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Aragón

La azafata que perdió su trabajo por casarse en secreto

Esta información publicada en Heraldo hace más de medio siglo da medida del machismo de la época.

Braniff International Airways despide a una de sus mejores azafatas por casarse en secreto
Braniff International Airways despide a una de sus mejores azafatas por casarse en secreto
Heraldo

La crónica de Europa Press para HERALDO DE ARAGÓN publicada el día 25 de septiembre de 1965 informa de un caso que hoy en día revolucionaría a los lectores. El machismo que refleja el texto responde a los valores cotidianos de la sociedad estadounidense en esa época.

"Apenas hace un mes la señorita Betty Bateman fue despedida de la Compañía de aviación donde prestaba sus servicios Las causas aducidas para este despido fueron que dicha señorita había contraído matrimonio. Hoy, sin embargo, un Tribunal en Texas ha presentado su fallo favorable a miss Bateman.

La Compañía Braniff International Airways estaba muy reconocida a los servicios que le prestaba una de sus mejores azafatas: Betty Bateman.

Sin embargo, uno de los directivos de la Compañía descubrió un día que miss Bateman salía frecuentemente con un muchacho. Indagando descubrió que ambos se habían enamorado. Esto fue considerado ya como un obstáculo fuerte para que siguiera en la Compañía. Seguramente pensaron en las altas esferas directivas que una persona enamorada no podría atender con la misma delicadeza y encanto a los pasajeros de sus aviones que otra que no lo estuviera. Sin embargo, no pudieron hacer nada por expulsarla, porque no hay ninguna regla que prohíba a las azafatas enamorarse, aunque sí casarse. […]

Puede, desde luego, exigirse un aspecto agradable en las azafatas cuanto más mejor, pero no se puede atentar a su vida sentimental. Se ha situado en los treinta y dos años el límite de edad, pero tampoco esto es lógico, puesto que señoritas con veintiocho años pueden parecer más viejas que otras de treinta y tres.

Todas estas cábalas las hacía para sí Betty Bateman. Y porque no estaba de acuerdo con el procedimiento cogió un día y se casó en secreto. No pasó una semana sin que fueran descubiertos sus esponsales.

El resultado fue el inmediato despido. Pero Betty, considerando injusto el castigo, recurrió. El caso era difícil. Durante treinta años insistieron en que las señoritas que servían comidas y bebidas a bordo deberían dejar sus empleos si se casaban.

Sin embargo, Betty, apoyada por la Asociación de Pilotos, que representa a 12.000 azafatas de los Estados Unidos, ha ganado la causa. […]

Mañana, Betty podrá lucir tranquilamente sobre su dedo anular la alianza de casada".

(Recopilación de Elena de la Riva y Mapi Rodríguez. Documentación de Heraldo de Aragón) 

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