también para probar el armamento. El Mando Aéreo de Combate informó que ayer se lanzaron 24 bombas guiadas por láser y dos misiles Maverick. Los aviones de combate tienen capacidad de ataque al suelo y aportaron sus tripulaciones, así como el personal de mantenimiento, armeros y de apoyo.

"Se ponen en práctica las tácticas, técnicas y procedimientos para realizar ataques a las fuerzas de superficie que son utilizados en los actuales teatros de operaciones en el exterior", apuntó un portavoz del Ejército del Aire.

El capitán Antonio Luis Galán González, del Ala 12 de Torrejón, explicó que el objetivo de ensayar el uso del misil Maverick era poder preparar un ataque aire-tierra contra carros de artillería, barcos o vehículos que se pueden detectar con infrarrojos.

Reabastecer en tres minutos

"Los aviones Hércules del Ala 31 nos reabastecen combustible en dos o tres minutos. Nos dan unas 700 libras por minuto", agregó el oficial de los F-18 que participaron en el ejercicio junto a sus compañeros del Ala 15 de la Base de Zaragoza. Un grupo de periodistas de medios de Aragón y de Madrid pudieron contemplar desde un avión T-19 esa tarea de suministrar el combustible a 15.000 pies de altura (4.500 metros), aunque la velocidad del Hércules y los cazas (a 210 kilómetros por hora) frente al C-235 (170 km/h) impedía acercarse a la delicada operación.

Los aviones de transporte esperaban alrededor de la zona del Moncayo para que los F-18 y los Eurofighter tuvieran una "ventana" suficiente de combustible para mantener su autonomía desde la Base de Zaragoza al polígono de Bardenas.

La Operación Tormenta se prolongó durante tres días y la mayoría del centenar de militares procedentes de las unidades del Ejército del Aire de Albacete, Canarias, Morón (Sevilla) y Torrejón (Madrid) que participaron han estado en hoteles de Zaragoza como el Don Yo y el Boston.

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