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Teletrabajo, en lo privado

Una apuesta de éxito con 1.400 empleados.

El zaragozano Ignacio Novás Tejero es jefe de compras de GLP en Repsol. "Compro el butano y el propano que luego vende la empresa", explica. Desde 2010, desempeña su tarea en una modalidad que le permite teletrabajar parte de su jornada desde su casa, en la capital aragonesa. "Trabajo en Madrid los lunes y miércoles por la mañana, los martes y los jueves. Las tardes de lunes y miércoles y el viernes, lo hago desde Zaragoza", detalla.

Para él, que tiene dos hijos, de 4 y 2 años, la gran ventaja de teletrabajar ha sido "la conciliación, me permite hacer mucha más vida familiar". Pero hay también un componente de economía del transporte: "En mi caso, mi oficina está a 300 kilómetros. Al no tener que ir los viernes, me ahorro un día de AVE", cuenta. Además, tiene "flexibilidad" para aplicar el teletrabajo: "Si un viernes tengo que ir a una reunión en Madrid, o si otro día tengo que llevar al niño al médico, puedo cambiar el momento para teletrabajar", aclara.

Uno de los miedos de las personas que teletrabajan es volverse ‘invisibles’ y que eso dificulte sus posibilidades de promoción. No ha sido su caso: "En mi categoría profesional tenemos objetivos anuales y, como los he ido cumpliendo con creces en los últimos años, he promocionado", dice. Opina que la cuestión es pasar "de una cultura presencial a una cultura orientada al resultado. Para cumplir los objetivos y hacer tu trabajo da igual que no te estén mirando. No hace falta llegar el primero a la oficina y salir el último si la gente que necesita algo de ti lo consigue".

De hecho, en su rol de jefe también está satisfecho con esta modalidad: "Tengo una persona que depende de mí y teletrabaja, y no hemos tenido ningún problema. Creo que un persona contenta trabaja mejor", asegura.

No obstante, se muestra partidario de que el teletrabajo se alterne con el trabajo presencial porque "veo necesario tener contacto humano con los compañeros, porque el roce hace el cariño". "Yo no teletrabajaría los cinco días de la semana... ni el trabajo que hago lo permitiría. Hay cosas que tienen un límite", apostilla Novás.

Él es uno de los empleados incluidos en el programa pionero de teletrabajo que Repsol puso en marcha en 2008, al que en estos momentos está adheridos más de 1.400 empleados de la compañía en todo el mundo (unos 1.300, en España). La experiencia está siendo muy bien valorada, tanto por parte de la empresa –que pone los medios técnicos a quienes trabajan en esta modalidad– como por los empleados.

Jaime Martínez, director de Cultura Corporativa y Desarrollo de Personas de Repsol, asegura que es considerado "un éxito por el conjunto de la organización, con ventajas para todos los colectivos: posibilita la conciliación de la vida laboral y personal, supone un ahorro de tiempo en desplazamientos, permite una mayor concentración en el trabajo y, en consecuencia, mejora la productividad y la aportación de valor". Martínez señala que el teletrabajo ha sido "el programa de conciliación mejor valorado a través de los resultados de la encuesta de Clima laboral realizada en 2014".

Repsol ha plasmado su experiencia en un ‘Libro blanco del teletrabajo’, que fue presentado por la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez.

No obstante, esta compañía no es la única que ha apostado por el teletrabajo en nuestro país. Otras, como BBVA, Endesa o Telefónica también han implantado esta modalidad, al igual que instituciones públicas como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o la Universidad de Zaragoza, entre otras.

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