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Centenario de la escuela de Bardallur

Bardallur
Bardallur
FOTOS: CARLOS MUÑOZ

“Somos las niñas, las escolares, las de la escuela de Bardallur. Lalalala, lalalala, lalalala. Somos las escolares, alegres y piadosas, alegres y piadosas así lo manda el Señor, alegres y piadosas y llenas de ilusiones”. Así cantaban las alumnas de los años 40 del colegio de Bardallur, una localidad zaragozana que estos días se ha volcado con nostalgia y verdadero entusiasmo en la celebración del centenario de su escuela. Ahora son muchos menos niños que antaño, pero el pueblo está orgulloso de mantener un centro que, como mandan los tiempos actuales, es multicultural y abierto a las nuevas tecnologías.

El pasado día 13, numerosos ex alumnos y algunos antiguos maestros se reencontraron con su pasado para recordar unos tiempos dulces y amargos a la par. Pero no estuvieron solos, ya que les acompañaron sus hijos, nietos y otros habitantes y visitantes que quisieron conocer y apreciar ese pedacito de historia de Bardallur.

Para tal ocasión, se preparó una entrañable exposición con el numeroso material fotográfico que ha perdurado hasta hoy y objetos diversos como libros, cartillas, plumieres, carteras e incluso bastidores para las clases de coser y un microscopio muy antiguo. Una muestra que permanecerá abierta hasta el próximo verano.

"Un colegio con alma, mucha vida y corazón”

La coordinadora de dicha exposición, Carmen Galindo, con la ayuda de muchas otras personas del pueblo, ha ido recopilando durante los últimos meses estas valiosas pruebas del pasado educativo de Bardallur. “Ha sido una experiencia preciosa –relata emocionada-, porque la gente se ha volcado con mucha ilusión. Todos han rebuscado en sus casas fotos, libros y material diverso que utilizaban en el colegio y lo han puesto a disposición del pueblo, para poder mostrar su rico pasado y apreciarlo como debe ser, un colegio con alma, mucha vida y corazón”.

La exposición, situada en la planta calle del colegio, está organizada temporalmente, desde los primeros años hasta la actualidad. A lo largo y ancho de las paredes de esta sala multiusos, se exhiben retazos de una historia intensa: niños y niñas posando con sus maestras delante de la puerta de la escuela, otros muchos posando individualmente o por parejas en sus pupitres, varias chiquillas preciosamente ataviadas en su día de la Primera Comunión, otros escolares vestidos de baturros y baturras, instantáneas de las clases de gimnasia y de jota… Un sinfín de imágenes para el recuerdo que provocan la sorpresa y la admiración del espectador aun sin conocer estos tiempos pretéritos.

Muchos libros y material de escritorio

Pero no todo son imágenes. La muestra incluye además numeroso material bibliográfico y de escritorio. Pieza importante también es un antiguo microscopio, que se exhibe en una vitrina situada justo a la entrada de la sala. En esta misma vitrina, el visitante puede asimismo contemplar los planos del edificio y fotografías de los impulsores de la obra, el alcalde de Bardallur de entonces, José Lázaro Trigo, el secretario, José Domínguez, y el albañil, Manuel Alcay.

Dispuestos a lo largo de una mesa se encuentran varias ediciones diferentes de ‘Don Quijote’, manuales para aprender francés, ejemplares diversos de las famosas enciclopedias “intuitivas, sintéticas y prácticas” e incluso un libro dedicado al ‘Escudo imperial’, de Antonio J. Onieva.

Mención aparte merecen distintos libros antiguos, de pequeño tamaño, que datan de 1832, 1850, 1876 y 1894, centrados en poesía y relatos diversos.

Juegos, zancos y un aro

En varios rincones de la sala, los más antiguos del lugar pueden recordar como si fuera ahora las tardes de juegos con el aro y los zancos hechos con latas y cuerdas. Pero un elemento que llama poderosamente la atención de muchos es un gran recipiente plateado. “Madre mía, qué recuerdos, Dios mío -exclaman sumamente emocionadas Vicenta Santos y Rosa Medrano-. Nos daban un queso que no me gustaba nada de nada -explica Rosa-, aunque mi marido, que siempre ha sido buen comedor, se lo tragaba como si tal cosa. Otra historia era la leche en polvo que nos daban, que no estaba tan mala. Todos llevábamos nuestro vasico para que así nos dieran algo de comer en el colegio. ¡Madre qué tiempos, tan diferentes a los de hoy!”.

Pero no todo es tan antiguo. Los ya entrados en la treintena y cuarentena vibran y gesticulan emocionados al descubrir cuadernillos de caligrafía de Rubio o los también famosos ‘Sistemas de escritura’ de Edelvives, sin olvidar los de ‘Cálculo intuitivo’ de Paideia y los coloristas manuales para preescolar ‘Colasín’.

La construcción

Mucho ha llovido desde aquel 31 de agosto de 1910, cuando el colegio de Bardallur abrió sus puertas a una chiquillería ávida de aprender a leer, a escribir y a escuchar cuentos e historias sorprendentes. Hoy en día, las instalaciones son las mismas, aunque rehabilitadas y adaptadas a las necesidades del tiempo presente. Se conserva, eso sí, la magnífica escalera de madera que unía la primera planta con la segunda y su suelo cerámico, que sigue siendo motivo de orgullo para los habitantes.

La construcción de este edificio fue posible gracias a que dos arrendatarios de campos, Manuel Solares Bravo y Justo Aznar Lázaro, le adelantaron al Ayuntamiento de Bardallur las 15.000 pesetas que costó la obra entonces. Los responsables de los trabajos fueron el albañil Manuel Alcay y su padre, Pedro. Todo el pueblo se volcó en la construcción, tanto los hombres, como peones de la obra, como las mujeres, que ejercieron de dedicadas aguadoras. El gran día fue el 31 de agosto de 1910 y fue el párroco Romualdo Soler quien bendijo las instalaciones educativas.

Lágrimas y mucha emoción

Todo ello fue recordado el pasado sábado con suma nostalgia y alguna que otra lagrimilla por los presentes. Especialmente emocionados se mostraron los antiguos profesores asistentes: Jesús Gonzalo, Alfredo Torres, María Cortés, Isabel Ramos y Adolfo Lorente. Otro maestro, Pedro Miguel Brinquis, no pudo asistir, pero sí mando una carta que conmovió a todos los asistentes a esta celebración del centenario. Lo mismo que las palabras de Virginia Nogueras, hija de dos antiguos alumnos. La celebración incluyó un vino español que tuvo lugar en el pabellón municipal.

Los actos fueron organizados por el Ayuntamiento de Bardallur, con su alcalde a la cabeza; la Comarca de Valdejalón, cuyo presidente, Jesús Isla, también asistió; y la Asociación de Danzantes de Bardallur.

Un rico legado para las nuevas generaciones de esta localidad y que puede ser apreciado hasta el próximo verano.

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