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El BMC sale de la playa por la puerta grande

El equipo de Samuel Sánchez venció en la polémica etapa inaugural de la ronda nacional entre Puerto Banús y Marbella.

Los ciclistas del Cofidis pasan por la arena de la playa de Puerto Banus, foco de la polémica en la primera etapa de la Vuelta 2015.
Los ciclistas del Cofidis pasan por la arena de la playa de Puerto Banus, foco de la polémica en la primera etapa de la Vuelta 2015.
javier lizón/ efe

Se trataba de desafiar al temido albero para ganar la contrarreloj inicial por equipos de la Vuelta entre Puerto Banús y Marbella, de 7,4 kilómetros, y eso es lo que hizo el BMC, que rindió honores a su condición de campeón mundial de la especialidad. También ganador de las cronometradas del Tour y del Dauphiné, la escuadra estadounidense cogió el toro por los cuernos sobre el albero paralelo a la playa marbellí y no solo se llevó la etapa, sino que colocó al eslovaco Peter Velits como primer líder de la Vuelta.

Los tiempos no contaron para la clasificación individual tras la protesta de los ciclistas al considerar que la superficie de tierra suponía un peligro para su integridad. Aun así nadie le podrá quitar a Velits la foto con ‘la roja’ en el podio instalado a escasos metros de la playa de Marbella. El ciclista del BMC fue tercero en Madrid en la ronda de 2010.

Una victoria táctica basada en el riesgo, en jugarse el pellejo más que los demás, como dijo el español Samuel Sánchez en meta. El todo por el todo lo dio el BMC, mientras que las escuadras de los favoritos cumplieron con la idea de evitar caídas sin que se notara demasiado el paseo.

El Movistar de Quintana y Valverde mostró sus respetos cediendo 24 segundos sobre el BMC. El Astana de Nibali, Aru y Landa anduvo en el medio minuto, el Katusha de Purito Rodríguez se dejó en el paseo marítimo 54 segundos y el Sky de Froome manifestó su miedo al cruzar la línea de meta a 1.11 minutos.

La Vuelta comenzó con un líder ficticio tras la polémica del albero. Fue la manera "menos mala", como dijo Nairo Quintana, de salvar la fiesta para la organización y el chasis de los líderes que vienen a ganar.

Falló la simbiosis entre el sol y el mar con el ciclismo y la bicicleta supersónica de la contrarreloj. Experimento deslucido tras los éxitos estéticos de instalar la salida en una plaza de toros, por ejemplo.

La crono, del mar a la arena

Sin embargo, no dejó de ser espectacular la salida mar adentro en el espigón de Puerto Banús, en un pasillo de hormigón pegado al agua y a los yates que daba paso al lugar del pánico, a ese material que procede de la roca amarilla que triturada y prensada es habitual en los cosos taurinos y en los jardines andaluces.

En paralelo a la playa, atestada de turistas disfrutando de las últimas horas de sol, los equipos forzaron lo justo camino de la inmediata Marbella. El Orica australiano marcó el primer tiempo a considerar (8.11), pero la alegría duró poco en la casa australiana porque el Tinkoff de Sagan le mandó al hotel por escasas centésimas.

La sala de vencedores cambió de inquilinos con el BMC de Van Garderen y Samuel Sánchez. La escuadra estadounidense hizo gala del título mundial que logró en Ponferrada. Paró el reloj junto a la Playa de Levante en 8.10 minutos, a una media de 54,3 kms/hora. Faltaban por llegar los equipos de los grandes gallos de la general, los que más habían alzado la voz por la superficie de tierra. "No podemos arriesgar demasiado, pero tampoco salir de paseo por respeto a la Vuelta", se expresaban Quintana y Valverde en la víspera. El BMC había asegurado su estreno triunfal.

La Vuelta conocerá a su primer líder real hoy, con la segunda etapa, entre Alhaurín de la Torre y Caminito del Rey, de 158 kilómetros y llegada en alto.

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