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Maestro, el Nobel de los bolos

El aragonés recibirá el próximo 14 de agosto en Asturias el premio Pico Peñamellera, la mayor distinción de esta disciplina.

El aragonés Fernando Maestro.
El aragonés Fernando Maestro.
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El fundador, alma máter y director del Museo de Juegos Tradicionales de Campo, Fernando Maestro, ha sido reconocido con el prestigioso premio Pico Peñamellera, considerado el premio Nobel de los bolos, que se otorga a personas y entidades que se han distinguido en la promoción y defensa de esta disciplina. Se trata de un galardón que, hasta esta edición, se había otorgado exclusivamente a gente vinculada con los bolos cántabros y asturianos, aunque su reconocimiento a nivel nacional e internacional es muy notable, habida cuenta de la gran importancia que esta modalidad de los juegos tradicionales tiene en ambas comunidades norteñas y de la repercusión que consigue en los más diversos países gracias a la labor de las distintas casas regionales establecidos por todo el mundo.

Con esta distinción, Fernando Maestro ve reconocida su trayectoria como recopilador, preservador, divulgador y promotor de los juegos tradicionales que le ha consolidado como una de las figuras más prestigiosas del panorama internacional en este campo. También se ha valorado su prolongada colaboración con el museo de la localidad asturiana de Panes –sede de la peña que otorga el galardón–, especializado en las modalidades bolísticas. "La relación tanto personal como profesional ha sido muy intensa a lo largo del tiempo", comenta Maestro, quien recuerda que en alguna ocasión ha sido miembro del jurado del premio y que ha trabajado estrechamente con la Federación Cántabra de Bolos y grupos de acción local –como el Cedesor– en la realización de un inventario de los juegos de bolos como patrimonio de los pueblos de Europa.

Maestro reconoce sentir "sana envidia" de la vitalidad de los juegos tradicionales en zonas como la cornisa cantábrica, el País Valenciano o Canarias. "Disponiendo de una enorme diversidad y calidad en nuestro deporte tradicional, y con lo que ello representa cultural, promocional y patrimonialmente, causa pena la falta de visión e implicación de nuestras instituciones", sentencia. La escasa valoración que, en su opinión, se da en nuestra comunidad a lo propio podría estar en ese ninguneo a lo que, entiende, debería ser una de las señas de identidad más características de Aragón recalcando que, cuando nos demos cuenta de lo que nos estamos dejando perder, "ya no habrá remedio".

"Nula promoción"

Su valoración de la situación en que se encuentra el deporte tradicional aragonés no puede ser más negativa. "Es un auténtico desastre por parte de la Federación, enfrentada a buena parte de los clubes deportivos, con un deporte escolar desaparecido, con nula promoción y con deportes como el tiro de bola desaparecidos totalmente", señala. Y ello a pesar de que la Ley del Deporte otorga una serie de competencias a la Federación para trabajar en pro de los juegos tradicionales como patrimonio cultural de la identidad aragonesa.

Iniciativas como el Museo de Juegos Tradicionales de Campo luchan por revertir esta situación. Convertido en una referencia mundial para los especialistas y en una didáctica y lúdica herramienta de acercamiento a los juegos tradicionales para los profanos, goza de un elevado número de visitas a pesar de los problemas que lastran su funcionamiento y sus potencialidades de crecimiento. "Nosotros estamos en un momento estupendo a nivel nacional e internacional, participando en numerosos proyectos y congresos, pero tenemos el problema en casa por la falta de implicación de las administraciones y entidades que deberían apoyarnos", comenta Maestro.

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