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Aragón
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CAMPO DE BORJA

Una fiesta reúne a los borjanos en la diáspora

Más de cien representantes de las colonias borjanas de las Hermandades de Nuestra Señora la Virgen de la Peana en Zaragoza y Barcelona se dieron cita ayer en Borja en la reunión anual que celebran ambas entidades en la ciudad. Las delegaciones estaban encabezadas por el presidente de Zaragoza, Félix Aznar, cuya asociación congrega a casi 400 familias en la capital aragonesa, y el presidente de Barcelona, Jesús Navarro, que agrupa a unas 100 familias de borjanos en Cataluña.

Los actos se iniciaron con una celebración eucarística en la iglesia del convento de la Concepción a la que siguió una ofrenda floral a la patrona de Borja, la Virgen de la Peana, y una salve que fue oficiada por el párroco Florencio Garcés. Además, los borjanos en la diáspora pudieron participar en los actos de las fiestas de San Bartolomé y recordar su juventud en Borja con la salida de la comparsa de gigantes y cabezudos y la música del compositor local Ramón Borobia.

El encuentro fue muy emotivo ya que se trata de personas que, nacidas en Borja, tuvieron que emigrar en los años 50 y 60, buscando nuevas alternativas laborales. La mayoría de estas familias se asentaron en Zaragoza aunque buen número de ellas lo hicieron en Barcelona y otros lugares de España. Precisamente, "nuestro amor a la patrona, que es nuestro nexo de unión con Borja", como señalaba ayer Félix Aznar, nos reúne cada año como mínimo dos veces. Uno de los encuentros es en el mes de agosto y el otro, por supuesto, con motivo de la festividad patronal en mayo.

Los residentes en la capital aragonesa visitan la ciudad con más asiduidad que sus vecinos de Barcelona que el pasado mes de mayo celebraron sus bodas de oro en Vilafranca del Penedés, en la residencia de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, con quienes la colonia borjana está vinculada.

En cualquier caso, todos ellos coincidían en que "es un auténtico placer volver a casa", como señalaba Félix Aznar, para quien estos encuentros "sirven para recordarnos nuestro origen y, seguramente, nuestro destino final". Una comida de hermandad, a la que asistió el alcalde, Eduardo Arilla, puso fin a los actos. El primer edil calificó la jornada de "entrañable" y dijo que "es muy bonito que los borjanos que viven fuera sigan amando a la ciudad que los vio nacer". El próximo encuentro será el primer domingo de mayo, en las fiestas patronales, en las que no se perderán la fiesta en honor a la Virgen de la Peana y la salida del rosario de cristal.

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