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Afición

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Un futuro prometedor

El Stadium Casablanca, encuadrado en un complicado grupo, finalizó décimo en un torneo que se adjudicó el Sant Adrià.

El conjunto del Stadium Casablanca, en la Minicopa.
El conjunto del Stadium Casablanca, en la Minicopa.

Ilusión, buen juego, prometedores proyectos de jugadoras, animación en las gradas, rostros conocidos. Junto al Príncipe Felipe, hogar de la Copa de la Reina, el otro gran foco de atención del mundo del baloncesto situado sobre Zaragoza el pasado fin de semana fue el pabellón Eduardo Lastrada. El Stadium Casablanca ejerció de anfitrión de la Minicopa, la competición en la que tomaron parte con sus infantiles las canteras de trece de los catorce conjuntos que forman la Liga Día.

Tres días en los que se sucedieron un auténtico maratón de partidos, 24 se programaron. El triunfador final fue el Sant Adrià, mientras que las verderolas, que partían como defensoras del título logrado el año pasado en Gerona en la que fue la primera edición, acabaron décimas.

El conjunto que dirigió Miguel Giménez no tuvo suerte en la fase de grupos. Encuadrado con el Al-Qázeres y el Movistar Estudiantes dio la cara en la liguilla en ambos choques, aunque sin imponerse en ninguno de ellos, lo que le apartó de la carrera por el título. En el debut perdió con las extremeñas (42-47) y después no pudo con las del Ramiro de Maeztu (36-31), que acabarían siendo subcampeonas. Ya en el cruce por los puestos finales, superó al Uni Ferrol (14-65). El resultado abultado no fue el único que se produjo. La Minicopa denotó la gran diferencia existente entre unos equipos y otros, especialmente durante la primera jornada, cuando se resolvieron los cuatro grupos y que acabó con el Uni Girona, el Estudiantes, el Gipuzkoa y el Sant Adrià en las semifinales. Cuatro choques acabaron con tanteos de cincuenta puntos de diferencia.

También Cía de María

El sábado fue el día destinado para los cruces. Para asegurar que todos los equipos jugasen al menos tres partidos, el Zamarat, último del grupo D, único con una liguilla de cuatro, se midió al Compañía de María, conjunto invitado. Las zaragozanas vencieron por 6-56.

En las semifinales, el Estudiantes rompió su compromiso con el Uni Girona en el último cuarto gracias a su fuerte defensa y a Habtenesh Calvo (28-52). En el Gipuzkoa-Sant Adrià, las futuras campeonas se rehicieron de un mal inicio imprimiendo un gran ritmo de juego (36-52).

El mismo arma fue la que empleó en la final, disputada ante un numeroso público, con las estudiantiles. Tras un favorable 0-14, las madrileñas le dieron la vuelta a la situación. Sin embargo, acabaron pagando el esfuerzo (50-72).

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