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"Me gusta mostrar la brutalidad y la fealdad en el arte"

Víctor Solana l Para la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte es el pintor aragonés menor de 35 años que destacó el año pasado por su proyección

Víctor Solana pinta sus nuevos cuadros en el comedor del piso que utiliza como estudio.
"Me gusta mostrar la brutalidad y la fealdad en el arte"
G. Mestre

A Víctor Solana (Zaragoza, 1985) le gustó desde pequeño dibujar. Su abuelo materno tenía un taller, hacía talla de madera y restauró algunas piezas de la Seo. Sus padres también son aficionados a la pintura. Él se licenció en Bellas Artes por la Universidad de San Carlos de Valencia en 2009 y se siente cómodo y seguro inmerso en sus lienzos, aunque también dedica muchas horas al cómic, otra de sus grandes pasiones. Comparte con su novia Marta Cotelo el estudio en el que han convertido un piso del barrio de San José, aunque esperan poder pasar una temporada en Madrid.

Su mundo se mueve "en una estética siniestra, puede estar muy gastada, pero me gusta mostrar la brutalidad y la fealdad en el arte, busco siempre la imagen inquietante", explica. Es como él mismo define la exposición que el pasado junio colgó en la sala lateral del museo Pablo Serrano.

Su versión de aquellas figuras con capirote tan propias de Goya y las reminiscencias soviéticas de su estancia en Berlín están dando paso a su descenso al mundo del subsuelo. "Vi en el subsuelo una excusa para ahondar en temas más oscuros y que de él podían surgir personajes y criaturas. Necesitaba una atmósfera de la que emanaran estos seres. Hasta ahora me centraba en el rostro y la figura, pero no había un contexto".

‘Sucedió en el subsuelo’ fue el título de la historia postapocalítica con la que ganó en 2014 el premio Thermozero de Cómic y está explotando este filón. Sus nuevos cuadros de formato mucho más pequeño que los del Pablo Serrano ("necesitaba desintoxicarme" dice), están repletos de extraños y terroríficos seres conectados a máquinas, atrapados entre cables y estructuras metálicas y en actitudes sadomasoquistas. Sigue presente el hombre con capirote y por primera vez aparece la figura femenina, hasta ahora prácticamente inexistente en sus obras. Avanza, dice, hacia una "figuración más pictórica" y para ello mira con atención el mundo "más arriesgado" de la ilustración y el diseño.

Sus próximos óleos espera que vayan acompañados del primer capítulo de un cómic en el que está sumergido, con el título provisional de ‘El despertar suicidado’, que se autoeditará. "Me apasionar contar historias y la pintura siento que me limita, por eso recurro al cómic, aunque sin grandes pretensiones". Para abril le espera el espacio Swinton de Madrid y también tiene las puertas abiertas de la nueva galería zaragozana Kaffell.

Cuadernos de notas y bocetos

Víctor Solana es muy didáctico cuando habla de sí mismo. No usa caballete y la pared del comedor en el que pinta está llena de agujeros y clavos en los que va colgando los cuadros a la altura que le viene bien. Le interesa que se vea el proceso. Por eso, con los cuadernos de notas y las bocetos en la mano pormenoriza cómo plasma su idea en un apunte, hace fotografías a un modelo para luego tratarlas y montarlas con el Photoshop cuadriculándolas. "El cromatismo me lo saco de la chistera", precisa, y prueba pigmentos, mezclas y escalas.

Aunque se plantea su futuro profesional, de momento "creo que todavía tengo que apostar por mí al cien por cien y no tirar la toalla en la pintura, que siempre se ha dicho que es una auténtica carrera de fondo".

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