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Jesús Vallejo: "Está siendo un año fantástico para mí"

El aragonés, aún en edad juvenil con 18 años, ha estrenado en diez días su condición de capitán del equipo, goleador en categoría profesional e internacional sub 21 con España.

Jesús Vallejo posa para HERALDO.
Jesús Vallejo: "Está siendo un año fantástico para mí"
Asier Alcorta

Ocho meses después de su debut con el primer equipo llegó el domingo en Tenerife su primer gol y, lo más llamativo, la capitanía del equipo con solo 18 años.

Es algo que me hace tremendamente feliz. Todo lo que me está pasando esta temporada es para que uno vaya creciendo en satisfacción semana a semana. El gol es algo circunstancial, pero gusta marcarlo. Y me da igual que fuese en fuera de juego, algo que en el campo nadie vimos. Lo importante es que se dio y sirvió para sumar un punto. Sobre la capitanía, para un canterano, para alguien que lleva desde niño en las categorías base del Real Zaragoza, portar el brazalete es lo más grande. Una sensación única. Tomar el relevo de otros aragoneses como Cuartero, Cani o Zapater es para estar muy orgulloso.

Fue una decisión del entrenador, que no sabía nadie hasta una rato antes del partido de Tenerife. Ni siquiera usted.

Sí. Los capitanes de la plantilla son Javi Álamo, Fernández y Alcolea, compañeros de los que tengo que aprender mucho, como del resto. Los dos primeros no estaban en el once inicial y al míster no le gusta que el brazalete lo lleve el portero. En días previos lo portó Pedro, que era lo que se esperaba de nuevo en Tenerife. Pero Popovic comentó en la previa a acudir al estadio que iba a ser yo.

En esta tarde inolvidable para usted por tantas cosas, también fue titular por primera vez como lateral derecho. Una variante que le abre más puertas para el futuro.

Creo que un futbolista profesional no puede nunca conformarse con jugar en una sola posición. Yo vengo haciéndolo siempre desde mis inicios como central, pero es evidente que puedo y debo ampliar mis prestaciones tácticas para el equipo. No me supone ningún inconveniente amoldarme al puesto de lateral y crecer poco a poco en esa labor si se considera necesario que la haga.

En la primera parte, sufrió una barbaridad con Cristo Martín, un extremo rápido. Luego, tras el descanso, se rehízo y recondujo su aportación individual hasta un nivel notable.

Corrí como nunca lo había hecho antes. Ser lateral requiere más kilómetros que cuando eres central. Es evidente que, a veces, me cuesta aclimatarme a los mecanismos de la banda y eso pudo pasarme en la primera parte de Tenerife. Después, gracias a las ayudas de los compañeros, estuve mejor arropado e incluso subí al ataque, otra faceta a la que te obliga el hecho de jugar de lateral. Lo más costoso, la principal diferencia, es ese constante subir y bajar, que exige mucho físicamente. Las coberturas de Jaime, Pedro, Mario y los demás son claves para que el lateral no padezca y pueda cubrir las dos misiones de atacar y defender. Es un puesto bonito e interesante.

La primera entrevista con usted fue en Huelva, el 23 de agosto, tras su debut con el Real Zaragoza en aquel atípico inicio liguero. ¿Cómo ha vivido el paso de estos meses?

Entonces, la presencia de los jóvenes parecía provisional porque la plantilla estaba todavía por hacer. Yo tenía aún 17 años y fue un acontecimiento extraordinario para mí y mi familia aquel estreno como titular con el Zaragoza. Jugué cinco partidos seguidos, hasta que me lesioné. Todo empezó a salir bien desde el inicio. Tras la recuperación de aquellos problemas musculares, he vuelto a sentirme bien y considero que he alcanzado un buen ritmo de nuevo. Entremedias, las llamadas con la selección española sub 19 y, la última, con la sub 21, han ido subiendo el nivel de exigencia y de responsabilidad en mi trabajo diario con el Real Zaragoza. Está siendo un año fantástico para mí.

En Cartagena, la semana pasada, debutó como internacional sub 21 con tres años menos de la edad límite. Es una señal de que está viviendo un momento crucial en su incipiente carrera de futbolista.

Me gusta afrontar todo lo que me pasa con humildad. No creo que vaya a haber nada que me pueda volver loco. Pero está claro que lo que está ocurriéndome desde el verano es un tren que no hay que dejar pasar. El fútbol tiene estas cosas y hay que afrontarlas con calma y responsabilidad. Y, en mi actual posición, tener un profundo respeto a todos mis compañeros de vestuario. Ellos me están echando siempre una mano desde el primer día que me incorporé con el equipo profesional.

Compartió selección con Munir y Deulofeu, que ya han sido internacionales absolutos. Con Denis Suárez, Gayá, Óliver Torres, Bellerín, Manquillo... jugadores cuajados en España y las grandes ligas europeas. ¿Cómo fue la experiencia?

Es un placer para mí formar parte de ese grupo, imagínese. Han sido dos semanas de ensueño con ellos, con el seleccionador Albert Celades, que no me esperaba de ninguna manera. Acudir por primera vez a una convocatoria de este tipo significa un salto cualitativo muy importante para cualquier chico de 18 años que, en un futuro, quiere progresar como ellos en el fútbol grande. Estoy impactado, contentísimo por los días que he pasado en Madrid, Cartagena y León con todos ellos.

Era el más joven de la selección. Las novatadas siguen vigentes, ¿no?

Sí. He sido la mascota de la concentración. Es lo normal en estos casos. He estado muy protegido por Deulofeu y Óliver Torres, que son muy buena gente y un ejemplo a seguir.

El golpe en la cabeza que sufrió ante Noruega y que obligó a hospitalizarlo una noche en Cartagena ha quedado en un susto.

Afortunadamente sí. Noté mareos y malestar una hora después de ducharme y los médicos actuaron por precaución. Ya no he vuelto a tener ninguna secuela. Es un asunto olvidado. Otra anécdota más que contar.

Capitanía, gol, internacionalidad con la selección B de España... Popovic dijo en Tenerife que le daba el brazalete porque no puede ser que lo valoren más fuera que en casa. Su nombre empieza a sonar en ámbitos de fuera de Zaragoza. Quizá su vida sí empiece a cambiar más a partir de hoy.

No lo sé. De momento, le aseguro que no. Soy el más feliz del mundo en mi casa, con mi familia, sigo con normalidad con mis estudios de bachiller en el Instituto Goya, con mi cuadrilla de amigos de siempre... y, además, jugando en el Real Zaragoza, mi equipo de toda la vida. No puedo pedir más. Estoy empezando en todo. Cada día es un aprendizaje, de mis entrenadores, de mis compañeros de vestuario. Si no hiciera estas valoraciones, me estaría confundiendo gravemente. Y no voy a dejar de hacerlas nunca.

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