premio al proyecto agroalimentario más innovador

proyecto agroalimentario más innovador

Tecnología que permite a las plantas fortalecerse por sí mismas y defenderse de sequías, plagas o excesos de temperatura

Agrostock ha sabido adaptarse a los tiempos a base de I+D+i. Hace una década empezó a trabajar con nanopartículas, que les permiten desarrollar productos eficaces, capaces de actuar con precisión, reducir el consumo de insumos y minimizar la huella ecológica en el campo.

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José Antonio Pradas, de Riegos del Alto Aragón, hizo entrega del galardón a Chema Casas, CEO de Agrostock.
José Antonio Pradas, de Riegos del Alto Aragón, hizo entrega del galardón a Chema Casas, CEO de Agrostock.Aránzazu Navarro.

Corría el año 1945 cuando los hermanos Casas fundaron en Fraga un negocio de compraventa de fruta. Años después, la empresa empezó a dedicarse a la distribución de fitosanitarios hasta que, en los noventa, comenzó a fabricar fertilizantes líquidos. Hoy, Agrostock, con sede en la capital del Bajo Cinca, se ha convertido en una empresa de vanguardia que apuesta por la nanotecnología aplicada a la agricultura como herramienta para mejorar la eficiencia de los cultivos, reducir el impacto ambiental y posicionar a España como un actor clave en la innovación agrícola.

Sus logros a este respecto les han llevado a ganar el Premio HERALDO DEL CAMPO en la categoría de Innovación, un galardón que les hace sentir "un orgullo muy grande". "Quiere decir que vamos por el buen camino. Una de nuestras premisas es el territorio, porque exportamos a 30 países, pero manteniendo nuestras raíces. Y que una empresa aragonesa como Heraldo reconozca nuestra labor significa que lo estamos haciendo bien en inversión, en exportación y en afincamiento en nuestra tierra, y eso es vital para nosotros", expone Germán Casas, CEO de la compañía.

Agrostock constituye un ejemplo de una organización con una gran capacidad de adaptación: "Hay que ir cambiando con los tiempos. Tienes que ir con las necesidades del mercado, porque si no te quedas fuera, y siempre has de apostar por la investigación y la tecnología", apunta Casas. Ellos lo hacen, entre otras cosas, de la mano del uso de nanopartículas en bioestimulantes, lo que les permite desarrollar productos de alta eficacia, capaces de actuar con mayor precisión, reducir el consumo de insumos y minimizar la huella ecológica en el campo.

"Tienes que ir con las necesidades del mercado, porque si no te quedas fuera, y siempre has de apostar por la investigación y la tecnología"

Se trata de una tecnología con la que empezaron hace alrededor de una década a través de una colaboración con el Centro Nacional de Microscopía Electrónica. "Dadas las necesidades que marca la agricultura tanto a nivel español como mundial, con menos tenemos que hacer más, y llegar a puntos a los que no llegan los productos fitosanitarios, que están cada vez más restringidos, así que hay que mejorar la sanidad vegetal desde otras herramientas. Nosotros investigamos para que nuestros productos ayuden a las defensas naturales de los vegetales, intentando maximizar los recursos, y la bandera de todo eso son las nanopartículas, que con muy pocos gramos de un metal permiten un efecto espectacular", apunta el profesional.

Constituye así una solución sostenible, pues conlleva notables beneficios a nivel medioambiental, al requerir una cantidad de metal hasta 50 veces menor que las aplicaciones tradicionales. "A nivel sostenible es muy importante, al reducirse la cantidad de residuos, y vemos que funciona para un montón de cultivos. Creo que es una herramienta que va a seguir marcando la innovación del sector, pues permite que la planta pueda defenderse de esta forma natural de agresiones como plagas, sequías o excesos de temperaturas, fortaleciéndose por sí misma", agrega Casas.

La empresa, que tiene 35 trabajadores y colabora para diferentes proyectos con el CSIC, las universidades de Navarra, Jaén, Valencia o la Complutense y con diversos centros tecnológicos, se marca como reto seguir investigando, consolidar su exportación y continuar abriendo mercados.

Accésits

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    Marta Ruiz de Arcaute, codirectora del Scrum, recibió el accésit.

    Scrum

    La investigación aplicada al ámbito de la ganadería bovina, ovina y caprina está en el ADN del Servicio Clínico de Rumiantes (Scrum), unidad de la Facultad de Veterinaria que dedica su actividad al apoyo técnico y clínico a los veterinarios de campo. Su trabajo se basa en el estudio detallado de cada caso clínico recibido, con el objetivo de alcanzar diagnósticos precisos que permitan establecer las medidas terapéuticas y preventivas más adecuadas para cada explotación.
    "Es un servicio de diagnóstico muy completo gracias a los recursos de los que dispone Unizar, que ofrece una ayuda clave para los ganaderos. En el caso del ovino y el caprino, además, al ser considerados sectores poco rentables, las inversiones es muy difícil que se produzcan, por lo que el Scrum es fundamental", indica Delia Lacasta, codirectora del servicio, que hace un balance "muy positivo" de sus 11 años al frente del Scrum. La profesional destaca la tomografía computerizada, una técnica puntera que utilizan con las ovejas; y las ecografías, de la que se sirven para el diagnóstico de enfermedades respiratorias, "las más frecuentes en el ovino y el caprino, por lo que estamos entrenando a los veterinarios para que utilicen más el ecógrafo en este sentido, ya que es muy útil".
    El Scrum se financia mediante la colaboración de empresas e instituciones, se ofrece sin coste para ganaderos y veterinarios y constituye un ejemplo de interacción eficaz entre la Universidad y la sociedad, en beneficio de ambos. Asimismo, su labor contribuye de forma directa a la formación práctica de los estudiantes de Veterinaria y se proyecta también en la investigación aplicada al ámbito de la ganadería bovina, ovina y caprina.
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    Pradas entregó la distinción a Carolina Gracia, CEO de Indie Moutarde.

    Indie Moutarde

    Innovar en el mundo agroalimentario, buscar opciones saludables y poder completar el proceso productivo en origen fueron las razones detrás del nacimiento en 2020 de Indie Moutarde, empresa de Monzón que comanda Carolina Gracia y que se centra en un cultivo presente en el Cinca Medio, pero que suele asociarse a Francia y Canadá: la mostaza.
    "Defendemos con orgullo que nuestros productos son ‘made in Aragón’ y somos de las pocas marcas de mostaza en España que completan todo el proceso: desde la siembra de la semilla en nuestra tierra hasta la elaboración y la comercialización del producto final", explica Gracia, que desde el principio tuvo claro que si quería hacer algo diferente alrededor de la mostaza el I+D tenía que ser uno de los pilares del proyecto: "Durante casi dos años trabajamos en el desarrollo de cuatro productos innovadores, no solo en la receta, sino también en la semilla y en los procesos de elaboración y transformación". El resultado son cuatro propuestas con una imagen moderna, fresca y con sabores que ahora mismo no existen en el mercado: una mostaza suave, una mostaza tipo chimichurri y dos tipos de caviar de mostaza, uno pensado para ensaladas y otro para tartares.
    Gracia considera que la innovación es transformar conocimiento en negocio haciendo cosas distintas, algo que en el sector agroalimentario ve clave para aportar valor añadido al producto, diferenciarse y conectar con un consumidor cada vez más exigente. Así, Indie Moutarde pone en valor el campo aragonés y sus productos agroalimentarios de calidad alrededor de la mostaza: "Ese vínculo con el territorio, los productos y las personas que habitan en él es, al final, lo que da sentido a todo".
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