heraldo escolar
Reflexiones sobre la educación del futuro
El encuentro ‘El futuro de la educación es STEAM’, de Fundación Hiberus, celebrado en Espacio H, mostró que enseñar con tecnología es enseñar a pensar, crear y compartir.

Desde Fundación Ibercaja llevan más de 30 años trabajando en programas educativos y más de 10 acompañando a la comunidad educativa en la innovación a través del programa Educar para el Futuro. Intentando ir siempre un paso por delante para complementar la formación de los docentes, se han trabajado con ellos los retos en torno a la innovación educativa, convirtiendo el programa en un referente nacional. Esto ha llevado a Fundación Ibercaja a plantearse reconocer a los centros educativos y a los docentes del ámbito nacional, lanzando la tercera edición de los Premios Educar para el Futuro.
No hizo falta un laboratorio ni una pizarra digital para hablar del futuro de la educación en Espacio H de HERALDO el pasado 22 de octubre. Bastaron la curiosidad, el entusiasmo y una buena conversación.
La educación del futuro es STEAM
Dentro del ciclo Tech x Change, de Fundación Hiberus, el encuentro ‘El futuro de la educación es STEAM’ confirmó que aprender, enseñar y compartir están más unidos que nunca. "Queremos conectar personas y tecnología para construir un futuro con más oportunidades para todos", explicó Sandra Parrilla, directora de la Fundación Hiberus.
Bajo ese propósito trabajan seis líneas estratégicas: formación y empleabilidad, emprendimiento, impacto social, fomento de vocaciones STEAM, divulgación y alianzas. "En esta segunda edición de Tech x Change, sabíamos que no podíamos dejar atrás la educación", añadió.
La jornada arrancó con una entrevista a Patricia Heredia, ingeniera de telecomunicaciones y cofundadora de Valpat STEAM, un proyecto que nació casi por casualidad y hoy inspira a miles de jóvenes en su academia y en un canal de YouTube que supera los 200.000 seguidores.
"Cuando era pequeña me gustaba probar cosas, pero mis amigas no lo hacían. Cuando conocí a Valeria todo explotó –recordó–. Teníamos las herramientas para demostrar que la tecnología podía ser divertida, creativa, social… todo eso que los estereotipos no dejan ver". Con energía y naturalidad, Patricia habló de cómo enseñar tecnología va mucho más allá de programar o manejar robots. "La tecnología en sí misma no inspira; necesita a las personas que la humanicen", aseguró. Y esa es precisamente su misión: despertar curiosidad, fomentar pensamiento crítico y enseñar a usar las herramientas digitales con cabeza y corazón.
Para ella, lo más importante no es solo lo que los niños aprenden, sino cómo ese aprendizaje transforma su entorno: "Igual un niño usa la IA (inteligencia artificial) para automatizar tareas en casa o para ayudar a sus padres. Todo es un dominó. Internet es una ventana al mundo y su entusiasmo es contagioso".
También reivindicó la importancia de divulgar bien, con lenguaje claro y ejemplos reales: ·Explicarle algo a un niño es lo más complicado del mundo. Si no lo entienden, lo preguntan. Y eso nos obliga a mantener viva la curiosidad".
Tras su charla, llegó el turno de conversación con Ana Cristina Lahoz, directora del colegio público Tenerías; Cristian Ruiz, director de Tecnología del colegio Juan de Lanuza, y Elisa Moreno, docente del colegio Nuestra Señora del Carmen. En este caso, se demostró que la tecnología educativa no es solo cuestión de recursos, sino de actitud.
Cristian recordó que "antes todo era muy estático y ahora la tecnología está en todo el centro", por lo que, en este sentido, "intentamos utilizar la tecnología que nos aporta valor, con un enfoque de pensamiento crítico". "No queremos usar tecnología porque sí, sino como una forma más de expresarse, como lo hacen con la escritura o la pintura", sostuvo.
Elisa, por su parte, defendió que "la tecnología se enseña y se aprende con propósito" y que "el papel del docente es abrir los currículos y conectar saberes". Además, Ana Cristina subrayó que "la dotación tecnológica debe venir acompañada de humanismo y pedagogía, que eso lo ponen los docentes".
Los tres coincidieron en que educar con STEAM significa unir lo técnico y lo emocional porque, tal y como resumió Elisa, "no puede haber tecnología sin pensamiento crítico ni sin alma". "Los retos laborales piden competencia tecnológica, pero eso no se logra sin una visión humanística", agregó.
Ana Cristina cerró la reflexión destacando que "la innovación tecnológica es un trabajo diario. Somos una escuela pública y tenemos responsabilidades, pero la humanidad, el trabajo, la paciencia y las sinergias son lo que hace que los proyectos salgan adelante".
El evento dejó una conclusión clara: la tecnología cambia el mundo, pero son las personas quienes le dan sentido. Porque sin el lado humano, la creatividad y la colaboración no tendrían sentido la ciencia, la tecnología y la innovación. Y ese lado más cercano, como se demostró en Espacio H, empieza en las aulas, en la curiosidad de un niño y en la pasión de quienes los acompañan.
En definitiva, el futuro es STEAM, y la educación, si quiere un buen futuro, también.


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