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Aragón

Multitudinaria despedida entre jotas y tambores en la plaza del Pilar

El Encuentro Glorioso de Cristo Resucitado y la Virgen de la Esperanza pone un broche de oro a las procesiones de Semana Santa.

Procesión previa al pregón de Semana Santa en Zaragoza
Arranca la procesión previa al pregón de la Semana Santa zaragozana

Aunque amaneció nublado y con amenaza de lluvia, las nubes respetaron también al Resucitado que pudo completar su animada procesión por el centro de Zaragoza anunciando que Cristo había vencido a la muerte. Así se dijo y así se escuchó una y otra vez en la plaza del Pilar, unas ocasiones con el lenguaje de los redobles y otras, con la jota cantada y bailada que fue expresión de alegría para los muchos zaragozanos que siguieron la última de las procesiones de la Semana Santa.

La hermandad de Cristo Resucitado, de los alumnos y padres Agustinos, repitió el mismo recorrido que realizó por primera vez en 2012: justo a las 11.30 se abrieron las puertas de San Cayetano y emergió del interior del templo la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, talla de Jorge Albareda de 1986. La Virgen iba acompañada por los cofrades a cara descubierta (con el tercerol celeste reposando en el hombro izquierdo) e iniciaba así su peregrinar al encuentro de su hijo. Tras el duelo y el luto de las Esclavas y la vigilia pascual de todas las hermandades la noche del Sábado Santo –la procesión solo fue interrumpida por la lluvia en su tramo final–, ayer era un día de luz, mantillas blancas y muchas sonrisas entre los cofrades.

Formando dos grandes filas que enmarcaban la estampa, el público indicó el camino que debía seguir la Virgen hasta el Pilar donde se encontraría con el Resucitado. Los tambores y bombos adquirían un tono mucho más alegre que el del dolor y la solemnidad de la semana que acababa y conforme se aproximaban al Pilar saltaban los primeros ‘flashes’ y se disparaban las emociones. Con las marchas de alegría del piquete salió de la basílica la imagen del Resucitado –talla también de Jorge Albareda–, entre los aplausos y la megafonía que preguntaba el conocido «¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?».

Era mediodía y el Encuentro Glorioso llenaba la plaza del Pilar para gozo de muchos fieles que disfrutaron también del folclore y la raigambre aragonesa, dado que durante unos minutos un grupo de joteros, como es tradición, dedicó sus bailes y cantos a ambos pasos. Este año la savia nueva de la jota tuvo especial protagonismo y fueron numerosas las parejas de niños que bailaron en presencia de los cofrades y del arzobispo Manuel Ureña, que lanzó un mensaje de ánimo y esperanza.

La procesión continuó después de las calles de Don Jaime I, el Coso, la plaza de los Sitios, el paseo de la Constitución y Pedro María Ric –entre otras– para recogerse pasadas las 14.30 en el colegio de San Agustín (Camino de las Torres) donde las dos imágenes se volvieron a juntar. A lo largo de todo el recorrido, los hermanos del Resucitado fueron acompañados por representantes todas las congregaciones zaragozanas así como por un nutrido cortejo de manolas que iban con mantilla blanca y claveles también blancos entre las manos.

La Semana Santa zaragozana decía adiós a nueve días de celebraciones que, a diferencia de años anteriores, se llevaron a cabo sin contratiempo (meteorológico) alguno y con muchísimo público a las puertas de las iglesias. La próxima cita para los cofrades, en el pregón del 28 de marzo de 2015.

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