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Aragón

​Reconocer el miedo a conducir, primer paso para vencerlo

Profesionales de la formación vial, autoescuelas y psicólogos ayudan a superar la amaxofobia.

03/07/2016 a las 06:00
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Conductor al volante.P.S.

“Cuando una persona tiene la necesidad de coger el coche y, como consecuencia, se alteran su rutina y normalidad, es consciente de que sufre amaxofobia”, afirma la psicóloga aragonesa Patricia Tisner. Esta fobia se traduce en el medio irracional a conducir, y los profesionales de la formación vial y la psicología aseguran que hay muchas personas que la sufren pero, o desconocen su problema o intentan evitarlo.

Tisner está especializada en el tratamiento de la amaxofobia en la autoescuela y centro de formación Aragón, en Huesca, y subraya que hay un porcentaje muy alto de la población que tiene miedo a conducir, “pero que no lo reconocen ni se acercan a los especialistas para tratar de solucionarlo. El primer paso es afrontarlo ya que -indica- es muy común que quienes no necesitan utilizar el coche o evitan necesitarlo, ni siquiera sepan que poseen ese problema”.

Sin embargo, el número de casos no se traduce, en ocasiones, en una mayor demanda del tratamiento que ofrecen cada vez más autoescuelas para abordar de forma profesional y diagnosticada esta fobia. Así lo reflejan las cifras de esta empresa oscense, que trabaja una media de 5 casos anuales. “Las personas que se enfrentan al problema vienen con cuentagotas porque prácticamente todos creen que es algo personal, anormal y muy específico, y solo lo afrontan cuando verdaderamente tienen la necesidad de conducir”, señala la especialista.

Aunque es complicado cifrar el número de personas que se ven afectadas por este problema, el Instituto de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre elaboró en el 2005 su primer estudio cuantitativo sobre la amaxofobia y, ya entonces, determinó –tomando como muestra a 1.500 encuestados- que el porcentaje de la población que mostraba miedo a conducir “tanto en circunstancias concretas como de manera paralizante” era de un 33,3%, siendo el 21% mujeres y el 12% hombres.

El perfil de quienes sufren amaxofobia es muy diverso, desde conductores noveles a experimentados, y esta puede manifestarse como un temor generalizado a la conducción o un miedo muy particular a determinadas situaciones o elementos ligados a esta. Por ejemplo, a salir a la carretera, a conducir en la autopista o en un entorno urbano, a ir marcha atrás, a tomar una cuesta o una rotonda e, incluso, a pasar por una determinada calle, a adelantar a un camión o a viajar con un compañero de viaje concreto. Además, “si ha habido una experiencia traumática que haya podido marcar al conductor, el temor también puede ir ligado a ella”, revela Tisner.

Diez años sin tocar un volante

Daniel tuvo una mala experiencia la primera vez que realizó el examen práctico de conducción y cree que, a partir de entonces, creció la inseguridad que ya sentía tras el volante. “Comencé a estresarme con las indicaciones del examinador, no me coloqué a tiempo en el carril que debía y, en un movimiento forzado, estuvimos a punto de chocar con un taxi”, cuenta este joven zaragozano que posee el carné de conducir desde hace más de diez años, pero que no ha vuelto a ponerse a los mandos de un coche desde que obtuvo el permiso.

Me paralizo y me bloqueo porque, excepto en autovías, nunca me he sentido cómodo conduciendo. El resto de circunstancias me alteraban bastante”, reconoce. Tanto es así que hace dos meses que tenía que renovar su carné y no lo ha hecho. Y por el momento, Daniel, que se declara sabedor de su problema desde que empezó a conducir, no se plantea volver a hacerlo, aunque es consciente de que si se decide, tendrá que “volver a pasar por una autoescuela”.

Uno de los profesores de las Autoescuelas Grupauto, Marino Valero, lleva años tratando situaciones como la de Daniel y no duda en asegurar que cada caso es diferente. Valero cuenta que el tratamiento nunca debe ser forzado, sino realizado paso a paso: “Lo primero que hacemos es hablar con los afectados para conocer su problema. Después, vamos al coche y comenzamos trabajando en lugares donde ellos no conciben ningún tipo de peligro. El último paso es entrar en circulación, ya sea vía urbana o carretera, e ir ampliando metas paulatinamente”. Cuesta trabajo, pero el miedo a conducir se supera: “He tenido casos que en 10 días han vuelto a conducir con normalidad, otros han necesitado 40 horas”, explica este profesor con formación especial en amaxofobia.

El reciclaje es una parte, nunca el todo

Muchas autoescuelas contemplan en su oferta los cursos de reciclaje y perfeccionamiento de la conducción, que ayudan a recuperar las habilidades y la seguridad al volante a quienes no han conducido durante un largo periodo de tiempo. Si bien, los expertos señalan que estos no son una solución para las personas amaxofóbicas. “Un curso de reciclaje puede ser muy útil para un conductor al que le falta práctica o habilidad, pero la amaxofobia es un problema diferente que implica y requiere, entre otras cosas, cursos de este tipo”, cuenta Tisner.

Daniel Cabrejas, de la Autoescuela Universitas, subraya la diferencia entre las clases de reciclaje comunes y las destinadas a las personas con miedo, que “deben ser sencillas al principio, para que vayan adquiriendo confianza y autoestima”. Si los casos son muy graves, los formadores de esta autoescuela de Zaragoza derivan a los afectados a la psicóloga con la que trabajan en su sección médica. Cabrejas cuenta que, en sus centros, sí han notado un aumento de la demanda de este tipo de clases, pues “los afectados están más concienciados para acudir a profesionales”.

En el caso de la autoescuela Aragón, su tratamiento comienza igualmente con una entrevista diagnóstica en la que se delimita el problema y su grado. A continuación, se trabaja la reducción de la ansiedad y se realiza un primer viaje en el vehículo junto al profesor y el psicólogo. A partir de ahí, “hacemos aproximaciones sucesivas a lo que produce el miedo, tratando de afrontarlo, porque no hay una razón objetiva en este”, manifiesta Patricia Tisner.

Además, en este centro oscense, un nuevo elemento se va a incorporar en los próximos meses al tratamiento de la amaxofobia. Se trata de un simulador de conducción que permitirá realizar un mejor diagnóstico del conductor y trabajar la fobia con la recreación de distintas situaciones previas al momento de entrar en el coche.




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