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Aragón

Las ordenanzas de regulación de las peñas llegan a poco más de una decena de municipios

Algunos Ayuntamientos no tienen una ordenanza, pero lo regulan a través de edictos para las fiestas.

Las cocheras de Cofiero, hasta hace poco usadas como peñas, se han cerrado al incumplir la normativa.
Las cocheras de Cofiero, hasta hace poco usadas como peñas, se han cerrado al incumplir la normativa.
J. E.

El incendio del pasado viernes en un local utilizado como peña en Borja ha puesto en el punto de mira las condiciones de seguridad de estos lugares, que se encuentran en cualquier punto de la geografía aragonesa. Tres menores de edad resultaron heridas de gravedad y tuvieron que ser ingresadas en la UCI del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Ante esta situación, muchos son los que se preguntan cuáles son las medidas que se tienen en cuenta en este tipo de peñas o locales de ocio.

En la actualidad, poco más de una decena de municipios aragoneses tienen una ordenanza propia para estos espacios. Tauste fue el pionero y después de él aparecieron en otras localidades como Caspe, Teruel, Monzón, Tarazona, Alcañiz, Ejea de los Caballeros y Albalate del Arzobispo. El objetivo principal por el que se crearon estas ordenanzas fue el ruido, “aunque también se pretendía tener un control de las medidas de seguridad que existían”, resaltan fuentes de la Policía Local de Monzón.

“Los locales deben reunir buenas condiciones de habitabilidad y ventilación, disponer de luz eléctrica, aseos y agua corriente, quedando expresamente prohibido el almacenamiento y colocación de enseres o material que pueda producir riesgos o acrecentarlos, tales como colchones, elementos inflamables, productos pirotécnicos, etc.” Desde 2009, la ordenanza de Monzón especifica de este modo cuáles deben ser algunas normas que se deben cumplir de manera “permanente”.

Para cumplirlo, el Ayuntamiento del municipio lleva a cabo una primera inspección técnica en la que se asegura que todo está en perfecto orden para iniciar el funcionamiento como peña. Además, la Policía Local también realiza revisiones para comprobar que las condiciones siguen siendo las mismas. “En el caso de que no sea así, se obliga a retirar aquello que está fuera del cumplimiento y a la tercera amonestación se clausura el local”, aseguran.

Una cláusula que si no aparece exactamente con las mismas palabras, lo hace de manera muy similar en todas y cada una de las ordenanzas que se han elaborado hasta el momento. Todo esto tiene su origen en la propuesta que realizó el Justicia de Aragón en el año 2005, en la que instaba a todos los municipios a regular las peñas, “ya que han extendido su actividad fuera del tiempo que normalmente les ha sido propio, las fiestas patronales, y funcionan de manera continuada”.

Esta sugerencia partió de las quejas de los vecinos de diversos municipios ante los ruidos y los problemas de higiene generados por estos locales. Sin embargo, en la propuesta, el Justicia de Aragón ya señalaba que “se deben establecer unos requisitos básicos para la apertura de las peñas, dado que actualmente muchas de ellas no reunen las mínimas condiciones de seguridad”.

Fiestas o continuadas

Casi todas estas ordenanzas contemplan dos tipos de peñas. Por un lado, las que se ponen en marcha para las fiestas de la localidad, que generalmente tienen una duración de un mes; y por otro, las que desde hace algún tiempo funcionan durante todo el año, en especial de mayo a octubre. En ambas situaciones se deben inscribir en las listas elaboradas por el Consistorio, para tener un mayor control de los locales que hay abiertos y tener identificados, al menos, a dos o tres miembros del grupo.

También hay municipios como Barbastro, cuya legislación solo aborda los días relativos a las fiestas patronales. Para este periodo, otras localidades ha optado por no redactar una ordenanza, pero emiten un edicto de la alcaldía ordenando una serie de medidas de seguridad que supervisa la Policía Local, como ocurre en Binefar.

Mayor control en los municipios con más habitantes

Las localidades que cuentan con este tipo de regulación suelen ser los municipios con una mayor cantidad de habitantes. De entre los 15 más poblados, solo 6 no tienen una normativa concreta. El próximo que tiene previsto regular este aspecto es Borja, cuyo futuro alcalde, tras el suceso de la pasada semana, ha asegurado que el Consistorio se pondrá a trabajar en la nueva ordenanza.

Este hecho también ha disparado las alarmas en otros municipios. Como tónica habitual, las alcaldías van renovando y readaptando las ordenanzas aprobadas relacionadas con las peñas. Prueba de ello es que el Ayuntamiento de Caspe ha añadido algunos requisitos después de que en 2013 se aprobara el texto principal. Lo mismo ha ocurrido en Tarazona, que el año pasado presentó algunas modificaciones. De hecho, está previsto que en los próximos días se reuna la Junta de Seguridad Local “para exigir el estricto cumplimiento de la ordenanza”.

“Difícil” acogida durante el primer tiempo

Al principio, cada vez que un municipio anunciaba que iba a regular el funcionamiento de las peñas, los propietarios o inquilinos no solían mostrarse muy a favor de la decisión, “quizás por la excesiva confianza de pensar que 'no pasaría nada'”, explica Javier Arencón, Concejal de Fomento de Tauste. Sin embargo, “poco a poco, las personas nos vamos concienciando de que las ordenanzas no son caprichosas, sino que obedecen a problemas no controlados hasta el momento”.

La capitales de provincia, diferentes maneras de regular

Teruel elaboró la ordenanza en 2011, siendo así uno de los primeros municipios que se sumaban a esta iniciativa. Lo hizo prácticamente en las mismas condiciones que el resto de localidades que tienen esta legislación. Por el contrario Huesca regula los locales de ocio, con competencias mucho más amplias que las tradicionales peñas. En este caso no solo se regulan las instalaciones eléctricas, sanitarias, las medidas anti incendios y el consumo de alcohol, tabaco y drogas. Se especifica también el uso de cocinas, instalación de climatización y calefacción, alturas mínimas y supresión de barreras arquitectónicas.

Por su parte, en Zaragoza no existe una regulación concreta de locales de ocio o peñas. En el caso de los primeros, es decir, los locales alquilados por jóvenes, la regulación vigente es la misma que para cualquier otro local y se controla por la licencia de funcionamiento que debe expedir el consistorio. Por su parte, las tradicionales peñas, compuestas por más de un centenar de personas, siguen los mismos dictámenes que los bares.

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