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“Estoy muy orgulloso de haber jugado con Gerrard”

Steven Gerrard, capitán del Liverpool, anunció ayer que abandonará el club inglés en junio, tras 17 temporadas en la élite.

Steven Gerrard celebra con Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa uno de los cuatro goles que el Liverpool marcó al Real Madrid en 2009
“Estoy muy orgulloso de haber jugado con Gerrard”
Paul Ellis/ Reuters

Los mitos, en la vida y en el fútbol, escasean. Son personas que trascienden a su mera actividad profesional para instalarse en el imaginario colectivo como modelos de comportamiento, merced a la excelencia de sus acciones. Steven Gerrard (Whishton, 1980) pertenece a esta selecta estirpe. El gran capitán del Liverpool anunció ayer que al final de la presente campaña abandonará la entidad a la que ha servido durante los últimos 18 años. Una Liga de Campeones, una Copa de la UEFA, una Supercopa de Europa, dos FACup y 180 goles en casi 700 partidos conforman su generosa contribución material a la institución del Mersey. Pero por encima de ese currículo laureado, deslumbran su capacidad de liderazgo, una ética de trabajo insobornable y una intachable fidelidad a sus colores. Unos valores en franca regresión en el fútbol moderno.

"Esta ha sido la decisión más difícil de mi vida. A los aficionados del Liverpool, el club más grande del mundo, les digo que ha sido un privilegio representarlos, como jugador y como capitán. He disfrutado cada segundo, y espero terminar la temporada y mi carrera aquí de la mejor forma posible". Con estas palabras dijo adiós quien, junto a Frank Lampard, ha portado la bandera de Inglaterra durante los primeros tres lustros del siglo XXI. A partir del verano le aguarda, muy probablemente, la Major League Soccer estadounidense,

En Gerrard confluyen múltiples vectores que han contribuido a forjar su condición de leyenda. Encarna a la perfección el sueño del niño de barrio que ansía jugar algún día en el equipo de sus amores infantiles. Un desafío mayúsculo en el que la mayoría fracasa. Sin embargo, él persistió y venció. Y hoy ya reposa cómodamente instalado en el altar de los ídolos ‘reds’, a la diestra de los Keegan, Dalglish, Paisly, Shankly, Clemence o Barnes.

El aragonés Álvaro Arbeloa compartió vestuario durante tres campañas, desde el invierno de 2007 hasta el verano de 2009. Un tiempo pleno y feliz en el que se rindió ante el magisterio cotidiano de Gerrard. No es de extrañar que ayer reaccionara, vía Twitter, con un mensaje cariñoso y elogioso. "Para sentirte el futbolista más orgulloso del planeta puedes ganar los trofeos más importantes o haber jugado junto a Steven Gerrard. Nunca caminarás solo". Toda una declaración de respeto y reverencia.

Un guiño sincero y para nada improvisado. La fascinación que el lateral del Real Madrid siente por su antiguo compañero nace desde el mismo momento en que se conocieron. Trata de verbalizar ese hechizo: "El respeto al pasado es fundamental en el Liverpool. Hay unos códigos, unas normas y unas formas de comportarse que no han cambiado desde hace varias décadas. Lo percibes desde el primer día que llegas a Anfield y ves el póster gigante con figuras como Kenny Dalglish o Ian Rush; o cada vez que accedes al terreno de juego y tocas la placa en la que pone ‘This is Anfield’. No hace falta que te lo expliquen para darte cuenta. Steven Gerrard simboliza todo eso. Desde el primer día te lo transmite".

Arbeloa conserva muy fresco en la memoria aquellos días de descubrimiento. "Pasé de ver a Gerrard en la televisión a entrenar y jugar junto a él. Fue como una gran escuela en la que aprendí mucho. Es cien por cien fútbol", relata.

Y no vacila al desgranar las cualidades deportivas de la figura inglesa: "Gerrard es, ante todo, un ejemplo para las nuevas generaciones. Es un portento. Pone unos centros maravillosos y sus remates son poderosísimos. Pero lo que me sorprendió fue su actitud defensiva. Presiona como el que más y eso que es la estrella del equipo".

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