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Bitcoin, la moneda que nació de un algoritmo matemático

El bitcoin existe porque necesitamos algo similar al dinero en efectivo en internet. Pero, a día de hoy, invertir en bitcoins es arriesgado. Según los expertos en esta criptomoneda, su naturaleza descentralizada puede ser caldo de cultivo para la corrupción y su volatilidad puede provocar grandes pérdidas. Sin embargo, coinciden en que, con una adecuada regulación, los beneficios superarían a los riesgos. Un algoritmo creado en 2009 permite las transacciones económicas por internet sin mediadores. Cuando dos personas interactúan con bitcoins, el comprador traspasa al vendedor un archivo encriptado y las claves para desencriptarlo.

Unos 50 establecimientos de la madrileña calle de Serrano aceptan el pago en bitcoins.
Unos 50 establecimientos de la madrileña calle de Serrano aceptan el pago en bitcoins.
B. V.

Todo lo que sube, baja, y viceversa. Esto, que podría ser una ley apócrifa de la economía, es el dibujo que trazan las fluctuaciones de bitcoin (BTC), la criptomoneda cuya unidad se llegó a vender a más de 1.000 euros a principios de 2014. Sin embargo, a fecha de ayer, 11 de mayo, su precio por unidad era de 213,81 euros, por lo que parece que se recupera de los escasos 166 con los que comenzó el año.

Hablar de ella está de moda, pero la moneda electrónica lleva con nosotros desde 2009, año en el que Satoshi Nakamoto –probablemente, el seudónimo de un grupo de informáticos– creó el Protocolo Bitcoin, el algoritmo que sustenta la moneda y permite las transacciones económicas por internet sin mediadores.

Cuando dos personas interactúan con bitcoins, el comprador traspasa al vendedor un archivo encriptado y las claves para desencriptarlo. Este archivo es el fragmento de moneda que corresponde al valor de la compra –por ejemplo, 0,1 BTC equivaldrían hoy a 21,38 euros–. Las monedas pueden ser guardadas en cualquier ordenador o monedero bitcoin, que es, en esencia, una dirección electrónica para recibir y transferir criptomonedas.

No es dinero.

"El bitcoin no es dinero", aclara Pablo Fernández Burgueño, abogado en ejercicio y experto en aspectos legales de la criptomoneda en España. Para este experto, comprar con este sistema tiene más en común con un trueque que con una transacción monetaria. "Es una ‘cosa’, en el sentido jurídico de la palabra. Cuando un cliente paga en bitcoins no realiza una transmisión de dinero fiduciario ni de dinero electrónico ni de cupones, sino de soluciones únicas a algoritmos matemáticos que responden al protocolo bitcoin".

Se pueden conseguir bitcoins en el mercado de compraventa de la moneda, o mediante un proceso de ‘minería’. En este caso, el minero es un ordenador que trabaja a destajo para descifrar bitcoins recién creados. Quien los encuentra, se los queda. El algoritmo lleva escrito, a modo de profecía, que el día que se llegue a 21 millones de monedas, su producción parará.

El precio queda marcado por la oferta y la demanda. Podría decirse que las fluctuaciones de su valor responden al ejemplo más puro de la ley maestra del capitalismo, porque dependen, en exclusiva, de lo que los usuarios quieran pagar por él, sin ningún tipo de regulación. Esto provoca que invertir en bitcoins no esté, en absoluto, exento de riesgo.

Mucha matemática. 

Las matemáticas que subyacen detrás de esta moneda están pensadas para prevenir muchos de estos peligros, pero hay otros que no dependen de ellas. Estas fluctuaciones que colocaron al bitcoin en lo más alto de la montaña rusa lo han dejado recuperándose de una caída escandalosa. Lo último que contribuyó a pinchar la burbuja fue el cierre de la plataforma japonesa de intercambio de bitcoins Mt Gox, el pasado mes de enero. El dinero perdido por el cierre se calcula en unos 350 millones de euros.

Momentos de euforia y depresión se viven en cualquier mercado. El problema añadido es que esta moneda pertenece a un sistema descentralizado y no está respaldada por ningún valor, como el oro o el petróleo, ni por el banco nacional de ningún Estado, como las monedas de curso legal, lo que podría amortiguar su caída.

Pero la trascendencia del bitcoin va mucho más allá de los mercados. Para Félix Moreno de la Cova, economista y miembro de la Bitcoin Foundation, es la base de un nueva concepción de la propiedad intelectual. "Las transacciones económicas suponen solo la mínima parte de lo que su tecnología permite. El algoritmo da la solución tecnológica a las distribuidoras de productos digitales", asegura.

Eespeculación y riesgos.

Para Pablo Uslé Presmanes, experto en aspectos legales del bitcoin y abogado de Abanlex, que acepta el pago con esta moneda, "además, permite registrar obras de propiedad intelectual, constituir sociedades o utilizarse como medio de envío de información".

Lo primero que uno puede pensar sobre esta moneda intangible es que se trata de un terreno fértil para la especulación. El problema es que su inestabilidad crea temores en usuarios, especuladores y bancos. Según de la Cova, al menos por ahora, las ventajas superan a los inconvenientes. "Los bancos también son clientes de Visa y de Mastercard, y les interesa ser clientes de bitcoin. Puede que cuando esta forma de pago se generalice, su naturaleza descentralizada se contraponga a los intereses de la banca; pero, a corto plazo, les ahorra mucho dinero".

Sin embargo, desde la Unión Europea se hacen eco de los temores. La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), ha elaborado un documento en el que analiza los efectos en el mercado de la moneda virtual.

Algo con lo que también hay que contar, según Uslé, son los fallos informáticos, frente a los que los usuarios están desprotegidos. "Esto genera una inseguridad que disminuye necesariamente el valor del bitcoin, con lo que se pueden perder grandes cantidades de dinero", afirma.

Todavía no existe ninguna regulación internacional que sirva para minimizar los riesgos de este mercado. "Crear una normativa que lo regulase de forma específica sería ideal. Sin embargo, no es algo que esté a la vuelta de la esquina", añade.

Modelo fiscal.

Por último, su naturaleza provoca indeterminaciones en el do en que debería tributar. Pablo Uslé considera que organismos como la Agencia Tributaria deberían responder, "pero han decido guardar silencio, lo que incide decisivamente en que muchas empresas estén optando por constituirse como sociedad en otros estados".

Según la experiencia del creador de la primera empresa constituida en esta moneda, Alberto Gómez Toribio, el pago no está exento de impuestos, y las compañías que facturan en bitcoin lo hacen como lo harían con cualquier otro bien físico. Su empresa, llamada Coinffeine, es una aplicación que pone en contacto a usuarios para comprar o vender bienes digitales.

Pero el bitcoin aún no es una moneda oficial. Por ello, en bitcoin.org advierten: "Es su responsabilidad asegurarse de aplicar los impuestos y otras regulaciones publicadas por su gobierno o municipio".

Parece que el futuro de este mercado creado a partir de un algoritmo matemático pasa por que desde los distintos organismos se alcance un acuerdo sobre su regulación. "Su éxito dependerá de la confianza que los usuarios pongan en él. Es necesario promover la creación de una oficina para la gestión de las consultas sobre el bitcoin", señala Uslé.

El experto reconoce que, para que triunfe, tiene que haber más conocimiento por el público general y se muestra escéptico con la idea de que algún día se considere un bien tan común como el dinero; pero afirma que, si no llega a suceder, "el bitcoin habrá sido un experimento muy valioso para extraer conclusiones sobre cómo debería funcionar una moneda descentralizada".

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