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BIOARQUITECTURA

La vivienda sostenible: Casa Pi

Casa sostenible
Casa sostenible
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La casa es una vivienda de configuración cilíndrica. La forma no es un capricho. “Es una geometría más eficiente que el cubo, porque con el mismo espacio interior, tiene menos superficie externa, reduciendo las pérdidas de corriente”, explica Alejandro del Amo, coordinador de este proyecto. Sobre una superficie de 100 m2, el cilindro reduce un 11% los muros en contacto con el exterior.

Esta cualidad es una de las medidas pasivas por las que se obtienen una reducción del consumo. Otra sería la utilización de aleros: refrescan por sombreamiento en verano, cuando el sol luce más alto (mientras que permite que lleguen sus rayos en invierno, para calentar la casa). Más recursos: aprovechar la inercia térmica, la que se lograba en las viviendas rurales antiguas gracias a sus muros de un metro de espesor que mantiene el calor interior en invierno y el fresco en verano, y que ahora se obtiene con materiales de nueva tecnología de apenas 20 cm de grueso.

LADILLO

En realidad, las viviendas pequeñas consumen, en proporción, más que las grandes. La competicion, sin embargo, limita la el tamaño de la vivienda a un máximo de 70 metros y un mímino de 45. “Elegimos una planta baja de 50 metros cuadrados, que, de manera cónica, llega a los 70 en la planta alta”, explica Del Amo. Es una vivienda “suficiente para 2-3 personas, o para una oficina”, añade el investigador.

La habitabilidad se centra en la planta calle y la segunda tiene una función de terraza, aunque cubierta, “que permite a los inquilinos tener contacto con el aire libre”, ya que se puede abrir totalmente al exterior. “En verano, el aire circula y se cede al exterior el calor que, de no existir esta cobertura, iría directamente a calentar la planta baja”. Adiós al aire acondicionado. Por el contrario, en invierno, se mantiene cerrado y actúa como invernadero, reduciendo las necesidades de calefacción de la casa.

Además de reducir al máximo los consumos energéticos, la Casa Pi usa solo fuentes renovables, en concreto, la energía solar que ella misma obtiene de las placas fotovoltaicas y térmicas colocadas en la cubierta de la vivienda. La combinación del aprovechamiento fotovoltaico y térmico de los rayos solares permite generar cuatro veces la electricidad que necesita la casa, tanto para calentarla, como para enfriarla y para que funcionen todos los electrodomésticos (que, por supuesto, son de eficiencia energética A++). La energía térmica se usa para calentar el agua sanitaria y para a través de una máquina de absorción, refrigerar la casa en verano. Si en algún momento hace falta un refuerzo, existe una caldera de biomasa.

La casa estaría construida con paredes exteriores e interiores de madera, con una capa central aislante de corcho, fabricado con triturado de los tapones de las botellas de vino. Al ser un material reciclado reduce emisiones en el cómputo global del ciclo de vida del edificio.

La casa se ha buscado que sea idónea en todos los sentidos. Por ello, “hemos colaborado con Disminuidos Físicos de Aragón para lograr un diseño totalmente accesible”, afirma Alejandro. El núcleo interior de la casa, el círculo central, lo ocupa una ascensor hidráulico, que logra que las dos plantas no sean un obstáculo para personas con problemas de movilidad. Desde un punto de vista general, “un ascensor ocupa menos espacio que unas escaleras”, de manera que, por una priorización de la superficie disponible, todas las casas cuentan con ascensor. No merma la sostenibilidad de la vivienda porque, por un lado, sabemos que la Casa Pi obtiene su propia electricidad usando una fuente renovable, y, por otra parte, el elevador “es hidráulico, acumula al bajar la energía para subir”, aclara el investigador.

En el diseño de esta vivienda se ha aprovechado el saber de otros tipos de arquitectura, Así, en la entrada se ha dispuesto un ‘espacio tampón’. Al estilo finlandés, al abrir la puerta de entrada se accede a una cámara cuya siguiente cancela no se abre hasta cerrar la entrada; de esta manera no se crea una corriente de aire que haría entrar el calor en verano o el frío en invierno.

La casa se ha dispuesto para recorrerla en sentido de las agujas del reloj, de lo más público a lo más privado. Al entrar, vamos a la izquierda y llegamos, en primer lugar, al salón y, seguidamente, nos vamos encontrando el comedor, la cocina y dos habitaciones que pueden dedicarse a dormitorio o a despacho, oficina, etc. El baño queda en la parte central, lo mismo que las instalaciones de agua de la cocina.

El tejado tiene una inclinación, para mejor aprovechar los rayos solares. La recepción de la energía solar se facilita porque el tejado gira siguiendo la dirección del astro para que las placas fotovoltaicas queden lo más enfocadas a él y reciban el máximo de insolación. En la planta segunda, la zona más baja de techo será el lugar donde se coloquen las máquinas: caldera, de absorción, equipos eléctricos, etc… y la otra mitad se dedica a zona habitable.

La casa no genera aguas residuales porque todo lo que sale del baño o la cocina se depura en dos lagos de 5 metros cuadrados con plantas que filtran esas aguas residuales.

Si nos parece caro de amueblar porque unas paredes curvas exigen piezas a medida, la parte interior puede ser poligonal en vez de circular. La casa además esta realizada con elementos prefabricados y puede construirse “en un par de semanas”, según Del Amo.

En breve, el prototipo comenzará a levantarse en el campus. Y se trasladará a Madrid, en septiembre de 2012, para participar en la competición internacional Solar Decathlon Europe. Después, está previsto que sea la Oficina de Arquitectura Bioclimática de la Universidad de Zaragoza.

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