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Aragón

Asesina a cuchilladas a su mujer en el Rabal

Tras matarla, el marido abrió la puerta de casa a la Policía sin oponer resistencia. No había denuncias previas por malos tratos.

La puerta del domicilio donde se ha cometido el asesinato.
La puerta del domicilio donde se ha cometido el asesinato machista.
José Miguel Marco

Un nuevo crimen machista sobrecogió ayer a la sociedad zaragozana y añadió una víctima más a la lista de 52 mujeres que este año han sido asesinadas en España por sus parejas o maridos. La mayoría fueron atacadas en el crítico momento en que les dijeron que ya no querían seguir conviviendo con ellos. Coral González García, de 44 años, no ha sido una excepción. Su marido, Salvador Gázquez Rico, de 49, la mató, presuntamente, de múltiples cuchilladas y no tuvo inconveniente en abrir tranquilamente a los policías cuando estos llamaron a su puerta, alertados por los avisos de los vecinos que habían oído los desesperados gritos de auxilio. Pero cuando llegaron, ya era tarde. Coral yacía en el suelo con el cuchillo clavado todavía en el pecho. A pesar de que los sanitarios intentaron reanimarla, su esfuerzo fue inútil.

"En el fondo, yo estaba deseando que la mujer siguiera gritando para saber que estaba viva. Pero, de pronto, se calló", contaba a primera hora de la mañana, desolado y todavía asustado, Mario Giménez, el joven vecino del piso superior.

Los hechos ocurrieron sobre las 5.15 en un piso de la urbanización situada en el número 295 de la avenida de Cataluña. A la espera de la declaración del detenido por homicidio, se ignora cuál fue el detonante concreto que desató la fuerte discusión entre la pareja. Sí se sabe que a esa hora los vecinos más próximos comenzaron a oír gritos, golpes y continuas carreras por el piso. La agresión se prolongó en el tiempo y duró "mucho rato", según recordaba el joven. "No fueron uno o dos minutos, no. Pasaron casi diez hasta que cesaron los gritos", manifestaba angustiado.

Como ha ocurrido en muchos de los homicidios perpetrados este año, entre la pareja no había denuncias previas por malos tratos. Según algunos de los residentes, llevaban 19 años viviendo en la urbanización y no se relacionaban demasiado con el resto de vecinos. De hecho, pocos de ellos los conocían más allá del "hola y adiós". Lo que sí recordaba alguno era verlos habitualmente paseando de la mano juntos y "a cualquier hora del día". "La verdad, yo no sé si trabajaban", comentaba el propietario de uno de los pisos, quien describía al presunto asesino como un "hombre no muy alto y poco hablador".

Hosco e irritable

Algunos de los residentes de este núcleo de unos 500 pisos hablaban de Salvador Gázquez como un hombre hosco, irritable y que solía protestar por los ruidos de su vecindario. De la mujer poco dijeron. "Al no tener ni hijos ni perros, la relación cotidiana es distinta y más lejana", justificaba una vecina.

El presunto asesino también tuvo que ser asistido por varios cortes que él mismo se produjo en la mano mientras agredía a su mujer. Los médicos de Bomberos, que habían acudido a auxiliar a la víctima, tuvieron que darle varios puntos de aproximación. Incluso por la tarde la Policía lo llevó por la tarde al hospital para revisar la herida, que no revestía mayor importancia.

Mientras, el cadáver de su esposa fue trasladado al Instituto de Medicina Legal para practicarle la autopsia. Coral González presentaba múltiples cuchilladas en el abdomen, tórax y en el cuello, varias de ellas mortales de necesidad. El Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior se ha hecho cargo de la investigación y, junto con la Policía Científica, estuvo en el lugar del crimen recopilando las pruebas para, junto con el detenido, ponerlas a disposición del Juzgado de Violencia sobre la Mujer, encargado del caso.

En los últimos dos meses, la Audiencia Provincial de Zaragoza ha impuesto cuatro condenas por otros tantos crímenes (uno en grado de tentativa) de violencia machista. En tres de ellos, los agresores descuartizaron los cadáveres de sus parejas, lo que supuso una situación insólita en España.

Vicente Sada Gómez aceptó cumplir 22 años de prisión por matar a su pareja, Mercedes Pérez Ruz. Una semanas después, el jurado declaraba culpable a Cristóbal Morales Martín y le impuso 24 años y tres meses de cárcel por asesinar a Vanessa Barrado. El ultimo criminal condenado fue Antonio Losilla, que deberá cumplir 16 años de prisión por acabar con la vida de su esposa, Pilar Cebrián.

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