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​Vera de Moncayo presume de despensa en su feria de alimentación

Cientos de personas pasaron ayer por la localidad, donde hubo degustaciones y un completo mercado con todo tipo de productos.

Uno de los puestos con productos de la tierra que ayer se desplegaron en la feria de Vera de Moncayo.
Uno de los puestos con productos de la tierra que ayer se desplegaron en la feria de Vera de Moncayo.
FERNANDO ORTE

Tomate, borraja, pimientos, berenjena, pepino, calabacín, puerro, cebolla, judía trapera… Son solo algunos de los frutos que da la tierra en Vera de Moncayo y que ayer, con motivo de su XIV Feria de Alimentación Tradicional, se mostraron en un completo expositor en el que no faltaron las almendras y las nueces, ni tampoco la Tuber aestivum, la trufa negra de verano que también se cultiva en el Moncayo.

"En Vera tenemos de todo", presumía Salvador, vereño que, junto a Virgilio y Eloy –el truficultor pionero en la provincia-, se encargaron de traer de la huerta estos y otros productos, como melones, sandías, acelgas o las clásicas rabanetas. Incluso patata negra.

"Vera es un pueblo de múltiples cultivos, estamos orgullosos de nuestra huerta", explica la nueva alcaldesa, Marta Azagra. Por si fuera poco, Vera forma parte de la D. O. Campo de Borja. Cuenta con una bodega, Pagos del Moncayo, que estuvo presente en la feria vendiendo y dando a probar sus famosos vinos.

La calle Mayor de la localidad fue escenario de un completo mercado con una treintena de puestos en los que se podía comprar quesos y mermeladas de la localidad vecina de Trasmoz, embutidos y torreznos de tierras sorianas, té de Cortes (Navarra) o dulces de la cercana villa de Ágreda (Soria).

Muchos pudieron volver a probar las tortas de nuez que, hasta hace unos meses, vendía la panadería de la familia Azagra. "Mi sobrina y mi hijo han elaborado tortas de nuez, con ayuda de mi cuñado, en homenaje al trabajo que hizo mi padre", explicó María Antonia, hija de Felipe Azagra, fallecido en noviembre de 2013 después de toda una vida dedicada a la panadería.

Uno de los actos más destacados de la feria fue la degustación de pinchos y migas a la pastora. Para evitar las aglomeraciones de otros años, esta vez la organización decidió repartirlas a lo largo de toda la calle, con un bono que, por 1 euro, incluía una caña, una pequeña ración de migas y los pinchos elaborados por voluntarios del pueblo. Estos, en concreto, estaban elaborados con queso con mermelada, choriceta, morcilla con pimiento y tortilla de patata del concurso que, minutos antes, ganó Angelines Gil.

Los 250 bonos se agotaron enseguida. Y es que la feria "está consolidada y atrae a mucha gente a la localidad", tanto de la comarca como de otros lugares. Por la tarde hubo una cata de vinos, degustación de postres y música a cargo de Pepín Banzo y el grupo Alam Folk. La cena popular, para 240 comensales, puso el broche a una sabrosa jornada.

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