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Aragón

Los arqueólogos vuelven a Sena

Una nueva asociación de arqueología, ocho alumnos y un equipo de investigación han retomado la excavación de un yacimiento descubierto hace casi un siglo en Sena.

Alumnos y miembros del equipo de investigación en el yacimiento de Valletas, dentro del término municipal de Sena.
Alumnos y miembros del equipo de investigación en el yacimiento de Valletas, dentro del término municipal de Sena.
patricia puértolas

En la localidad de Sena, todos han oído hablar del padre Rafael Gudel, al que apodaban el ‘Cureta’, un hombre polifacético, que compartió con sus vecinos su pasión por la fotografía, la música o la arqueología. De su mano, fueron descubiertos varios yacimientos dentro del municipio, entre ellos, el denominado Valletas, que halló en el año 1920 y que está ubicado en un altozano. Hasta allí, enfrentándose a la dureza del terreno y las altas temperaturas, ascienden cada día los integrantes de la nueva campaña de excavación organizada, que permitirá dar continuidad a los estudios iniciados por el sacerdote y de forma posterior, ampliados por el profesor monegrino y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, Antonio Beltrán (1916-2006).

La actividad, junto a las excavaciones desarrolladas en el cercano yacimiento de Castelflorite, está impulsada por la recién constituida asociación cultural de Investigación Arqueológica de Los Monegros y además, suma la implicación de los ayuntamientos de ambos municipios así como la colaboración de la Comarca.

En total, participan 18 alumnos, en su mayoría estudiantes de Arqueología e Historia del Arte, que proceden de diversas provincias españolas, entre ellas, País Vasco, Guadalajara o Madrid e, incluso, de Irlanda y Francia. Del conjunto de los inscritos, que fueron seleccionados de entre 300 solicitudes, nueve centran su labor en la campaña de excavación del yacimiento de Valletas, que está dirigida por el arqueólogo Hugo Chautón. Durante las primeras jornadas, han abierto tres sondeos en las zonas susceptibles de ofrecer más información. Apoyándose en la documentación y en su propia experiencia, han comenzado a excavar en la posible zona de muralla, en el centro del asentamiento así como en un promontorio artificial, que "podría ser el lugar elegido para la edificación de una torre o atalaya", detalla Chautón. El yacimiento, de gran interés, data de finales de la Edad de Bronce y principios de la Edad de Hierro. Dentro de los objetivos de la campaña, está ofrecer una fecha más exacta del asentamiento y, al mismo tiempo, iniciar el proceso de delimitación y caracterización. Para los alumnos, se trata de una labor apasionante, especialmente "al permitirnos participar en la campaña de excavación desde el principio, lo que resulta muy interesante y enriquecedor", apunta Gema Foldessy, arqueóloga y residente en Madrid. En el caso de Castelflorite, se trata de la tercera campaña de excavación y en ella, participan otros nueve alumnos del curso, que continúan las investigaciones con el fin de obtener nuevos datos documentales del asentamiento, datado en un periodo similar.

Actos culturales y conferencias

Además de dar continuidad a su trabajo, los integrantes de la campaña de excavación de Sena comparten otras similitudes con la labor desarrollada por el padre Gudel. Durante casi 20 años, el sacerdote tuvo un papel destacado en la vida social y cultural del municipio. De hecho, fue el autor de una parte de la música del dance y de su mano, llegó la primera radio así como el primer proyector de cine.

A una escala menor, además del trabajo desarrollado sobre el yacimiento, los alumnos del curso así como el resto de integrantes del equipo de investigación están aportando su granito de arena a la vida cultural del municipio. Durante su estancia, organizan un ciclo de conferencias abierto al conjunto de la población e, incluso, llevan a cabo otras actividades, entre ellas, una fiesta de estilo celta. "Para nosotros, es otro de los atractivos del curso, ya que es muy enriquecedor compartir tus conocimientos con la gente de la población, que ha respondido muy bien a las primeras charlas y que ha mostrado un gran interés por conocer más sobre su propio patrimonio", concluye uno de los integrantes del equipo de investigación, Gonzalo García, de Guadalajara. La misma buena acogida encuentran cada año en Castelflorite.

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