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CRISIS DE CONTRATACIONES

«Lo que cobra ahora una orquesta es lo que cobraba hace 18 años»

Varios trabajadores del sector de las orquestas alertan sobre la crisis que vive el sector. Una situación sin precedentes a la que no le ven salida.

Contratos que Paco Romero ha formalizado para este verano para sus orquestas
«Lo que cobra ahora una orquesta es lo que cobraba hace 18 años»
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En 50 años en el negocio de las orquestas, Paco Romero, representante zaragozano de orquestas y otros espectáculos, no ha conocido ninguna situación como la que vive actualmente. Domingo Laín, batería de orquesta, ha tenido que pasarse este verano a las discotecas móviles porque la orquesta en la que llevaba un año trabajando desapareció en 2010. El acusado descenso del número de contrataciones y la demora en los pagos tienen la culpa de la situación sin precedentes que viven estos dos profesionales y muchos más. Detrás de ambas circunstancias se sitúa la falta de crédito de los ayuntamientos, desencadenante último de la situación.

Paco Romero es el responsable de Producciones Artísticas Atenas, una empresa zaragozana dedicada al mundo del espectáculo que desde hace décadas gestiona la contratación de una veintena de orquestas y artistas de la región aragonesa. El verano, y sobre todo la llegada del mes de agosto -cuando más fiestas patronales tienen lugar-, debería ser motivo de alegría para Paco y su empresa, pero desde hace unos dos años esta época solo significa para ellos la confirmación de que algo va muy mal en su sector.

«He pasado de tener actuaciones 170 días al año a tener solo 90-100», se lamenta Romero, quien señala como principal culpable de la situación que vive a los ayuntamientos. No se trata tanto de que prácticamente todas las corporaciones municipales hayan reducido el programa de fiestas patronales porque tienen menos dinero, sino de que esta autorregulación, si se puede llamar así, no ha sido suficiente porque tardan meses en pagar los espectáculos que contratan.

La demora en los pagos no es, ni mucho menos, cuestión de días. «Empezamos por retrasos de un mes, después llegamos hasta los tres meses y ahora estamos en los seis meses y hay casos en los que esperamos mucho más», informa Romero. «Hay que mendigar», apunta.

Domingo Laín ha trabajado más de una década como batería de orquesta. Este año ha tenido que cambiar las baquetas por los platos, porque la orquesta de la que formaba parte junto a otros 11 compañeros desapareció en 2010 y ahora se dedica al negocio de las discotecas móviles. «El problema es que los ayuntamientos no pagan y si los jefes no cobran, no pagan a los trabajadores», explica.

«Solo el 3-4% de los ayuntamientos pagan al momento», dice por su parte el representante zaragozano, que señala que «ni los ayuntamientos grandes se salvan de esta situación». De estos retrasos se desmarcan, en líneas generales, las comisiones de festejos, que suelen ser bastante puntuales, según Romero, «porque saben del dinero que disponen y lo que pueden y no pueden gastar».

Un bajista de orquesta zaragozano que prefiere no decir su nombre, explica que «este negocio ha cambiado mucho» en los últimos años. Sabe lo que dice porque desde el año 1984 trabaja en la música y vive de ella. Explica que antes «se trabajaba más en B que en blanco» y eso influía en el negocio. Añade que en la actualidad «los beneficios están muy ajustados».

La desunión de los trabajadores hace todavía más difícil la situación que viven las orquestas hoy en día. «Si yo rechazo un contrato por cualquier razón, hay detrás cincuenta orquestas deseando cerrar ese mismo contrato», explica Paco Romero. «No hay unión», dice a continuación, «esto es el ‘sálvese quien pueda’».

Gastos, gastos... y más gastos

La mayoría de los músicos que forman parte de orquestas tienen a parte otro trabajo. Y los que no lo tenían ya, tuvieron que buscárselo cuando la situación comenzó a empeorar. «Un grupo de seis personas que una noche dé un concierto a 200 kilómetros de Zaragoza se gasta más de 600 euros fijos entre gasolina, comida, Seguridad Social... Es dinero que hay que poner por adelantado, hay que sacarlo de algún lado», dice el representante. Añade que «lo que cobra ahora una orquesta es lo que cobraba hace 18 años».

Además, Laín explica que «las orquestas grandes han tenido que bajar mucho sus cachés y que las pequeñas apenas están trabajando». El batería sostiene que hay mucha gente que se dedicaba al tema de las orquestas que ahora, por la crisis que viven, se ha pasado a las discotecas móviles «porque el tema iba mejor» y lo que han hecho, dice, «ha sido aumentar mucho la competencia».

Estos tres trabajadores tienen claro por donde pasa la solución. Para Paco Romero y Domingo Laín la clave está en que los ayuntamientos paguen al día. «Yo le he dicho muchas veces a los ayuntamientos que si no tienen dinero que no contraten», explica Romero. «Las orquestas preferimos trabajar un día menos y cobrarlo que trabajar más y que te deban más». El bajista va un poco más allá y le quita cierto peso a la responsabilidad de las corporaciones municipales. «La suerte del asunto puede estar», dice, «en que se abra el crédito a los ayuntamientos»

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