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H2020 y el Plan Juncker, la rentabilidad por encima de todo

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha propuesto desviar 2.700 millones de euros del programa de investigación, innovación y competitividad Horizonte 2020 para el Plan de Inversiones para Europa.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea.
H2020 y el Plan Juncker, la rentabilidad por encima de todo
AFP

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha propuesto desviar 2.700 millones de euros del programa de investigación, innovación y competitividad Horizonte 2020 para el Plan de Inversiones para Europa. Pero muchas organizaciones de investigación no creen que este recorte de H2020 vaya a beneficiar a la investigación, tal como Juncker afirmó cuando presentó el plan al Parlamento Europeo en Estrasburgo. Además, algunas regiones europeas del Sur cuestionan otras ‘bondades’ del plan Juncker.

Inversiones estratégicas

El Consejo de Ministros de Economía y Fianzas de la Unión Europea (Ecofin) aprobó el pasado 10 de marzo la propuesta legislativa para la creación del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas, base del llamado plan Juncker. Con una aportación pública estimada de 20.000 millones de euros, en los próximos tres años se espera llegar a movilizar hasta 315.000 millones en inversiones para proyectos. Esto quiere decir que el resto del dinero deberá salir de la ingeniería financiera y del sector privado.

Una de las características de los proyectos es que han de ser sostenibles, es decir, rentables, lo que no ha sido siempre el caso de muchas infraestructuras que han recibido el respaldo político en los países miembros.

De los 315.000 millones de euros que finalmente se movilicen, se espera que 75.000 beneficien a las pymes y, el resto (240.000 millones), vayan a grandes proyectos a largo plazo centrados en la expansión del mercado único y la transición energética.

Los países no podrán decidir directamente en qué proyectos se invierte el dinero que aporten; un comité independiente determinará cuáles son respaldados por este mecanismo de garantía y cuáles no.

El imperativo de la rentabilidad y la sofisticación de las estructuras financieras necesarias para poner en marcha el plan suscitan controversia: ¿será el plan de Juncker un acelerador de las desigualdades regionales? Algunas regiones europeas temen que las inversiones se concentren en los territorios más ricos.

A primera vista, la propuesta del plan Juncker parece atractiva. Pero si se observa con mayor detalle, aparecen algunas desconfianzas. En las regiones menos desarrolladas temen las implicaciones negativas que puede traer un plan de inversión europeo concentrado firmemente en la rentabilidad y en los grandes proyectos. A diferencia de la política que se ejerce a través de los Fondos de Cohesión, que asigna sumas considerables a las zonas más desfavorecidas, el plan Juncker parece ignorar cualquier criterio geográfico.

Esta premisa puede crear competencia entre los territorios, lo que sería muy perjudicial para los objetivos de mercado único y la cohesión territorial, uno de los objetivos del Tratado de la UE.

¿Prioridad para ciudades Y carreteras?

Una preocupación compartida por algunos miembros del Parlamento Europeo, tanto de izquierdas como de derechas, es que los efectos pueden ser positivos en las ciudades y negativos en zonas rurales. El mismo razonamiento se hace extensivo a las regiones periféricas, donde será difícil ubicar proyectos, aunque sean estas las zonas con desempleo más alto y mayores necesidades.

Los sectores seleccionados para recibir las inversiones también son objeto de crítica. Como el objetivo de rentabilidad prima por encima de todo, en áreas como el transporte, el riesgo será dar prioridad a las inversiones en carreteras en detrimento de otras más respetuosas con el medio ambiente, como el transporte marítimo o fluvial, en las que el retorno de la inversión es a más largo plazo.

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