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Aragón

Iberus

Durante siglos he mantenido una estrecha relación sentimental con Saduie, la conocí antes de que gente extraña le cambiara su nombre. No me quedó más remedio que acostumbrarme a llamarla Caesaragusta.

Nuestras vidas han fluido al unísono, hemos cambiado y evolucionado de la mano, pero ella nunca se ha bañado dos veces en las mismas aguas, no ha podido ser.

Mis orillas han sido una piel compartida, donde ambos hemos dejado escrita nuestra historia , En ellas, ambos, hemos contemplado representaciones de naumaquias y nos hemos embriagado con la poesía.

Hoy, sin prisas, ella se refleja con todo su esplendor en mis aguas y dejo que construya puentes, para afianzar aún más nuestro amor.

(Haz clic para leer los relatos del concurso de Heraldo 2014)

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