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Aragón

Un año de brotes, un año de planes

Dentro de casa. Las plantas son democráticas y las pueden disfrutar todos. Un plan de año nuevo original es crear una pared vegetal para dividir espacios. Se puede montar fácilmente la estructura con tablones.

Un año de brotes, un año de planes
Un año de brotes, un año de planes
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La naturaleza descansa en invierno. Bueno, en climas tan calurosos y duros como el aragonés también opta por un bajón vital en el mes de agosto. De igual manera, en enero las plantas duermen el sueño de los justos, reducen su actividad al mínimo y apenas requieren agua para mantenerse. Por ello, con el nuevo año se deben iniciar aquellos proyectos que convertirán nuestro rincón verde en el más atractivo de la casa.

¿Qué fue lo que pudo fallar en nuestro jardín, en el balcón..., este año que termina? Porque no todo sale rodado, hay plantas que no prosperan o conjuntos que se convierten en una selva difícil de mantener. El primer paso para organizar el terreno es apuntar en un papel qué fallos hemos cometido y saber cómo remediarlos.

Lo habitual es que las plantas crecieran más de lo planeado y agobiaran a sus vecinas; también es muy común que determinados ejemplares no fueran los más acertados, porque apenas florecieran o bien porque se agobiaron rápidamente cuando empezaron las calores. El tercer fallo más habitual es perder parte del conjunto debido a una plaga que no supimos interpretar.

Nuevas ideas

Así pues, el primer paso es saber qué no se debe hacer. Y, por lógica, el segundo paso será decidir qué queremos hacer. ¿Podemos crear un rincón sombreado y fresco, con un pequeño toldo y una fuente? ¿Y si reconvertimos esa pared tan calurosa en un minihuerto urbano con macetas colgantes? Las noches de verano son muy calurosas dentro de casa, pero perfectas en el exterior. ¿Nos cabe un sofá donde tumbarnos a mirar las estrellas?

En enero también hay que trasplantar, podar las ramas que ya no necesitemos, crear con ellas esquejes para regalar o replantar... Estos días, la savia no transporta tanto nutriente, y la planta no necesita una parte aérea tan activa, ya que está en proceso durmiente. Lo mismo sucede al transplantar: es un momento muy difícil para la planta (ha sido concebida para estar siempre en el mismo sitio), y si se rompen sus pelos radicales puede tener dificultades para absorber agua. Afortunadamente, en enero precisa menos líquido, y tendrá tiempo para recuperar las raíces antes de que llegue el despertar de la primavera.

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