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CAMPO DE BORJA

Bautizo de almendras en Maleján

Los malejaneros vivieron ayer el acto más simbólico de sus fiestas en honor del Santo Cristo de la Capilla: el lanzamiento de 200 kilos de frutos secos y caramelos, un rito ancestral cuyo origen no está claro.

La localidad de Maleján despidió ayer sus fiestas patronales en honor del Santo Cristo de la Capilla. Los actos se iniciaron con una aurora y al mediodía tuvo lugar una misa solemne en la iglesia parroquial de la Visitación, que estuvo cantada por el grupo de jota Las Olivicas, de Fuendejalón. Allí se congregaron la casi totalidad de los 300 habitantes del municipio con la corporación municipal y numerosos visitantes.

Tras la misa llegaría uno de los momentos más esperados por los malejaneros: el "bautizo" al que anualmente son sometidos los vecinos por los mayordomos, que les obsequian desde los balcones de sus domicilios con una lluvia de almendras, nueces y caramelos. Se trata de una tradición ancestral que ha ido pasando de padres a hijos sin que se pueda precisar muy bien ni su origen ni su significado. En este sentido, Eliseo Navarro, de 80 años, señalaba: "Toda mi vida lo he conocido aunque desconozco su porqué".

Este año, los mayordomos eran los matrimonios compuestos por Juan José Espligares y Manuela Murillo y por Miguel Ángel Modrego y Soledad Moros. La mayordomía se concede a parejas de la localidad por riguroso orden de inscripción en la iglesia el día de su boda, así que suelen rondar los 50 años cuando acceden a tan alta dignidad. Para el alcalde, Juan José Ruiz, se trata de "una fiesta tradicional muy querida por todos", y agradeció que todo el mundo se vuelque para que "año tras año continúe celebrándose".

Los malejaneros aguantaron el chaparrón de cerca de 200 kilos de frutos secos con mejor humor que los 60 litros de agua que les habían caído el sábado, en plenas fiestas, y que pusieron en peligro la quema de la tradicional hoguera, que finalmente sí pudo encenderse. A pesar de todo, este pueblo eminentemente agrícola también agradeció la lluvia.

Un buen número de niños participó en el bautizo, aunque habiéndose protegido la cabeza con cascos de ciclista ante la caída de las almendras y nueces que desde la altura se precipitaban con fuerza sobre el suelo. Armados de bolsas y de valor, recogían cuantas podían. Pero no solo los pequeños se divirtieron: hombres con traje y corbata y mujeres vestidas con las mejores galas para la festividad patronal también se disputaban la tradición de recoger cuantas más, mejor. Es esta, además de una tradición muy aferrada a la cultura social de Maleján una manifestación popular única en la comarca de Campo de Borja.

La final del concurso de guiñote, un concierto, baile con Juancho y sus chamaquitas y la traca pusieron el punto final a las fiestas.


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