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Localizado en Madrid el trabajo doctoral del padre de Ramón y Cajal

Vicente Martínez Tejero reúne en una publicación valiosos datos inéditos de la vida del histólogo aragonés.

Justo Ramón, en una de las pocas fotografías que se le conocen.
Justo Ramón, en una de las pocas fotografías que se le conocen.

A Justo Ramón, padre de los Ramón y Cajal, algún historiador lo ha llegado a perfilar como "cirujano de segunda". Y nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que Justo Ramón preparó su tesis doctoral en los años 1877-1878, más o menos en la misma época en que lo hizo su hijo, el español que más ha brillado en la historia de la ciencia, Santiago Ramón y Cajal.

Lo acaba de revelar ahora Vicente Martínez Tejero, farmacéutico y bibliófilo aragonés, que ha localizado la memoria de los ejercicios de doctorado de Justo Ramón en los anaqueles de la Biblioteca de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Lleva por título ‘Consideraciones acerca de la doctrina organicista’ y, aparentemente, nadie había reparado hasta ahora en ella. Vicente Martínez Tejero reproduce fotográficamente el manuscrito, página a página, en el último número de ‘Lumen Apothecariorum’. La revista, impulsada desde el laboratorio homeopático Iberhome, ha contribuido a divulgar la obra de notables científicos (el último número se ocupó de un ‘Recuerdo homeopático a Luis Buñuel’) pero llevaba 15 años sin publicarse. Los hallazgos de Martínez Tejero en torno a Cajal han revitalizado la publicación, que ahora acaba de sacar a la luz su sexto número, de 207 páginas.

La pasión bibliófila de Martínez Tejero leha llevado, en investigación detectivesca, a lograr nuevos datos sobre Cajal. Lo cuenta también en la revista. Descubrió un ejemplar de una rara obrita, ‘Testamento inter-vivos de la Torre Nueva de Zaragoza’, publicada en 1892 por alguien que firmaba simplemente ‘Cucalón’. El folleto, de 16 páginas, incluye 406 versos en los que se describe Zaragoza con brillantes pinceladas. Pero no da indicios sobre su autor.

Vicente Martínez Tejero encontró otra publicación, firmada también por ‘Cucalón’, y esa ya le daba alguna pista más: ‘Los hijos de mis dolores. Partos de un ingenio partido por la mitad. Cuaderno editado para sus amigos por el autor, F. G.". Se trata de una edición no venal, publicada en 1905, que reúne versos de diversas materias, incluidos algunos cuentos aragoneses (el libro se reproduce facsimilarmente también en el número reciente de ‘Lumen Apothecariorum’).

Ahora bien, ¿cómo saber quién se escondía tras las iniciales ‘F. G.’? La clave estaba en dos poemas incluidos en la publicación. En uno se habla de una reunión de amigos celebrada "en casa de Constantino". Y se da un listado con las iniciales y el primer apellido de los 14 asistentes. Solo con esos datos, Martínez Tejero los identificó: Santiago y Pedro Ramón y Cajal, Agustín García Julián, Félix Cerrada, Raimundo García Quintero, Enrique y José Bonal... Y la ‘casa de Constantino’ no es otra que Casa Lac, propiedad entonces de Constantino Lac. En otro poema se da a entender que esos amigos se reunían también en A.M. (el café Ambos Mundos). Así que Cajal, cuando pudo, participó también en las tertulias zaragozanas.

A partir de esos datos, Martínez Tejero ha llegado hasta F. G: Faustino García Asensio, médico zaragozano nacido en 1854, que ejerció ocho años en Cucalón y que sufrió una hemiplejía que le dejó inválido. De ahí que hablara de sus versos como de "partos de un ingenio partido por la mitad".

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