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Aragón
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Un hogar en las viejas casas de peones

Atades remodela cuatro edificios deshabitados que le cedió la DGA y los convierte en pisos tutelados donde sus usuarios podrán llevar una vida más autónoma. Se prevé que estén finalizados en el mes de mayo.

De izquierda a derecha, Artemio, Jaime, Reyes, Pablo, Hortensia y Carlos en su futura cocina.
De izquierda a derecha, Artemio, Jaime, Reyes, Pablo, Hortensia y Carlos en su futura cocina.
Patricia Puértolas

"Tengo una gran ilusión, ya que podré ser más independiente y convivir con mis compañeros. Ya no dependeré tanto de mis padres". Así se expresa Reyes Puig, vecina de la capital del Bajo Cinca y de 49 años de edad, justo antes de entrar por primera vez en su futuro hogar: las viviendas tuteladas de Atades en Fraga.

Allí, entre otros usuarios, convivirá con Pablo Betrián, de 38 años de edad; Carlos Ezequiel, de 42; y Jaime Vila, de 51, que al igual que la primera están entusiasmados ante la cercanía de su independencia. Las paredes aún desprenden yeso y en el suelo hay restos de obra que complican todavía más la movilidad de algunos de ellos. No obstante, ninguno se detiene. Al entrar, todo les parece hermoso e incluso comienzan a hacer planes, los mismos que les llevarán a llenar de recuerdos su nuevo hogar.

Allí dispondrán de una vivienda adaptada a sus necesidades, que les permitirá ganar en autonomía y al mismo tiempo permanecer en su entorno, justo lo que desean sus padres. Así lo explica uno de ellos, Artemio Puig, de 78 años de edad, que siente haber alcanzado la meta de una carrera de fondo. De hecho, lleva varios años luchando para mejorar la calidad de vida de personas como su hija Reyes, que sufrió una encefalitis siendo un bebé.

Al igual que otros usuarios, ella podrá aprender a vivir de forma más independiente y en un futuro, cuando falten sus padres, seguir residiendo en su ciudad, cerca de sus allegados. "Hasta ahora, cuando se quedaban solos, eran desplazados a centros de Huesca, Monzón o Zaragoza y, aunque estaban muy bien atendidos, iban perdiendo el contacto con su localidad y sus familiares. Ahora, ellos podrán quedarse aquí e incluso volverán algunos de los que residen fuera", asegura Puig. Las nuevas viviendas tuteladas, que esperan estar finalizadas en mayo, ocupan cuatro de las antiguas casas de los peones camineros, que estaban deshabitadas y que fueron cedidas por la DGA.

La rehabilitación y adaptación ha supuesto una inversión de 400.000 euros y en su financiación han participado el Ayuntamiento, la Comarca, Ibercaja, Diputación Provincial o la Fundación Once. Juntando las cuatro viviendas, han creado un único espacio de dos plantas. En la primera están las zonas comunes (cocina, despensa, comedor y espacio de ocio) así como dos habitaciones para personas con movilidad reducida; y en la segunda, hay otra sala de estar y varias habitaciones individuales y dobles con aseo. Cuenta con un amplio patio trasero con zona de jardín y huerto.

"Aquí podemos hacer hasta una barbacoa al estilo americano", apunta Pablo, entusiasmado con la amplitud de la vivienda. En total, habrá capacidad para 22 usuarios. En su mayoría, procederán del centro ocupacional de Atades en Fraga, creado hace 12 años y que atiende a 25 personas. La evolución ha sido muy rápida y por ello ya tienen prevista su ampliación.

Los futuros inquilinos llevan varios meses recibiendo clases sobre cocina o tareas del hogar, lo que les permitirá ir ganando en autonomía. "Ahora estamos aprendiendo a usar la lavadora porque tendremos que hacer nuestra propia colada", advierte Pablo. Los usuarios estarán acompañados día y noche por una persona cualificada. Además de ganar en independencia, la directora del centro ocupacional, Hortensia Nicolás, está segura de que este cambio tendrá otros aspectos positivos, entre ellos reforzará su autoestima o fomentará sus habilidades sociales. Al igual que hasta ahora, pasarán gran parte del día en el centro, en el que harán tareas formativas y laborales, como el reciclaje para la empresa de jeringuillas Becton Dickinson. El espacio, con cinco profesionales y el apoyo de voluntarios, ofrece comedor y transporte, atención psicológica a usuarios y familiares o fisioterapia.

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