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Fernando Oliván: "En la Policía también ha habido fuga de cerebros"

"Lo mejor que me ha pasado en la vida fue ingresar en la Policía", dice el comisario Oliván, el hasta ahora jefe de la Unidad Adscrita, que acaba de jubilarse. Oliván alaba la formación de los agentes y lamenta el sistema de ascensos.

Fernando Oliván fue hasta el 23 de febrero jefe de la Unidad Adscrita del CNP en Aragón.
Fernando Oliván fue hasta el 23 de febrero jefe de la Unidad Adscrita del CNP en Aragón.

El comisario Fernando Oliván Bosque (Huesca 1951) es un policía vocacional con una larga trayectoria y amplia formación académica que comenzó como policía judicial en Jaca (1973-1978). Se curtió en Zaragoza en los grupos de Atracos y Estupefacientes durante los años 80, cuando el consumo de heroína marcaba la delincuencia y los asaltos estaban a la orden del día. Formó parte de la comisaría provincial de Huesca desde 1992 hasta 2005, cuando fue nombrado jefe de la de Calatayud. Tras ascender a comisario, ejerció de jefe de la Brigada Provincial de Extranjería hasta que en 2012 se hizo cargo de la Unidad Adscrita de Aragón del Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Uno de sus objetivos era que el trabajo de esta unidad se conociese. Ahora, al tiempo de jubilarse, admite que no se ha conseguido:"Tengo que entonar el mea culpa y asumir mi parte de responsabilidad, que creo que debe ser compartida con los propios políticos a los que la unidad sirve".

-¿Qué habría que hacer para que el ciudadano los conociera de verdad?

-En primer lugar, dejar trabajar a la Unidad Adscrita, dejar que desarrolle sus proyectos, que generalmente son de coste cero, y que por el Gabinete de Prensa correspondiente se trasladara al ciudadano su labor y sus funciones, que no son pocas. Solo el Estatuto de Autonomía, en su artículo 71, refiere las 60 competencias exclusivas de la Comunidad Autónoma.

-¿Se consideran ‘cuidados’ por los responsables políticos que tanto reclamaron la creación de esta unidad?

-No es cuestión de estar cuidados por los responsables políticos. La cuestión es que estos responsables se conciencien de lo que es la Unidad Adscrita, que no es una Policía Autónoma, ni muchos menos una Policía Local. Es una unidad de Policía Nacional que mediante un acuerdo está prestando un servicio a la Comunidad y a sus ciudadanos. Tiene una doble dependencia y su dirección se hace a través de sus mandos naturales. Es curioso observar la tendencia que algunos políticos tienen a querer mandar en el régimen interno, e incluso se ha dado el caso de que cualquier jefe de servicio ha intentado dar órdenes a sus componentes. Se supone que los especialistas en seguridad somos nosotros ¿no? Pues en una ocasión, un asesor me quiso dar una clase. A todo esto se añade que todos querían la unidad pero, en la actualidad, los recursos que tiene son escasos (de 200 agentes que tendría que haber, hay 53 vacantes y las perspectivas de cubrirlas son nulas).

-¿Pero han estrenado comisaría, no?

-Si, tenemos una nueva desde hace 14 meses, pero vacía e incluso aún no se han puesto ni las banderas oficiales que son obligatorias. Estas unidades se regulan por la llamada Comisión Mixta, formada por representantes del Gobierno de la Nación y de la Comunidad. Tendría que reunirse cada seis meses. La última vez que lo hizo fue en 2012.

-Ustedes son los responsables de hacer cumplir el polémico decreto que impide entrar a los menores a lugares donde se vende alcohol, ¿cree que ha sido útil?

-A mi juicio el decreto de espectáculos tiene de todo. Se ha evitado el consumo de bebidas alcohólicas por menores en el interior de los recintos que contempla, pero ha traído como consecuencia el aumento del fenómeno botellón. Esta circunstancia no se tuvo en cuenta. Es un decreto muy ambiguo, donde no deja claro qué espectáculos son considerados excepcionales o especiales y nadie los quiere definir. No se puede aplicar la misma norma a un gran espectáculo o macroconcierto y a unas fiestas patronales de los pueblos o de barrio. Al redactar este decreto se tenía que haber consultado a los profesionales, entre ellos a la Unidad Adscrita.

-La DGA prepara una revisión del mismo. ¿Le han consultado a la hora prepararlo? ¿Sabe por dónde van las novedades?

-En esta ocasión sí que se nos solicitó un informe que fue remitido a la Dirección General de Interior en su día, donde, entre cosas, se exponía lo anterior. Ignoro por dónde van las novedades.

-Entre sus tareas, está la protección de personalidades, edificios y control del juego.

-Sí, en estos momentos custodiamos todos los del Gobierno de Aragón –el Pignatelli, la Aljafería, las sedes de la DGA–, las tres comisarías de Zaragoza, Huesca y Teruel, la Ciudad de la Justicia y 180 edificios más. Además, escoltamos al presidente Lambán, a los consejeros, al Justicia de Aragón y a Luisa Fernanda Rudi. En cuanto al juego, inspeccionamos las instalaciones, permisos y licencias y llevamos el registro de jugadores prohibidos.

-¿Qué trabajo hacen con los menores?

-Retiramos niños en situación de riesgo. No es una tarea grata, pero de lo que se trata es de rescatar al menor que está desamparado y sufriendo. Trabajamos con los servicios sociales del Gobierno de Aragón, valoramos la situación con el fiscal y el juez de menores y solicitan nuestro apoyo cuando necesitan retirar algún menor a alguna familia conflictiva que puede plantear problemas, porque nunca quieren que les quites a un niño.

-¿Hace falta una sensibilidad especial?

-Como en todos los sitios. Pero aquí hacemos constantemente cursos de reciclaje y actualización tanto en juego como en escoltas y menores. La Policía debe estar en modernización permanente. Desde el año 1973 el progreso ha sido muy importante. En los 80 se produjo la unificación del CNP y en 1987 se crean los grupos de investigación, que fueron un éxito. Luego se impulsó el Plan de Policía 2000 y la policía de proximidad. Esto fue realmente positivo porque el contacto con el vecino es fundamental. El policía es el que se entera de todo y por eso yo siempre lo he respetado.

-¿Qué cambios destacaría en la Policía desde que usted entró dejando la profesión de maestro?

-La formación. Ahora es permanente y el índice formativo y cultural exquisito. En la escala básica hay un buen número de titulados universitarios. Aquí hay dos doctores y siempre he luchado para que el nivel fuera aparejado con el escalafón. Animo mucho a los policías para que se formen. Hemos tenido fuga de cerebros porque al no llegar a comisarios se frustraron y se fueron a la privada. Es una pena el sistema de ascensos.

-¿Las estadísticas reflejan lo que sucede?

-Solo le puedo decir que todos los años bajan y, de seguir así, al final vamos a llegar a un índice de delincuencia cero. Dicho esto, no hay que dudar de la efectividad de la Policía. Es una de las mejores del mundo.

-¿A qué se va a dedicar ahora?

-De momento he empezado a escribir un libro con las mejores anécdotas de mi vida como policía. Se llama ‘Jacinto, el madero ignífugo’.

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