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La DGA se plantea llevar el Registro Civil a la Ciudad de la Justicia para ahorrarse el alquiler

Las oficinas de Alfonso I podrían cerrar a comienzos de 2016, cuando expira la prórroga del arrendamiento.

Varias personas tramitaban ayer sus asuntos en el mostrador de atención al público de las oficinas del Registro Civil.
Varias personas tramitaban ayer sus asuntos en el mostrador de atención al público de las oficinas del Registro Civil.
José miguel marco

El Registro Civil de Zaragoza podría abandonar en pocos meses su actual emplazamiento en el antiguo edificio Gay de la calle de Alfonso I para reubicarse en la Ciudad de la Justicia. Con este traslado, el Gobierno aragonés intenta ahorrarse los 18.000 euros mensuales que ahora paga por el alquiler de las dos plantas que ocupan las oficinas de atención al público y los sótanos donde se encuentran los archivos. Los técnicos han barajado distintas opciones y sedes, pero una vez analizados los pros y contras de cada una de ellas parece que la más viable sería la de Ranillas.

La puesta en marcha de la Ciudad de la Justicia, en mayo de 2013, permitió concentrar en el antiguo recinto de la Expo todos los juzgados de la capital aragonesa, hasta entonces repartidos por distintas sedes. Los siete de lo Social compartían edificio con el Registro Civil en el número 17 de la calle de Alfonso I, por lo que su marcha a Ranillas ya permitió a la DGA ahorrarse algo más de 70.000 euros mensuales. La consejería de Justicia barajó entonces la posibilidad de trasladar el registro a la Expo, para que se tramitasen allí las inscripciones de nacimientos, defunciones, matrimonios y todos aquellos asuntos relacionados con la obtención de la nacionalidad. Sin embargo, al anunciar el Gobierno central que iba a desjudicializar el servicio en julio de 2015, se optó por mantenerlo provisionalmente en el centro de la ciudad.

En vísperas de la fecha en que se había previsto la clausura del Registro Civil tal y como hoy lo conocemos, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, anunció una nueva moratoria de dos años. "Sería absurdo que el Gobierno se empeñase en una reforma que no cuenta con los apoyos necesarios", aseguró este, aludiendo a la gran contestación que había generado la privatización del servicio. Ante este anuncio, el nuevo Ejecutivo de Lambán –que se posiciona a favor de que el registro civil siga siendo público– se ha planteado la necesidad de reubicar sus dependencias para no tener que seguir pagando un alquiler tan alto durante otros dos años.Máxime, cuando existen emplazamientos alternativos en edificios de titularidad pública.

Un acceso distinto en Ranillas

La DGA ha estudiado diferentes opciones para reubicar el Registro Civil de la capital aragonesa, entre otras, el chalé de la calle de Lagasca donde estuvieron situados durante muchos años los dos Juzgados de Menores. Sin embargo, los técnicos consideran que este inmueble no reúne las características adecuadas para acoger este nuevo uso y creen que su adaptación saldría demasiado cara al erario. De ahí que la opción de las oficinas de Ranillas encabece ahora la lista de emplazamientos más idóneos.

De los dos edificios que integran la Ciudad de la Justicia, los arquitectos apuestan por el denominado Fueros de Aragón, que acoge todos los juzgados penales y de instrucción, así como el decanato y todos los servicios comunes. Dentro de este inmenso bloque, las instalaciones del registro se habilitarían en la zona más próxima a la gran cesta del pabellón de Aragón en la Expo. En un principio, la atención inmediata al público se llevaría a cabo en la planta calle, mientras que la segunda estaría reservada a la expedición de certificaciones y otros trámites más complejos. También se reubicarían en esta altura y no en los sótanos los archivos, lo que permitiría a los funcionarios trabajar con más agilidad y evitaría que una documentación tan sensible pudiera deteriorarse.

El traslado del Registro Civil a la Ciudad de la Justicia conllevará la apertura de un nuevo acceso en el edificio Fueros de Aragón, ya que en lugar de por la puerta principal, los usuarios del servicio entrarían al edificio por la avenida de José Atarés. Ello obligará a hacer algunos cambios en materia de seguridad, modificaciones que no se antojan importantes. Aunque aún no se ha puesto fecha oficial a la mudanza, todo apunta a que esta podría llevarse a cabo en los primeros meses del próximo año, una vez ejecutadas las obras necesarias en la Expo.

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