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Aragón

Sierra de Albarracín

Patatas de las montañas, en Torres de Albarracín

El campo se ha convertido en el principal medio de vida de muchos jóvenes que huyen del desempleo de las grandes ciudades. Un agricultor de la localidad turolense de Torres ha puesto en marcha una planta de troceado y envasado de las patatas que cultiva.

Patatas del corazón de las montañas
Patatas del corazón de las montañas
JORGE ESCUDERO

La campaña de recolección de la patata se encuentra en estos momentos en plena ebullición en Torres de Albarracín, una pequeña localidad turolense enclavada en pleno corazón de los Montes Universales, donde Fernando Martínez Alamán e Ignacio Alamán Martínez –sobrino y tío– acaban de poner en marcha una planta de selección, troceado y envasado al vacío de este tubérculo. Es la primera empresa de estas características de la provincia de Teruel.

Los agricultores pasan estos días la mayor parte de la jornada en el campo, recogiendo la que consideran será la cosecha del siglo. "Esperamos coger unos 200.000 kilos, algo inusual en esta zona", explicaba Fernando Martínez, el gerente y miembro más joven de la familia. "Pero es que ha sido un año perfecto para comenzar a comercializar la patata envasada", agregó.

El cultivo del tubérculo ha estado desde siempre ligado a la familia Martínez Alamán, pero no fue hasta hace dos años cuando se plantearon dar el salto y poner en marcha un negocio que permitiera "obtener mayor valor añadido de este producto", asegura Fernando. Comenzaron con la venta de sacos de 25 kilos de patatas seleccionadas, y el siguiente paso fue la comercialización de patatas crudas, peladas, troceadas y envasadas al vacío destinadas a la restauración. La decisión, sin embargo, no fue fácil, sobre todo, porque se requería de una inversión de 150.000 euros en maquinaria y en la adaptación de la nave, una antigua vaquería que, según Fernando Martínez, "hubo que reformar de arriba a abajo para reunir los requisitos sanitarios exigidos".

El primer pedido

El nuevo negocio, que comercializa sus productos bajo la marca 'Patatas Fernando', atendió su primer pedido a principios de este mes, a una empresa de catering turolense, y desde entonces las ventas han ido creciendo. De hecho, el gerente confía en poder contratar a dos personas en un futuro inmediato para poder atender toda la demanda.

Si bien en estos momentos la empresa trabaja sobre pedido, la idea es localizar un distribuidor que pueda introducir en el mercado este nuevo producto. "Sabemos que la comercialización no es fácil y que costará, pero no nos desanimamos, hemos empezado a crear nuestra propia página web", explicaba Fernando Martínez, quien, pese a todo, reconocía haber emprendido este proyecto "con mucha ilusión y ganas de trabajar".

La principal baza de este negocio es, según el gerente, "la calidad de la patata de la Sierra de Albarracín". De la variedad amarilla agria y de fina piel, es, según Martínez, muy adaptable al clima frío y a las tierras altas de esta serranía turolense. Torres se encuentra a 1.300 metros de altitud sobre el nivel del mar.

El agricultor afirmaba que la patata de la Sierra de Albarracín es la única que se puede cultivar en esta comarca de la provincia de Teruel, donde el clima veraniego se extiende solo durante dos meses. Su lenta maduración –desde mayo hasta octubre–, proporciona al tubérculo una calidad "excepcional". "Le cuesta tanto madurar que el resultado es una pulpa dura que se adapta a todo tipo de preparados culinarios y, además, puede estar expuesta dos o tres horas sin piel y no se oxida", añadió Fernando Martínez. Precisamente, la difícil orografía de la comarca y su adversa climatología, con largos y crudos inviernos, reduce el ámbito del sector agrícola a unos pocos cultivos, entre ellos la patata. Sin embargo, la mayor parte de los cultivos de este tubérculo van destinados al autoconsumo de los agricultores: no es habitual, por lo tanto, una producción industrial como la de la familia Martínez Alamán.

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