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Aragón
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ALEJANDRO MONSERRAT

''Soy flamenco por un disco de Paco de Lucía''

Alejandro Monserrat & Al-Baïda tocan a las 22.00 gratis, en la plaza del Pilar..

Ha pasado ya un tiempo, pero sería bueno recordar cómo surge el proyecto Alejandro Monserrat & Al-Baïda…

Todo parte de una idea de cooperación de Pirineos Sur con el festival Boulevard de Casablanca, que ya dura ediciones. Hace algo más de un año, Luis Calvo nos propuso crear algo que perdurara, un encuentro de dos culturas, de dos formas de ver la música. Me pareció un reto interesantísimo y una ocasión de aprender. Me metí a fondo y viajamos a Casablanca para un primer contacto. Además de la música tradicional, también se atendía a nuevas tendencias y estilos que en principio no se asocian con aquello: desde el metal al reggae.

Muchos codos… El universo de la música es muy amplio en Marruecos.

Me puse a investigar. En un segundo viaje conocí a varios músicos, y llevé varios temas que había compuesto: les fuimos dando forma entre todos. Luego vinieron ellos a una residencia de dos semanas en Zaragoza: fueron jornadas intensivas, para darle todas las vueltas posibles a los temas. De ahí llegó el festival Boulevard, a lo que añadimos otra noche en el Instituto Cervantes de Casablanca.

En Pirineos Sur, el encuentro se notó ya muy cohesionado.

La gozamos. Ese sitio es un lujo, pero lo disfrutamos aún más con este repertorio. Había una energía de la leche. Los marroquíes son Barry (guembri, voz), Mohamed Yassine (ney oriental), Ali Aït Tahiri (bajo eléctrico) e Ibrahim Terkemani (batería). Barry es un cantante famoso allá: aúna la tradición gnawa y bereber con el rap o reggae. Los cuatro son muy respetados en su país. De parte aragonesa estamos Nacho Estévez ‘el Niño’ (guitarra, oud, dobro), Noelia García (violín), Carlota Benedí (percusión ligera, baile), Josué Barrés (percusión), Israel Dual (cantaor) y yo a la guitarra.

Es usted un flamenco en Aragón. La cosa sigue sonando un poco rara de primeras, ¿tiene que enfrentarse muchas veces a la incomprensión de sus paisanos?

Es normal que extrañe. Soy aragonés y payo, una conjunción que parece no casar con el flamenco, pero la música es universal y hay muchos guitarristas flamencos de todo el mundo, desde Japón a Eslovaquia. La labor de Paco de Lucía, y luego de gente como Vicente Amigo, es la clave. Yo iba para heavy y me perdí en el camino, jejeje… La culpa fue de un disco de Paco de Lucía, ‘Fuente y caudal’, donde sale el tema ‘Entre dos aguas’. La conocía desde crío, pero lo que me distrajo de verdad del metal fue el resto del disco: me volví loco: recuerdo que pensaba “¿cuántas guitarras hay?”, y era una sola. Aluciné.

Estuvo usted en Sos viendo a Paco de Lucía este verano, y repitió hace unos días aquí. Siempre se aprende algo nuevo con el maestro…

Además de ser el mejor intérprete, cosa que ve cualquiera, es que lo ha inventado todo en el flamenco. Lo que hacemos nosotros ya lo hacía él hace tiempo: le ha dado más palabras a una lengua que tenía pocas. Incorporó nuevas armonías de otras músicas, desde el jazz a la nueva ola brasileña.

¿De qué otras fuentes bebe Alejandro Monserrat?

Miro mucho hacia Brasil. También me encanta el folk argentino, el jazz manouche… de músicos te puedo citar a Grappelli, a Django, a la dupla guitarra y voz de Toquinho y Jobim, Milton Nascimento, Joao Gilberto, Lenine… son sabios. Aquí teníamos un genio como Mauricio, grande antes de las chacareras y grande después con Almagato.

¿Qué supone para el grupo el reto de actuar solos en la plaza del Pilar?

Imagínate… es el sitio más emblemático de la ciudad, es como estar el día adecuado a la hora señalada. Es un orgullo para mí como zaragozano, para todos nosotros.

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