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Aragón
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EL LEGADO DE LOS SIGLOS

La muy olvidada herencia judía

La antigua sinagoga de Híjar, actual ermita de San Antonio Abad, es uno de los más espectaculares testimonios del pasado judío de Aragón. Aunque oculta por el templo cristiano, se conserva en bastante buen estado. Una restauración inteligente le devolvería su esplendor

La actual ermita de San Antonio Abad de Híjar ha tenido no una, sino varias vidas. Hasta tiempos bien recientes solo se usaba el día de san Antón, y permanecía cerrada durante el resto del año. Como la iglesia parroquial de la localidad tuvo que cerrarse por peligro de derrumbe, la ermita es actualmente el edificio donde se celebra la misa dominical.

Pero el templo, que aparentemente no es gran cosa, aunque presenta en su fachada una intrigante puerta antigua tapiada, guarda un tesoro en su interior: una sinagoga completa de los siglos XIV-XV prácticamente en su estado original. La descubrió el historiador aragonés Miguel Ángel Motis.

"Por documentos notariales, por referencias a la petición de obras en el edificio, fui atando cabos hasta que logré dar con ella -apunta-. Las catas arqueológicas lo han confirmado, y lo mejor es que está prácticamente intacta". En las catas aparecieron unas marcas en el suelo, muy próximas a los muros, que podrían corresponder a la bimáh, una especie de púlpito sobre el que los judíos desplegaban y leían la Toráh.

Una aristocracia muy ilustrada

El documento más importante que se conserva sobre la sinagoga es una solicitud de licencia de obras de 1410 a la diócesis de Zaragoza (como era preceptivo tras la Reconquista), a la que pertenecía Híjar. Los judíos pedían permiso para ampliar la sinagoga, lo que invita a pensar que se había producido un incremento de la población, en un momento muy complicado para la comunidad judía en la Península Ibérica.

"La de Híjar era una comunidad de no más de 120 personas, con una aristocracia muy, muy ilustrada, en su mayor parte compuesta por fieles seguidores de Maimónides -señala Motis-, y un buen número de pequeños artesanos dedicados a la industria textil y del calzado, como era habitual en la época".

El caso es que, aunque parezca sorprendente, la sinagoga ha sobrevivido al paso de los siglos. Según Almuayad Royo, técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Híjar, "técnicamente es una ermita mudéjar de arcos diafragma con tejados a dos aguas del siglo XV. Aunque sea de tipo mudéjar no quiere decir que no se pueda utilizar como sinagoga, como mezquita o como iglesia. Como ejemplo, existe la ermita de Peñarroya de Tastavins, que es idéntica a esta y también se destina a uso religioso. Este tipo de construcciones eran frecuentes en la época ya que son económicas: cuatro paredes, con arcos diafragmas, techumbres de madera que soportaban el peso y hacían lo mismo de cubierta y tejado a dos aguas".

La ermita está situada en la plaza de San Antonio, donde culminan las calles empinadas que conforman el barrio de la judería de Híjar. ¿Qué se puede hacer con la sinagoga, hoy un templo cristiano? La singularidad de que se encuentre prácticamente intacta tal y como se encontraba en el siglo XV parece indicar que sería necesaria una restauración meticulosa. Pero desde hace mucho tiempo tiene vida católica entre sus cuatro paredes.

Propuestas de actuación

El historiador Miguel Ángel Motis no ve dilema alguno en esta situación, sino una oportunidad de acometer una actuación totalmente modélica.

"Hay un aspecto importante, que no hay que perder de vista cuando se hable del futuro del edificio. Y es que en ese espacio hay una continuidad, que un culto acaba sucediendo a otro. Y yo creo que, cuando se intervenga, que se tendrá que hacer porque el edificio lo necesita, hay que buscar una solución que sea respetuosa con el pasado y con el presente. Habría que realizar excavaciones arqueológicas que extraigan toda la información posible al espacio, y luego se podrían recuperar muchos elementos significativos de la antigua sinagoga. Y, por último, seguir celebrando allí los actos que se están celebrando. Cristianismo, Judaísmo e Islamismo son 'religiones del libro', y no son incompatibles".

Pero Motis va más allá y propone una intervención más ambiciosa. En realidad, una apuesta verdadera por el legado judío de Híjar.

"Creo que habría que plantear una intervención global en el barrio de San Antón, y no solo en la ermita/sinagoga. El legado judío en Híjar es muy importante, y esas intervenciones en edificios históricos podrían ir acompañadas de otro tipo de iniciativas culturales que pondrían de manifiesto esa riqueza. Por ejemplo, los judíos tuvieron allí algunas de las primeras imprentas que hubo en Aragón, y en ellas se realizaron libros bellísimos, de los que se podrían hacer ediciones facsimilares".

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