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Las autoridades rusas asumen que el país se enfrenta a una "profunda recesión"

Putin admite que la situación es "crítica" y sitúa la recuperación en 2016. Los expertos alargan la crisis cuatro años

Detalle de un panel que muestra información económica sobre el rublo en una calle en Moscú (Rusia).
Las autoridades rusas asumen que el país se enfrenta a una "profunda recesión"
Heraldo

La época en la que el presidente Vladimir Putin ha venido dirigiendo Rusia, los últimos 15 años, ha estado marcada por el ascenso en la escena internacional en el terreno militar y, sobre todo, en el ámbito económico.

Los altos precios del petróleo, cuya exportación proporciona al Estado ruso más de la mitad de sus ingresos presupuestarios, habían convertido al país eslavo en una de las principales economías mundiales.

Pero ahora, desde que la OPEP,la organización de países exportadores de petróleo a la que pertenece, ha decidido no aumentar la producción consiguiendo así hundir los precios del crudo, Rusia, golpeada ya por las sanciones por la crisis de Ucrania, se ve abocada a un debilitamiento impredecible.

La primera consecuencia de la depreciación del petróleo ha sido el desplome del rublo, la moneda nacional, que ha perdido nada menos que el 60% de su valor. Por eso las autoridades rusas asumen, y así lo está manifestando, que la economía del país se enfrenta a una "profunda recesión". Lo ha reconocido Vladimir Putin, que no ha podido obviar la realidad y se ha visto obligado a admitir que se avecinan "tiempos difíciles", pero dulcifica la más pesimista realidad y opina que, "aun en el supuesto más desfavorable, la actual situación puede durar dos años como mucho".

Sin embargo, de momento, según reconoce el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, "existe el riesgo de que caigamos en una profunda recesión" en el futuro más inmediato, ya en 2015. A su juicio, "la historia de nuestro país tendremos ahora que dividirla en el periodo previo a 2014 y después de 2014".

El exministro de Finanzas ruso Alexei Kudrin, destituido por Medvedev en 2011 pese a ser el artífice de las políticas que permitieron al país capear la crisis de 2008, advirtió esta semana que Rusia está entrando en una "crisis económica en toda regla". "En 2015 la sentiremos en plena medida", añadió. Según Kudrin, se espera "una caída del PIB del 2% o más, incluso si los precios del petróleo vuelven a los 80 dólares el barril". Si por el contrario la cotización del dólar se mantiene como en la actualidad, es decir, en el nivel de los 60 dólares, el retroceso económico se podría situar en el 4% e incluso "más".

Y parece confirmarse que se producirá el más negativo escenario del exministro de Finanzas ruso, porque el Fondo Monetario Internacional ya ha vaticinado que el valor del petróleo se mantendrá bajo. "Los precios del crudo subirán pero permanecerán por debajo de los niveles de los últimos años", rezaba la declaración del organismo, uno de cuyos firmantes era el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard.

Según este comunicado, "las presiones sobre las divisas están afectando a algunos países exportadores como Rusia, Nigeria y Venezuela".

La agencia Moody’s ha ido mucho más allá y está convencida de que el producto interior bruto caerá un 5,5% en 2015 y aunque amortiguará el descenso un año después, la caída será del 3% en 2016.

Estabilizar el rublo

Son otros los signos que dan buena cuenta de la difícil situación económica que atraviesa el gigante euroasiático. La inflación, acentuada por la debilidad del rublo, podría situarse "entre el 12% y el 15%", dice el exministro que considera, sin embargo, que la cotización del rublo se "estabilizará" en los primeros meses del próximo año como consecuencia de la reducción de las importaciones. En cualquier caso, estima Kudrin, "la caída del nivel de vida será dolorosa" y provocará un "aumento de las protestas".

El economista ruso Igor Nikolayev discrepa con el punto de vista de Putin, y está convencido de que el país no logrará recuperarse en tan solo dos años. "En un escenario favorable podremos hablar de un comienzo del crecimiento dentro de unos cuatro o cinco años, no antes", considera Nikolayev. Para entonces, según sus cálculos, "se alcanzará además un punto crítico, ya que las reservas estarán exhaustas".

Una década con precios altos del petróleo ha permitido a Rusia acumular importantes reservas de divisas, mientras la deuda pública es de alrededor de un 10% del PIB tan solo. Pero este colchón peligra si, como considera Nikolayev, "el precio medio del barril de crudo se mantiene entre los 50 y los 60 dólares".

Putin ha reconocido que los problemas actuales se deben a la falta de diversificación de la economía rusa y a su excesiva dependencia de los hidrocarburos y las materias primas. Los expertos añaden también "problemas estructurales" de la economía y a la actual confrontación de Moscú con Occidente. "¿Que tienen que hacer el presidente y el Gobierno? Lo más importante es normalizar las relaciones de Rusia con sus socios económicos, en primer lugar con Europa y Estados Unidos", sostiene el antiguo titular de Finanzas.

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