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Zaragoza entra en el mapa del turismo chino

Uno de cada diez visitantes de este país que llegaron a España en 2014 pasaron por la capital aragonesa. La cifra no deja de crecer.

Su presencia se ha vuelto casi cotidiana en la plaza del Pilar. Caminan en grupo mirando a las alturas, cargados de bolsas y, cómo no, cámara de fotos en mano. El turismo chino se hace fuerte en Zaragoza, hasta tal punto que uno de cada diez visitantes de este país que llegaron a España en 2014 se pasaron por la capital aragonesa. Se trata de un mercado aún por explotar, que tiene una capacidad de crecimiento casi ilimitada y que promete grandes alegrías a la economía local: allá por donde pasan, los chinos se gastan el doble que un turista procedente de cualquier otro origen.

El Ayuntamiento lleva dos años trabajando para tratar de captar visitantes procedentes de este país, y el esfuerzo ha dado sus frutos: en 2014 la cifra rozó los 30.000 turistas, aumentando un 450% con respecto al año anterior. Y no deja de crecer. En los pasados meses de enero y febrero recalaron en la capital aragonesa 4.200 chinos, un 7% más el año anterior.

La Cátedra China, que ayer premió al Consistorio zaragozano en Madrid por su trabajo para favorecer el turismo de este país oriental, cree que la cifra seguirá disparándose en los próximos años. Esta entidad, que promueve la aproximación entre el mundo hispanohablante y China, estima que en 2020 pueden llegar a España cuatro millones de turistas chinos, cuando el año pasado no llegaron a 300.000.

Zaragoza cuenta con la ventaja estratégica de estar situada en pleno eje Barcelona-Madrid-Sevilla, muy transitado por los viajeros chinos. A diferencia de la mayoría de los turistas que llegan a España, estos, por lo general, huyen de los circuitos de sol y playa. De hecho, su presencia en el país está muy repartida a lo largo del año, y en cada viaje aprovechan para visitar varias ciudades.

En Zaragoza el trabajo comenzó detectando cuáles son las necesidades de un cliente con usos y costumbres distintos a los habituales. Así, se empezó a trabajar con el sector privado para que los chinos se sintieran cómodos al llegar a la ciudad. Según cuenta Inmaculada Armisén, directora del Patronato Municipal de Turismo, de inmediato se detectó "una importante sensibilidad por parte de todos" para trabajar en atraer a estos visitantes.

El Ayuntamiento ha editado folletos y carteles en su idioma, hay empresas que hacen visitas guiadas en chino, restaurantes que han adaptado sus menús, algunos hoteles han formado a su personal en el trato que deben dispensarles... "No es un cliente como el europeo, hay que trabajarlo más", explica Armisén.

Antonio Presencio, director general de Palafox Hoteles, indica que "los recibimientos, las despedidas o el gesto para que firmen la factura se hacen de forma especial". Además, los desayunos se adaptan cuando hay un grupo alojado, con infusiones y dulces de su gusto; y jamás se les asigna una habitación que tenga el número 4, ya que está considerado como el de la mala suerte debido a su similitud fonética con la palabra que significa muerte.

Las oficinas municipales también han mejorado su preparación, y el personal ha recibido unas mínimas nociones para, al menos, poder saludar, despedir o agradecer a los visitantes en su idioma. Son gestos muy valorados, ya que muchos de los turistas que llegan de China no saben inglés. Por lo general, aterrizan en grupos organizados de visita por España, aunque cada vez se detectan más parejas, familias o amigos que viajan por su cuenta y que recalan en Zaragoza.

El objetivo ahora es atraer a clientes de distintas regiones de China, además de los habituales procedentes de Shangái o Pekín. Para ello será importante que aumenten las conexiones aéreas entre China y España.

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