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Sabiñánigo instalará medidores para el control de la contaminación del aire

El Ayuntamiento urge la demolición de Inquinosa, pese al riesgo de la operación.

En las naves todavía hay bidones con productos.
En las naves todavía hay bidones con productos.
Ecologistas en Acción

La vigilancia sobre la contaminación del aire en Sabiñánigo se extremará con la instalación de medidores para analizar parámetros atmosféricos como el polvo en suspensión y las corrientes de aire. Los datos se incorporarán al proyecto de desmantelamiento de la fábrica de Inquinosa, una operación técnicamente muy compleja porque está en el casco urbano, lo que obligará a extremar las condiciones de aislamiento. Incluso se ha planteado la posibilidad de tender una gran carpa que minimice las emisiones de polvo y olores.

La consejería de Desarrollo Rural y Sostenibilidad ha enviado un escrito al Ayuntamiento solicitando autorización para poner medidores en el casco urbano y en el entorno. Entre los lugares previstos están las zonas deportivas. "El objetivo es garantizar un control exhaustivo de las condiciones ambientales mejorando lo ya existente. Ya venimos realizando controles, pero los queremos intensificar", aclaró el consejero, Joaquín Olona, asegurando que en la actualidad "no superamos los niveles admisibles".

El alcalde ha vuelto a reclamar celeridad en el proyecto de demolición. "Espero que se acabe este año", dijo Jesús Lasierra, pues es una de las prioridades marcadas por la corporación, junto a la construcción de una tubería en el vertedero de Bailín, un ‘by-pass’ para desviar las escorrentías y evitar el paso por el barranco de aguas contaminadas que van a parar al río Gállego.

El desmantelamiento se presenta como una operación más delicada incluso que la del vertedero. En este caso, hubo una fuga contaminante a pesar de que los residuos se trasladaban dentro del mismo recinto. En el de la fábrica, se trata de derribar el lugar donde tuvo lugar la producción de lindano y de limpiar el suelo, con el riesgo añadido de la cercanía a la población y el transporte de los desechos hasta Bailín, en las afueras. "Habrá que pensar por dónde se lleva y cómo, con qué medidas de seguridad", precisó el alcalde. "Si ya en el vertedero sucedió lo que sucedió, tengo claro que el proyecto se hará de la forma más meticulosa posible para que exista el menor riesgo, aún a sabiendas de que no es fácil y de que hay un peligro".

El Gobierno de Aragón ha trasladado al Ayuntamiento el compromiso de tener el proyecto este año. Según el consejero, ahora mismo el problema principal no es el coste sino la imposibilidad de entrar en las instalaciones hasta tener autorización judicial porque los terrenos siguen en manos de Inquinosa y de una inmobiliaria. Respecto al peligro de la operación, afirmó que "mayor riesgo es que continúe ahí".Visita del comité científico

Para establecer el plan de trabajo, el comité científico, constituido en noviembre por siete investigadores de distintas ramas, viajará el miércoles a Sabiñánigo, donde visitará las instalaciones. Están pendientes otros dos comités, uno institucional, con todas las administraciones implicadas, y otro social con afectados y colectivos ecologistas, pero todavía se trabaja en su composición.

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