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Pablo d'Ors: la vida también es esto

Una novela muy elaborada que transcurre en Praga.

Pablo d'Ors.
Pablo d'Ors: la vida también es esto
Siruela

Estonia y la república Checa no quedan del todo cerca. Puede que tampoco el compositor estonio Arvo Pärt con Praga. Pero lo que sucede con la novela de Pablo d’Ors, ‘Contra la juventud’, es que es posible que se produzca la conexión neuronal entre el libro y el tema Fur Alina. Porque si la composición de Pärt convoca al silencio mediante solo dos voces, una moviéndose por tonos melódicos y la otra rotando por las notas de una tríada de si menor, trae también el recuerdo de ‘Biografía del silencio’, la obra d’Ors que ya ha sobrepasado los 25.000 ejemplares. ¿Pero aquí no estábamos hablando de ‘Contra la juventud’? Sí, también, o principalmente, pero lo anterior viene bien para ubicar esta obra y el contexto en el que se desarrolla y lo que busca.

Porque lo mejor de esta novela es que busca. Mediante el mundo kafkiano de Praga, para sus admiradores; mediante el ímpetu del protagonista por escribir una novela, Eugen Salmann, para acabar siendo parte de una; mediante el proceso por el que va ‘Contra la juventud’, nada que ver con ir contra los jóvenes. Porque del concepto juventud a la persona joven va un trecho que Kafka o el absurdo de Kundera -para nada absurdo el escritor checo-, comprenderían en esta obra que es más de lo que parece.

Eugen Salmann ha dejado hace un tiempo de ser un imberbe, pero eso no quiere decir que haya perdido esa lectura del mundo en la que cree que todo le puede llegar, que todas las ilusiones se pueden cumplir y es dueño y señor de cambiar todo, o iluso él, de cambiar él mismo. Así le va, que en una maraña de mujeres que van desde la amante madura, a la joven que lo cuida pasando por la que lo podría encauzar, deambula por una Praga a la que llega pensando en construir una novela sólida y se encuentra sin texto y dentro de otra sin casi comerlo ni beberlo.

Lo que logra d’Ors con esta novela amena, es mostrar los peligros luminosos que como una valla publicitaria de Times Square prometen justo, justo, lo que no va a ser. Y entonces viene el estrellarse, el ensayo-error para darse cuenta de que no hay vuelta atrás sino un seguir adelante dejando, eso sí, la época que prometía para no dar nada. Entonces se calibra de verdad el silencio que lo acompaña. No un silencio de duelo, ni de vacío, sino de sentido a rellenar por el lector como cuando se escucha el tema de Arvo Pärt y se cree que Fur Alina no es solo para las personas que se llaman así.

Porque lo que ha clavado con esta novela Pablo d’Ors -escrita por primera vez hace veinte años en Praga, revisada hace tres en Madrid-, es el concepto de que nada de lo que le pasa al protagonista es nuevo en el mundo, otros muchos han pasado por ello y al menos les queda la música del estonio. O siendo de mente abierta, una banda sonora para adentrarse en la época que tras lo aprendido en la juventud, aunque no todos lo aprenden, se juegan los cuartos. La vida adulta.

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