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Se buscan pueblos aragoneses que deseen asentar a nuevos pobladores

Ayuntamientos como el de Griegos, Peracense o Vivel del Río han puesto en marcha iniciativas para atraer a familias dispuestas a trabajar y vivir en el medio rural, pero hacen falta más. La demanda supera con creces a la oferta.

Peracense, en la provincia de Teruel
Se buscan pueblos aragoneses que deseen asentar a nuevos pobladores

Hace pocos días, Heraldo.es publicada la iniciativa de Vivel del Río Martín, un pequeño pueblo turolense en busca de una familia con hijos para llevar su multiservicio a cambio de una vivienda gratuita durante el primer año. Griegos, también Teruel, el pasado mes de diciembre también hacía un llamamiento para conseguir otras dos que llevasen las riendas del restaurante de La Muela de San Juan y otra para trabajar en el Ayuntamiento. Al mismo tiempo, Perancese solicitaba nuevos pobladores para llevar su teleclub y el bar. Y en la misma línea, Estercuel, en Andorra-Sierra de Arcos buscaba desempleados de la zona dispuestos a llevar su hotel. "Queríamos una familia que fuese de cerca y necesitase trabajo para volver a poner en nuestro hotel, parado desde septiembre.

Desde el mes pasado, una joven emprendedora de Castel de Cabra, su novio y la madre de ella han puesto en funcionamiento el bar y próximamente harán lo mismo con su hotel", explica el alcalde de Estercuel, José Lahoz. "La empresa que lo llevaba lo tuvo que dejar a finales del verano pasado y decidimos ofertarlo a alguien de la zona porque con la situación del carbón el paro ha aumentado mucho en los últimos meses", añade.

Aunque parezca extraño, cada vez son más los pueblos que desde la Administración ofrecen ventajas para frenar el éxodo rural y recuperar un halo de la vida de antaño cuando los bares lucían llenos a la hora del café, los niños daban vida en las escuelas o los campos no se cubrían por maleza sino por la siembra. Sin embargo, todavía son necesarios "muchos" más.

“La demanda de familias es mucho mayor que la oferta de los pueblos, está totalmente desproporcionada", asegura el presidente de la Asociación contra la Despoblación en el Medio Rural, Javier Pérez, una organización sin ánimo de lucro que nació hace tres años en Aragón con el fin mantener a los jóvenes en los pueblos, y si es posible asentar nuevas familias. Su ámbito geográfico es nacional, pero por razones prácticas se mueven a 200 kilómetros alrededor de Zaragoza, llegando hasta Guadalajara o Soria, donde también cuentan con colaboradores.

Durante el último trienio han recibido más de 500 currículums, pero solo han colocado a 15 familias en localidades como Rodenas, Hoz de Calanda, Miedes o Fuentes de Rubielos. "Desde la asociación animamos a todos los pueblos que tengan algún bar, negocio parado o una casa en desuso a que se pongan en marcha y contacten con nosotros", afirma Pérez. "En general todos los pueblos son un poco reticentes a los nuevos pobladores por tres causas: malas experiencias en el pasado durante el boom de la inmigración, miedo al efecto llamada y prudencia o cobardía cuando piensan que lo que tienen es viejo y no interesa", explica el presidente de la asociación.

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