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Aragón

Cada aragonés tiró el año pasado 157 euros de comida en buen estado

Los expertos estiman que los hogares españoles desechan el 10% de toda la comida que compran.

Se estima que los hogares desechan el 10% de toda la comida que compran
Cada aragonés tiró a la basura 157 euros en comida en buen estado

En la misma Comunidad en la que cientos de familias pasan hambre, miles de kilos de alimentos en buen estado acaban cada año en el cubo de basura. No son nuevos los estudios e informes que hablan de la cantidad de comida que se desperdicia en España. Por ejemplo, el estudio 'Save Food' (realizado en siete países de la UE) afirma que en torno al 10% de la cesta de la compra de los hogares acaba en la basura. Es una realidad que lleva ahí años y que con la crisis se hace aún más dolorosa.

Los datos del Panel de Consumo –que cada año elabora el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente– ayudan a poner cifras a esta realidad. Así, el año pasado habrían ido a parar a los cubos de basura de los hogares españoles unos tres millones de toneladas de comida. De estos, en torno a 92.326 toneladas corresponderían a familias aragonesas.

Estas cifras llegan a duplicarse si se tienen en cuenta los alimentos que desechan cada día bares, restaurantes, supermercados... Porque los estudios realizados señalan que el porcentaje de alimentos que se desperdicia en estos establecimientos es mayor que el de los hogares.

El desperdicio de alimentos, además de resultar muy doloroso dada la actual situación económica en la que muchas familias tienen dificultades para alimentarse en condiciones, se traduce en pérdidas para la economía del hogar. Así, teniendo en cuenta que cada aragonés gastó el año pasado unos 1.570 euros en alimentación, habría tirado a la basura 157 euros en comida en buen estado.

Pero, ¿qué se tira? Pensemos en un hogar aragonés en el que vivan cuatro personas y en varios alimentos de una cesta de la compra básica: carne, huevos, leche, pan y pescado. Según las estimaciones de algunos expertos como el inglés Tristram Stuart, autor del libro de cabecera de quienes luchan contra el despilfarro de comida, esta familia habría tirado a la basura el año pasado 24 kilos de carne (sobre todo de pollo, que fue la carne más consumida en la región el año pasado), 11 de pescado y 59 huevos.

También fueron a la basura casi 14,5 kilos de pan (tanto la habitual barra de pan como de molde e incluido el pan fresco y el congelado) aún apto para el consumo y hasta 31 litros de leche. En el caso de las hortalizas frescas, este hogar tipo desechó 33 kilos (unos 12 fueron de patatas) y 43 kilos de piezas de fruta fresca, cuyo consumo ha bajado considerablemente desde que se inició la crisis.

La cultura del aprovechamiento

La socióloga Cecilia Díaz-Méndez, especializada en Sociología del Consumo, vincula la gran cantidad de alimentos desechados a dos factores: la falta de tiempo para hacer la compra y cocinar y los escasos conocimientos de cocina, en el sentido de que muchas personas no saben cómo reutilizar las sobras de otros platos.

Son numerosas las campañas institucionales que se han lanzado en los últimos años para concienciar a las familias de este problema. El propio Ministerio de Agricultura, en el marco de la estrategia 'Más alimento menos desperdicio' ofrece técnicas de aprovechamiento de alimentos.

Además, al calor de esta verdadera cultura contraria al despilfarro se ha creado un movimiento social que trabaja para conseguir que los alimentos que desechan los comercios y los excedentes agrícolas que por sus características no pueden ser comercializados (pero que son perfectamente aptos para el consumo) lleguen antes a la cazuela que a la basura.

En Zaragoza trabaja la organización Feeding Zgz, que según los datos que han recabado sus miembros, ha conseguido aprovechar, entre el 18 de diciembre y el 2 de abril de 2014, algo más de 32 toneladas de alimentos solo en la provincia de Zaragoza.

El informe 'Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo', elaborado por la FAO, alerta de que los consumidores de los países industrializados desperdician cada año la misma cantidad de alimentos que la totalidad de la producción alimentaria neta de África subsahariana.

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