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El 40% de los carteros rurales tienen que aportar la oficina de atención al público

Dos de cada cinco repartidores se ven obligados a alquilar un local o habilitar su casa. Correos justifica que es algo que los trabajadores saben cuando la plaza sale a concurso.

Casi el 40% de los carteros rurales tienen que aportar la oficina de atención al público. En unas ocasiones, alquilan un local; en otras, abren su casa a los vecinos que acuden a recoger su correspondencia; en el mejor de los casos consiguen llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento o alguna asociación, que les cede el local. Y todo ello a cambio de una compensación económica mensual que apenas supera los 19 euros y en unos salarios que rondan los 950 euros netos al mes.

En total son 163 los carteros de la Comunidad que trabajan en estas condiciones. Según los datos facilitados por el sindicato CSI-CSIF, Huesca es la más perjudicada de las provincias, donde hasta 73 carteros tienen una plaza que incluye aportar local. En Zaragoza y Teruel, las cifras son de 50 y 40 carteros, respectivamente.

Los sindicatos critican las condiciones en las que trabajan los 408 carteros rurales aragoneses y piden que se haga un plan de mejora para todos los empleados. La secretaria provincial de CC. OO. de Correos Zaragoza, Susana Lamarca, asegura que la cantidad de 19 euros por aportación es "simbólica". "Consideramos que es Correos quien debería aportarlo, llegando a un acuerdo con los ayuntamientos...", añadió Lamarca.

La representante sindical aseguró que, pese a que se han reformado algunas instalaciones, "quedan edificios con instalaciones claramente deficitarias, como la oficina de La Muela con un espacio de 8 metros cuadrados para cuatro trabajadores o Fuentes de Ebro, donde la oficina dispone de 10 m2 para tres empleados".

Desde Correos, informaron de que la aportación de local es algo que los trabajadores saben cuando sale a concurso la plaza y justifican que "generalmente con un horario de atención al público limitado a algunas horas". "Quien opta a esta plaza es con esas condiciones, por lo que el cartero que acepta es sabedor de que tiene que poner el local", añadieron.

Además, aseguraron que este ha sido el sistema que se ha utilizado durante años para cubrir plaza en algunas localidades con horario de atención al público reducido. "Aún con todo, la tendencia es a ir eliminando este tipo de concurso, para ser el propio Correos quien lo gestione directamente, bien llegando a un acuerdo con los ayuntamientos o alquilando el propio Correos el local, o bien dando el servicio al paso", matizaron.

Fuentes de la sociedad estatal afirmaron incluso que los 19,65 euros al mes que perciben por ese concepto suponen en ocasiones un incremento del sueldo, ya que algunos ayuntamientos ceden instalaciones para ese uso. Hay que tener en cuenta, además, que las plazas de algunos de los carteros que utilizan locales municipales ya no se incluyen como puestos con aportación de local.

Los trabajadores afectados reconocen que cuando optan a la plaza saben que deben aportar el local, aunque critican que eso no justifica ni la escasa compensación económica que conlleva en sus salarios ni el hecho de que tengan que ser ellos los que negocien con los ayuntamientos la cesión de los locales.

Sin embargo, este cambio es el que reclaman desde hace tiempo los sindicatos, aunque no es el único. Otro de los puntos que más critican tanto los empleados como los representantes de los trabajadores es el precio que cobran por el kilometraje. De los 408 carteros rurales, solo 86 hacen sus recorridos a pie. El resto, 322, deben usar su propio vehículo, algo que consideran que debería asumir Correos. Por cada cien kilómetros reciben 22,51 euros, una cifra que se ha actualizado en los últimos años, pero que los empleados siguen considerando baja.

En total, los carteros rurales recorren 19.800 kilómetros y distribuyen unos 330.000 envíos al día entre 593 empleados (entre los 185 que trabajan en las oficinas técnicas y los de los municipios grandes, donde los carteros tienen consideración de urbanos). Además, desde CSI-CSIF criticaron que, en los pequeños pueblos, cuando se jubila un cartero no se cubre con otro. Sin embargo, el coordinador de Periféricos en Aragón, Ángel Rezusta, explicó recientemente que "cuando hay una jubilación o un fallecimiento, se hace una reestructuración de la zona y se incrementa la jornada de otros carteros".

Aunque para los sindicatos esto no es cierto, ya que, en ocasiones, pese a tener la jornada ya completa, se suman nuevas localidades. Las cifras demuestran que en los últimos tres años, el número de carteros rurales en la Comunidad ha pasado de 442 a 408. En este tiempo, los empleados de la zona periurbana han aumentado en 50. La demanda del área metropolitana ha jugado en contra de los pequeños y dispersos pueblos, donde los repartidores se ven obligados a recorrer de media 61 kilómetros diarios para entregar unos 380 envíos ordinarios y una decena de certificados.

Desde CC. OO. abogan también porque se haga un plan integral de mejora. "Los estudios de plantilla no son todo lo ágil que tendrían que ser y eso genera un gran problema, sobre todo, en la periferia de Zaragoza debido al aumento de población e industrias", apuntó Susana Lamarca.

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