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Huesca

Danzantes y espectáculos llenos de ironía en Graus

Los vecinos de la localidad disfrutaron del penúltimo día de fiestas ante la multitudinaria procesión del Santo Cristo.

Los danzantes conquistaron al público, ayer en la plaza Mayor.
Danzantes y espectáculos llenos de ironía en Graus
A. G.

Las calles de Graus volvieron a llenarse ayer en el segundo día grande de las fiestas, la festividad del Santo Cristo. El ambiente y la alegría era similar a los niveles vividos el pasado martes, con centenares de personas agolpándose en los soportales de la plaza Mayor. El público seguía las evoluciones de los danzantes sin pestañear, con un respeto y admiración que se podía palpar.

Antes de la actuación de los mozos danzantes, la multitudinaria procesión del Santo Cristo, conocida en Graus como la "procesión larga" por su recorrido, inició un programa festivo que tuvo otro de sus momentos álgidos con la celebración por la tarde de la 'Pllega'. Esta comitiva discurrió por las calles grausinas con los cofrades del Santo Cristo solicitando una ayuda para el mantenimiento de las actividades de la asociación. A cambio, los colaboradores recibían el popular 'cardoné' festivo, mientras los danzantes interpretan el baile de los palitroques. El canto nocturno de las albadas fue ayer otro de esos instantes mágicos en unas fiestas repletos de ellos.

Sin embargo, la jornada de ayer estuvo marcada por el recuerdo de la noche anterior con la Mojiganga. Se trata de un espectáculo que llega siempre con una profunda carga de ironía y con un acendrado espíritu transgresor. De hecho, esta denuncia de la situación actual se ha convertido en los últimos años en uno de los elementos más característicos de estas fiestas grausinas cargadas de elementos singulares.

La Mojiganga tuvo este año como hilo conductor la crisis. Por las calles de Graus circularon banqueros corruptos y vagabundos sin ningún tipo de posesiones. Sin embargo, también hubo espacio para el proyecto de la línea de Alta Tensión Peñalba-Monzón-Isona que atraviesa buena parte del municipio grausino. Incluso la reciente Jornada Mundial de la Juventud apareció en la Mojiganga; eso sí, transmutada para la ocasión en una Jornada Mundial de la Jota. Todo ello con un cuidado montaje escénico y una efectiva coreografía en una representación que buscaba la risa de los asistentes. Sin duda lo consiguió, porque en muchos instantes de la puesta en escena las carcajadas se oían por encima de la megafonía.

Y es que los grausinos son unos festejos singulares, no tanto por los elementos que los conforman, que de alguna manera pueden darse en otras fiestas celebradas en la geografía aragonesa, sino por la suma de todos ellos en un conjunto armónico. En la gran representación final, los habitantes de la localidad se convierten en intérpretes de un libreto idéntico, pero siempre renovado.

Los festejos concluyen hoy con un apretado programa de actividades en el que la comarca de Ribagorza acapara el protagonismo. El momento culminante será la entrega de los premios Calibos, que reconocen el esfuerzo por el desarrollo del territorio ribagorzano en distintos ámbitos sociales, económicos y culturales. Por último, la cabalgata nocturna de fin de fiestas y la quema de un monumental castillo de fuegos artificiales será el punto que menos gusta de todas las fiestas: el colofón final.

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